
Los inventarios de Codelco llegaron a US$3.288,7 millones al 31 de marzo de 2026, un aumento de 9,6% frente a los US$2.999,4 millones registrados al cierre de 2025. El incremento equivale a US$289,2 millones adicionales inmovilizados en existencias, una señal relevante para mirar la gestión del capital de trabajo de la principal minera estatal chilena.
La cifra combina inventarios corrientes por US$2.740,6 millones y no corrientes por US$548,1 millones. El aumento se concentró en el corto plazo: los inventarios corrientes subieron desde US$2.402,5 millones en diciembre de 2025, es decir, US$338,1 millones más en solo tres meses. En cambio, los inventarios no corrientes bajaron desde US$597,0 millones a US$548,1 millones.
La palabra clave del período es clara: inventarios de Codelco. No se trata solo de una cuenta contable. En minería, las existencias reflejan producción terminada, mineral o productos en proceso, materiales críticos, repuestos y ajustes de valorización. También muestran cuánto capital queda retenido antes de transformarse en ventas, cobros o eficiencia operacional.
El aumento se concentra en inventarios corrientes
La composición de las existencias muestra que el mayor bloque corresponde a productos en proceso. Al cierre de marzo, Codelco registró US$1.470,8 millones en productos en proceso corrientes, frente a US$1.326,5 millones a diciembre. A eso se suman US$548,1 millones en productos en proceso no corrientes, por debajo de los US$597,0 millones previos.
Los productos terminados corrientes también aumentaron con fuerza. Pasaron desde US$330,1 millones a US$469,2 millones, un alza de US$139,1 millones. Esa variación importa porque los productos terminados son inventario más cercano a la venta, pero mientras no se despachan, facturan o cobran, siguen presionando el uso de recursos dentro del balance.
En materiales en bodega y otros, el saldo neto llegó a US$800,6 millones, superior a los US$745,9 millones de diciembre. Este rubro incluye materiales valorizados a costo de adquisición, con provisión de obsolescencia asociada a inventarios de lenta rotación.
| Concepto | 31-03-2026 | 31-12-2025 | Variación |
|---|---|---|---|
| Productos terminados corrientes | US$469,2 millones | US$330,1 millones | +US$139,1 millones |
| Productos en proceso corrientes | US$1.470,8 millones | US$1.326,5 millones | +US$144,3 millones |
| Productos en proceso no corrientes | US$548,1 millones | US$597,0 millones | -US$48,9 millones |
| Materiales en bodega y otros, neto | US$800,6 millones | US$745,9 millones | +US$54,7 millones |
| Inventarios totales | US$3.288,7 millones | US$2.999,4 millones | +US$289,2 millones |
Por qué pesa en el capital de trabajo
El capital de trabajo operativo de una minera depende de tres variables centrales: inventarios, cuentas por cobrar y cuentas por pagar. En el caso de Codelco, los activos corrientes totalizaron US$9.022,4 millones al cierre de marzo, mientras que los pasivos corrientes llegaron a US$4.510,1 millones. Con eso, el capital de trabajo financiero medido como activos corrientes menos pasivos corrientes alcanzó aproximadamente US$4.512,3 millones, por sobre los US$3.619,3 millones de diciembre.
La mejora del capital de trabajo total no elimina la presión específica de inventarios. Al contrario: tener más existencias implica más recursos inmovilizados en producción, materiales y stock, incluso cuando la caja sube o las cuentas por cobrar bajan. En marzo, el efectivo y equivalentes de Codelco alcanzaron US$2.595,4 millones, mientras que los deudores comerciales y otras cuentas por cobrar corrientes bajaron a US$3.103,7 millones desde US$4.442,6 millones. Esa caída de cuentas por cobrar alivió parte del balance, pero el aumento de inventarios absorbió una porción relevante de capital.
En términos simples: Codelco cerró marzo con más caja y menos cuentas por cobrar, pero también con más inventario circulando dentro de su operación. Ese inventario puede ser una necesidad productiva, una decisión logística o un efecto temporal de ciclo operacional. Lo concreto es que US$3.289 millones en existencias representan una magnitud significativa dentro del balance corriente de la estatal.
