El hidrógeno verde en Chile entra a una fase de ajuste: mientras el Gobierno formalizó una nueva hoja de ruta con metas de producción y exportación a 2035 y 2050, dos de los principales espacios gremiales del sector quedaron en evidencia por su repliegue operativo, en medio de un mercado internacional que no termina de consolidarse y de un ecosistema local que busca sostener proyectos intensivos en capital.
Gremios en ajuste: pausa en Magallanes y reducción de equipo en H2 Chile
La Asociación Gremial de Productores de Hidrógeno Verde y sus derivados de Magallanes (H2V Magallanes) informó que pondrá una pausa a sus actividades “hasta que las condiciones de los mercados internacionales permitan dar un mayor dinamismo al desarrollo de estos proyectos, tan necesarios para acelerar la transición energética global”, según declaraciones recogidas por Pulso de La Tercera.
En el mismo reporte, el director ejecutivo de H2 Chile, Marcos Kulka, reconoció una salida de socios: “se han ido empresas grandes”, y advirtió que “puede ser que salgan más empresas” en esta etapa, además de confirmar la reducción del equipo del gremio: “como cualquier empresa, si efectivamente se salen partes del proyecto y se contrae, siempre estamos revisitando y viendo cómo hacerlo eficiente”.
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Qué cambia en la estrategia 2026–2030: del salto exportador a la demanda interna como habilitante
La actualización oficial plantea un giro de énfasis: consolidar demanda interna como base para escalar la industria, sin abandonar el objetivo exportador. En su diseño, se estructura en tres focos estratégicos: demanda interna y descarbonización; un nuevo sector exportador y posicionamiento internacional; y gobernanza con generación de valor local, incluyendo formación de capital humano, cadena de proveedores e infraestructura.
En el documento también se explicita que el contexto global cambió y que “las proyecciones de reducción de costos de la tecnología y de demanda internacional, se han visto ralentizadas por factores tecnológicos, económicos y geopolíticos”, lo que obliga a mirar “con atención y realismo” las metas y prioridades.
Metas actualizadas: 2035 y 2050 con rangos de volumen
La hoja de ruta fija metas por volumen en hidrógeno verde equivalente:
Demanda doméstica (2035): 100 a 200 kt/año.
Exportaciones (2035): 300 a 700 kt/año.
Producción nacional total (2050): 2.000 a 3.500 kt/año.
Estas metas están contenidas en la Actualización 2026 de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde y Derivados, publicada en marzo de 2026.
Las metas 2020 que quedan como referencia y el foco “pragmático” del nuevo ciclo
El mismo documento contrasta la estrategia vigente con los objetivos originales de 2020. Entre las metas de referencia se incluyen:
2025: US$ 5.000 millones en inversión; 5 GW de electrólisis; 100 kt/año de H2V equivalente.
2030: US$ 2.500 millones/año en exportación; costo bajo 1,5 USD/kg; 25 GW de electrólisis.
En la actualización, el diseño se orienta a “condiciones y resultados habilitantes concretos” para proyectos industriales, tanto para demanda interna como para exportación.
Hitos al 2030: lo que el plan busca destrabar en regulación, infraestructura y capital humano
En la lista de hitos al 2030, el documento incorpora nueve elementos de verificación, entre ellos:
Instrumentos operativos (financieros u otros) para acortar brechas de costos frente a fósiles.
Proveedores instalados en el país a lo largo de la cadena de valor.
Regulaciones habilitantes y sistema de certificación instalado.
Infraestructura portuaria y logística de uso compartido en al menos dos regiones.
Consolidación de polos industriales interregionales (hubs) de demanda interna y cadenas de valor.
Uso sustentable de agua desalada y/o reciclada por parte de la industria.
Diez programas para educación superior y liceos técnico-profesionales.
Al menos dos proyectos de escala industrial que alcancen decisión final de inversión (FID).
Magallanes como punto crítico: cartera, evaluación ambiental y aprendizajes operacionales
La pausa gremial en la zona austral ocurre en un territorio donde se concentra una parte relevante del relato exportador y de la discusión de infraestructura. En esa línea, el seguimiento regional ha estado marcado por proyectos y tramitaciones que ya venían tensionando plazos y coordinación, como se ha revisado en proyectos de hidrógeno verde en Magallanes que avanzan con adendas y en el análisis de avances y coordinación pública para el desarrollo regional.
En paralelo, la experiencia operacional con combustibles sintéticos ya instaló un caso concreto en la región, con iniciativas que han proyectado discusión tecnológica y logística, como Ruta Cero en Magallanes y la primera experiencia operacional con e-combustibles.
La señal para minería e industria: derivados, combustibles sintéticos y cadenas de suministro
La actualización refuerza que el despliegue debe acelerar su aplicación en sectores de difícil electrificación, incluyendo minería e industria. En el documento se remarca el rol de derivados y su uso industrial, con menciones explícitas a insumos como amoníaco (vinculado a fertilizantes y explosivos) y a combustibles sintéticos, en un marco donde las regiones buscan coordinar capacidades y cadenas de valor, como se ha abordado en la colaboración regional para una estrategia nacional coherente.









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