Estados Unidos volvió a mover ficha por el antimonio. El Departamento de Defensa anunció una inversión de US$27 millones en United States Antimony para ampliar la extracción, el procesamiento y la refinación doméstica de este mineral crítico, en una decisión que apunta directamente a reducir la dependencia externa en una cadena de suministro sensible para la industria y la seguridad nacional. El financiamiento fue aprobado el 24 de febrero y comunicado públicamente el 4 de marzo a través de un anuncio oficial del Departamento de Defensa.
El movimiento llega meses después de que la compañía asegurara un contrato de hasta US$245 millones con el Pentágono, en una señal de que Washington está acelerando la reconstrucción de su base industrial para minerales críticos vinculados a defensa, baterías y retardantes de llama.
Qué financiará la inversión
Según el anuncio oficial, los fondos de la Ley de Producción de Defensa, bajo el mecanismo DPA Title III, se usarán para:
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modernizar y expandir la capacidad de la empresa en Montana para refinar y producir antimonio;
apoyar el desarrollo de extracción doméstica en Alaska;
avanzar hacia una cadena integrada que vaya desde la roca mineralizada hasta productos terminados de antimonio.
El Departamento de Defensa añadió que esta operación es una de tres inversiones por un total de US$58,5 millones realizadas por su oficina de compras DPA desde el inicio del año fiscal 2026.
Por qué el antimonio volvió al centro de la política industrial de EE.UU.
El antimonio es un insumo usado en municiones, baterías, compuestos ignífugos y otras aplicaciones industriales. Su peso estratégico creció en paralelo a la presión sobre la oferta global y a la alta concentración del procesamiento fuera de Occidente, un escenario que ya había quedado expuesto en el deterioro de la oferta global y el alza de la demanda por antimonio y también en las compras indirectas de EE.UU. tras el bloqueo chino al mineral.
En el propio anuncio del Pentágono, el secretario adjunto para Política de Base Industrial, Mike Cadenazzi, afirmó: “Durante demasiado tiempo, el Departamento de Defensa ha dependido de fuentes extranjeras para su producción de minerales críticos”.
Montana y Alaska como eje del plan de abastecimiento
La pieza inmediata del plan está en Montana, donde United States Antimony debe ampliar su capacidad de refinación. En paralelo, Alaska aparece como la apuesta de suministro propio: en una conferencia registrada ante la SEC, ejecutivos de la empresa dijeron en mayo de 2025 que su posición minera en ese estado ya superaba las 55 millas cuadradas, equivalentes a algo más de 35.000 acres. En esa misma instancia, la compañía sostuvo que no había producción de antimonio en el territorio continental de Estados Unidos.
La lógica detrás del financiamiento es precisamente cerrar esa brecha. El Departamento de Defensa indicó que el objetivo es asegurar alimentación doméstica para la cadena, habilitando una integración vertical que incluya extracción, capacidades intermedias de flotación y refinación final dentro de Estados Unidos.
La nueva inyección de capital se suma así al contrato adjudicado en 2025 y refuerza el papel de United States Antimony como uno de los vehículos que Washington está usando para reconstruir su capacidad local en un mineral que hoy considera estratégico.