Costos, valorización y provisiones
Los inventarios de Codelco están valorizados al costo, sin superar su valor neto de realización. Ese valor neto corresponde al precio de venta estimado menos costos de terminación, comercialización, venta y distribución. Para productos terminados y en proceso, la estatal usa costo promedio de producción bajo método de absorción, incorporando mano de obra, depreciaciones, amortizaciones y gastos indirectos.
Durante el primer trimestre, los inventarios reconocidos en costo de ventas llegaron a US$3.350,5 millones, frente a US$3.066,1 millones en igual período de 2025. Esa cifra no incluye costos por servicios de maquilas por US$2,1 millones.
El dato es relevante porque conecta el inventario con el resultado operacional. Codelco reportó costos de venta por US$3.352,6 millones en el trimestre, sobre ingresos ordinarios por US$5.033,9 millones. En ese contexto, el manejo de existencias no es un asunto secundario: incide en costos, márgenes, valorización de productos y eficiencia del ciclo de conversión entre producción y caja.
La provisión por obsolescencia también subió. El saldo pasó de US$185,7 millones al cierre de 2025 a US$195,0 millones al 31 de marzo de 2026, tras incrementos de provisión por US$9,3 millones. Además, se reconocieron ajustes de inventarios por US$501 mil en el trimestre, por debajo de los US$1,0 millones del mismo período de 2025.
Provisión por valor neto realizable del cobre
Otro punto relevante está en la provisión de valor neto realizable del cobre. Al cierre de marzo, la provisión llegó a US$12,1 millones, con un efecto negativo en resultados por aumento de provisión de US$10,7 millones. A diciembre de 2025, el saldo de esa provisión era de US$1,5 millones.
La diferencia muestra que la valorización de existencias quedó expuesta a ajustes de mercado y de realización. En minería del cobre, este punto tiene importancia porque los inventarios no se miran solo por volumen o costo acumulado, sino también por su capacidad de convertirse en ingresos bajo condiciones efectivas de precio, venta y distribución.
Codelco también reclasificó US$5,1 millones desde inventarios hacia propiedad, planta y equipo por concepto de inventarios estratégicos. A diciembre de 2025, ese monto había sido US$79,1 millones. La baja en esa reclasificación reduce el efecto de traspaso hacia activos de largo plazo y deja más visible el saldo de existencias dentro del capital de trabajo.
Qué muestra el balance operacional
El incremento de inventarios ocurre en un trimestre en que Codelco elevó sus ingresos y resultados. La estatal registró ingresos de actividades ordinarias por US$5.033,9 millones y una ganancia de US$306,4 millones. También obtuvo flujos netos de operación por US$1.970,1 millones, por encima de los US$668,0 millones del primer trimestre de 2025.
Ese contexto evita una lectura simplista: el aumento de inventarios no aparece aislado de una operación con mayor flujo y mejor resultado. Sin embargo, el crecimiento de existencias obliga a mirar la velocidad con que la producción se transforma en ventas efectivas y caja disponible.
Para una empresa con un plan intensivo de inversiones, alta deuda financiera y operaciones estructuralmente complejas, el capital de trabajo es una variable crítica. Inventarios elevados pueden asegurar continuidad operacional, disponibilidad de insumos y capacidad de respuesta productiva. Pero también pueden inmovilizar caja, elevar necesidades de financiamiento operativo y aumentar exposición a ajustes de valorización.
Qué observará la industria
El principal dato a seguir en los próximos trimestres será si el aumento de inventarios responde a un efecto transitorio del ciclo operacional o si se transforma en una tendencia. En particular, habrá que mirar la evolución de productos terminados, productos en proceso y materiales en bodega, además de la relación entre inventarios, costo de ventas y flujo operacional.
Codelco cerró marzo con US$3.289 millones en inventarios, una cifra que mejora la lectura de continuidad productiva, pero también confirma una mayor exigencia sobre el capital de trabajo. Para la industria minera chilena, el punto no está solo en cuánto produce la estatal, sino en cuán rápido convierte esa producción y esos insumos en ingresos, margen y caja efectiva.









