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Energía

Industria sin combustibles fósiles: estudio proyecta electrificación de hasta 90% del consumo energético

Un informe de la Universidad de Oxford revela que la electrificación industrial podría alcanzar hasta el 90% de la demanda energética global, impactando directamente en la minería y costos productivos en Chile.

Industria sin combustibles fósiles: estudio proyecta electrificación de hasta 90% del consumo energético

Un informe de la Universidad de Oxford estima que la electrificación industrial puede avanzar mucho más rápido de lo previsto. Para Chile, el dato golpea directamente a minería, energía, redes y costos productivos.

La industria mundial podría electrificar hasta el 90% de su demanda energética con tecnologías existentes y emergentes, según el informe High Voltage: The global potential for industrial electrification, elaborado por el Environmental Change Institute de la Universidad de Oxford. El estudio no plantea una proyección automática, sino un techo técnico alcanzable si se combinan redes, electricidad limpia, inversión industrial y señales regulatorias claras.

Qué dice el informe de Oxford

El documento sostiene que los estudios de ingeniería muestran un potencial técnico cercano al 90% para electrificar la demanda energética industrial. En los escenarios climáticos más ambiciosos, el potencial máximo al 2050 se acerca al 85%, mientras que la mediana de las rutas de alta ambición llega a cerca del 51% hacia mitad de siglo.

La diferencia es clave: Oxford no dice que la industria global vaya a electrificarse sola hasta esos niveles. Lo que plantea es que el límite no está principalmente en la tecnología, sino en las condiciones para desplegarla: redes eléctricas, precios competitivos, permisos, financiamiento y recambio de activos industriales.

El análisis se basa en dos líneas de evidencia: estudios técnicos de abajo hacia arriba y más de 1.600 escenarios globales de mitigación energética e industrial. Según el informe, ambas fuentes convergen en una conclusión: la electrificación industrial profunda es viable, pero depende de decisiones que deben tomarse durante esta década.

Las tecnologías que ya están disponibles

El informe identifica varias soluciones que ya pueden reemplazar parte del consumo fósil en procesos industriales, especialmente en calor de baja y media temperatura. Entre ellas aparecen bombas de calor industriales, calderas eléctricas, almacenamiento térmico, calefacción por resistencia e integración con electricidad renovable.

Para procesos de mayor temperatura, el reporte menciona tecnologías como inducción, plasma, hornos eléctricos y sistemas avanzados de calentamiento, aunque reconoce que en sectores como acero y cemento la electrificación es más compleja y requiere innovación adicional.

El punto económico es directo: electrificar no solo reduce emisiones si la electricidad proviene de fuentes bajas en carbono; también puede disminuir la exposición de las empresas a shocks de precios de gas, carbón, petróleo y derivados. Oxford advierte que la dependencia fósil mantiene a cerca del 75% de la industria global expuesta a volatilidad recurrente de precios.

Por qué importa para Chile

Para Chile, el debate no es teórico. El último Balance Nacional de Energía 2023 informó que el consumo final del país llegó a 326.969 teracalorías. Los derivados del petróleo representaron el 56% del total, la electricidad el 22,9% y la biomasa-biogás el 13,7%. Además, Industria y Minería fueron el principal bloque consumidor de energía, con 37,7% del total nacional.

Eso significa que cualquier avance real en electrificación industrial tiene efectos sobre costos productivos, demanda eléctrica, infraestructura de transmisión, contratos de suministro y competitividad exportadora. En una economía donde la minería pesa fuerte, el reemplazo de combustibles por electricidad limpia no es solo un asunto ambiental: también es un tema de productividad y seguridad energética.

Minería del cobre: mitad eléctrica, mitad combustible

La minería chilena ya muestra una base relevante de electrificación, pero mantiene una dependencia importante de combustibles. Según Cochilco, en 2024 la minería del cobre consumió 199.452 terajoules de energía: 102.307 TJ correspondieron a electricidad y 97.145 TJ a combustibles.

La cifra muestra el margen de transformación. La electricidad ya es central en concentradoras, plantas y sistemas de proceso, pero el diésel y otros combustibles siguen siendo relevantes en mina rajo, transporte interno, equipos móviles y procesos térmicos. Ahí está una de las principales fronteras para reducir costos volátiles y emisiones.

El cuello de botella: redes, permisos y precios

Oxford plantea que la electrificación industrial no se frena principalmente por falta de inventos. Se frena por condiciones de mercado y de infraestructura. El informe apunta a distorsiones de precios entre electricidad y combustibles, dificultades de conexión a la red, permisos lentos y riesgos de inversión en proyectos pioneros.

Para Chile, eso lleva el debate al Sistema Eléctrico Nacional. No basta con sumar generación solar y eólica si la transmisión, el almacenamiento, la gestión de demanda y los contratos industriales no avanzan al mismo ritmo. Una industria más electrificada exigirá energía limpia disponible en los horarios correctos, capacidad de conexión y precios estables para grandes consumos.

Qué deben mirar empresas y autoridades

El informe deja una señal concreta para sectores intensivos en energía: las decisiones de inversión de esta década definirán qué tan rápido puede caer el uso de combustibles fósiles en procesos industriales. Postergar el recambio puede encarecer futuras reconversiones, sobre todo en activos de larga vida útil.

En Chile, el dato debe leerse junto con la estructura del consumo nacional. Si Industria y Minería concentran más de un tercio del consumo final de energía, la electrificación de procesos, flotas, calor industrial y servicios auxiliares puede convertirse en un factor de competitividad. Pero solo si la red y la regulación acompañan.

El mensaje de fondo es simple: la electrificación industrial dejó de ser una aspiración lejana. El potencial técnico existe. La pregunta es si países productores de minerales como Chile serán capaces de convertirlo en infraestructura, contratos y proyectos reales antes de que el costo de quedarse atrás sea mayor.