Orano y el CEA lograron fabricar de forma confiable imanes permanentes N45UH en una línea piloto de Grenoble. El desarrollo apunta a integrar materias primas recicladas y construir capacidad industrial europea en uno de los segmentos más estratégicos de la cadena de minerales críticos.
Francia avanzó en uno de los eslabones más complejos de la cadena de valor de las tierras raras. Orano y la Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas de Francia (CEA) validaron la fabricación de imanes permanentes de neodimio-hierro-boro (NdFeB) de alto rendimiento en la línea piloto que ambas organizaciones operan en Grenoble.
La instalación, inaugurada el 19 de septiembre de 2025 en el centro CEA-Liten, consiguió producir de manera confiable imanes de grado N45UH, una categoría utilizada en aplicaciones que requieren elevada potencia magnética y resistencia a la desmagnetización a altas temperaturas.
El resultado tiene una dimensión que va más allá de la fabricación de un componente industrial. Europa busca construir cadenas propias para minerales y materiales críticos, desde el procesamiento y refinación de tierras raras hasta su transformación en productos de alto valor agregado.
Los imanes NdFeB se encuentran precisamente en el extremo industrial de esa cadena. Son utilizados en motores eléctricos, generadores, actuadores y sensores magnéticos, con aplicaciones en electromovilidad, generación de energía, robótica, industria tecnológica y defensa.
Del mineral crítico al imán de alto rendimiento
Los imanes de neodimio-hierro-boro se encuentran entre los imanes permanentes con mayor densidad de energía magnética disponibles industrialmente. Su fabricación requiere materias primas de tierras raras y una serie de etapas metalúrgicas y de procesamiento altamente especializadas.
El grado N45UH obtenido en Grenoble alcanza una remanencia de 1,34 tesla y una coercitividad de 1.915 kA/m a 20 °C, parámetros que permiten combinar elevada potencia magnética con resistencia frente a la desmagnetización en condiciones térmicas exigentes.
Estas características resultan especialmente relevantes para motores de vehículos eléctricos y otras máquinas que deben operar con elevada eficiencia y bajo condiciones térmicas variables.
La línea piloto también demuestra que Orano y el CEA pueden controlar las distintas etapas necesarias para producir este tipo de material. El siguiente desafío será optimizar el proceso e incorporar progresivamente materias primas secundarias recuperadas mediante reciclaje.
La estrategia busca cerrar el circuito: recuperar tierras raras contenidas en imanes usados, procesarlas y volver a utilizarlas en la fabricación de nuevos imanes de altas prestaciones.
Europa busca reducir su dependencia de las tierras raras importadas
La importancia industrial del proyecto está estrechamente relacionada con la concentración geográfica de la cadena mundial de tierras raras.
Europa mantiene una elevada dependencia externa tanto de estos elementos como de los propios imanes permanentes. Esta vulnerabilidad adquirió mayor relevancia con el crecimiento de industrias intensivas en minerales críticos, especialmente vehículos eléctricos, generación eólica, automatización y tecnologías avanzadas.
El desafío no consiste únicamente en asegurar nuevas minas.
En minerales críticos, controlar la extracción sin desarrollar capacidad de separación, refinación, metalurgia y manufactura puede mantener buena parte de la dependencia industrial. La producción de imanes representa uno de los últimos y más sofisticados eslabones de esa cadena.
Por eso, la experiencia francesa conecta directamente la minería de tierras raras con una discusión más amplia sobre procesamiento local y seguridad de suministro.
El proyecto también aborda otro problema: el bajo nivel de recuperación de imanes al final de su vida útil. Orano estima que Europa mantiene una dependencia cercana al 95% en este tipo de componentes y que apenas alrededor del 1% de los imanes usados es reciclado.
Incrementar esa recuperación permitiría disminuir parcialmente la necesidad de material primario y generar una fuente secundaria de neodimio y otras tierras raras.
Reciclaje para reducir presión sobre recursos primarios
Los imanes NdFeB contienen una proporción significativa de tierras raras. Entre los elementos empleados aparecen neodimio y, dependiendo de las características requeridas, otras tierras raras utilizadas para mejorar su desempeño térmico y magnético.
Esto convierte a los equipos fuera de uso en una potencial fuente de materias primas.
Motores eléctricos, generadores y distintos componentes industriales pueden transformarse en inventarios secundarios capaces de regresar a la cadena productiva mediante procesos de desmontaje, separación y tratamiento metalúrgico.
La plataforma francesa fue diseñada precisamente para desarrollar esta lógica de circuito cerrado.
Orano comenzó en 2021 un programa orientado al reciclaje y fabricación de imanes permanentes de tierras raras. La línea de Grenoble constituye una etapa piloto para validar tecnologías antes de una eventual aplicación a escala industrial.
El CEA ya había trabajado en ampliar hasta una capacidad de 4 toneladas su plataforma piloto de metalurgia de polvos, junto con tecnologías destinadas a mejorar el aprovechamiento de materias primas críticas y reducir las pérdidas durante la fabricación.
Magellan y Magnolia articulan la cadena industrial
El desarrollo está conectado con dos programas que buscan establecer capacidades permanentes de reciclaje y fabricación.
Magellan, creado en 2024, reúne a 14 participantes de ocho países europeos bajo coordinación de Orano. El programa trabaja en una cadena de valor europea para reciclaje y fabricación de imanes permanentes y cuenta con respaldo del programa Horizon Europe.
En paralelo, Magnolia reúne desde 2022 a Orano, CEA Liten, Valeo, Paprec y Daimantel. Su objetivo es desarrollar en Francia una cadena industrial que permita recuperar imanes sinterizados usados y utilizarlos como materia prima para fabricar nuevos componentes.
La presencia de empresas vinculadas al reciclaje, manufactura y tecnología busca resolver uno de los principales obstáculos de la economía circular aplicada a minerales críticos: conectar la recuperación de materiales con consumidores industriales capaces de reincorporarlos en productos de altas especificaciones.
Para la minería, esta tendencia abre un escenario donde producción primaria y reciclaje tendrán que desarrollarse simultáneamente.
El crecimiento esperado de tecnologías intensivas en minerales críticos seguirá requiriendo nuevos recursos minerales, pero una mayor recuperación de materiales puede diversificar las fuentes de suministro y reducir parte de la exposición frente a interrupciones comerciales.
Una señal para la cadena mundial de minerales críticos
La validación del proceso en Grenoble todavía corresponde a una escala piloto y no equivale al inicio de una producción industrial masiva de imanes en Europa. El desafío siguiente será trasladar el conocimiento técnico demostrado hacia capacidades comerciales competitivas y asegurar el suministro de materias primas.
Ese punto mantiene a la minería en el centro de la ecuación.
La construcción de una industria europea de imanes requiere disponibilidad de tierras raras, capacidad de refinación y separación, producción de aleaciones, procesamiento metalúrgico y sistemas eficientes para recuperar material desde productos fuera de uso.
La línea desarrollada por Orano y el CEA agrega una pieza industrial a esa arquitectura.
Para los países productores de minerales críticos, el movimiento europeo también muestra cómo está cambiando la competencia internacional por estos recursos. La discusión ya no se concentra solamente en quién posee los yacimientos, sino en quién controla las tecnologías capaces de transformar el mineral en materiales estratégicos de alto valor.
En ese escenario, minería, metalurgia, reciclaje y manufactura avanzada comienzan a operar como partes de una misma cadena. El avance francés con los imanes NdFeB refleja esa transición y anticipa una competencia creciente por integrar localmente las distintas etapas que existen entre la extracción de tierras raras y su utilización final en motores, generadores y tecnologías de la transición energética.









