Arequipa, Moquegua, Apurímac y Tacna encabezan la distribución de recursos generados por la actividad minera. El adelanto de canon y las regalías representan prácticamente la totalidad de los fondos transferidos al cierre de mayo de 2026.
La actividad minera generó más de S/ 2.177 millones en transferencias hacia los gobiernos regionales y locales de la Macrorregión Sur de Perú al cierre de mayo de 2026, consolidando el peso fiscal que mantiene la industria extractiva en algunos de los principales territorios productores del país.
Los recursos corresponden a canon minero, regalías mineras, derecho de vigencia y penalidad y fueron distribuidos entre Arequipa, Apurímac, Cusco, Madre de Dios, Moquegua, Puno y Tacna.
La magnitud de las transferencias vuelve a colocar en primer plano una de las principales dimensiones económicas de la minería peruana: su capacidad de transformar producción y rentabilidad minera en recursos disponibles para inversión pública regional y municipal.
Dentro del total, más de S/ 1.145 millones correspondieron al adelanto de canon minero, mientras que las regalías mineras superaron los S/ 1.001 millones. En conjunto, ambos componentes representan prácticamente todo el monto distribuido a las regiones del sur durante el período.
Arequipa lidera las transferencias mineras
La distribución territorial muestra una fuerte concentración en las principales regiones mineras del sur peruano.
Arequipa recibió S/ 468 millones, ubicándose en el primer lugar. Le siguió Moquegua, con S/ 432 millones, mientras Apurímac captó S/ 413 millones y Tacna alcanzó S/ 402 millones.
Más atrás aparecen Cusco, con S/ 289 millones, y Puno, con S/ 167 millones. Madre de Dios recibió alrededor de S/ 4 millones, una cifra considerablemente menor respecto de los principales distritos mineros de la macrorregión.
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Región |
Transferencias mineras |
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Arequipa |
S/ 468 millones |
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Moquegua |
S/ 432 millones |
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Apurímac |
S/ 413 millones |
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Tacna |
S/ 402 millones |
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Cusco |
S/ 289 millones |
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Puno |
S/ 167 millones |
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Madre de Dios |
S/ 4 millones |
El dato es especialmente relevante porque Arequipa, Moquegua, Apurímac y Tacna superan individualmente los S/ 400 millones recibidos, reflejando el fuerte vínculo existente entre las operaciones mineras de gran escala y las finanzas de los gobiernos subnacionales.
Estas cuatro regiones concentran, además, una porción dominante de los recursos transferidos al sur, lo que evidencia cómo la geografía de la producción minera termina proyectándose directamente sobre la capacidad fiscal de los territorios productores.
Canon y regalías superan los S/ 2.146 millones
La composición de las transferencias también resulta significativa.
El adelanto de canon minero superó los S/ 1.145 millones, convirtiéndose en el mayor componente individual de los recursos distribuidos. Las regalías mineras, en tanto, superaron los S/ 1.001 millones.
Esto significa que solamente estos dos conceptos movilizaron más de S/ 2.146 millones hacia los gobiernos regionales y municipales del sur peruano.
El resto corresponde a recursos asociados al derecho de vigencia y penalidad.
La diferencia no es menor desde el punto de vista de las economías regionales. Los ingresos originados por la minería pueden convertirse en una fuente relevante para financiar infraestructura, servicios públicos y proyectos de inversión, especialmente en territorios donde se concentran operaciones extractivas de gran escala.
Ese mecanismo también aumenta la exposición de determinados gobiernos subnacionales al desempeño del sector. Mayores niveles de producción, buenos márgenes de las compañías y condiciones favorables de precios pueden incrementar los flujos fiscales asociados a la minería, mientras que períodos de menor actividad o rentabilidad pueden presionar posteriormente los ingresos vinculados al sector.
El desafío pasa de recaudar a ejecutar
El volumen transferido también abre una discusión que trasciende a las propias compañías mineras: la capacidad de las regiones y municipios para transformar esos recursos en inversión efectiva.
Superar los S/ 2.177 millones en apenas siete regiones representa una disponibilidad considerable de fondos para territorios que, al mismo tiempo, enfrentan demandas relacionadas con conectividad, infraestructura hídrica, salud, educación, servicios urbanos y desarrollo productivo.
Por eso, el impacto económico de la minería no depende exclusivamente del dinero transferido. Una parte relevante de su efecto territorial está determinada posteriormente por la velocidad, calidad y eficiencia con que esos fondos son incorporados a proyectos públicos.
La discusión adquiere particular relevancia en regiones donde conviven grandes operaciones mineras con comunidades que demandan una presencia más visible de los beneficios económicos asociados a la explotación de recursos naturales.
En ese escenario, el canon y las regalías funcionan también como un punto de conexión entre actividad empresarial, recaudación fiscal y legitimidad territorial de la minería.
El peso económico de la minería en el sur peruano
La distribución de 2026 confirma que el sur continúa siendo uno de los principales polos de la industria minera peruana.
Regiones como Arequipa, Moquegua, Apurímac, Cusco y Tacna albergan operaciones y distritos minerales que han convertido a esta zona en un territorio estratégico para la producción de metales y para la cartera de inversiones del país.
Esa concentración productiva tiene una consecuencia directa: los resultados de la industria repercuten mucho más allá de las faenas.
Empresas contratistas, proveedores de equipos, transporte, construcción, servicios especializados, energía, mantenimiento y empleo local forman parte de una cadena económica que se desarrolla alrededor de las operaciones. A esa actividad privada se agrega la transferencia de recursos fiscales hacia las administraciones regionales y municipales.
Los más de S/ 2.177 millones acumulados hasta mayo permiten dimensionar precisamente esa segunda vía de impacto.
Más recursos elevan también la exigencia territorial
El desafío para el sector minero peruano no termina con aumentar producción, desarrollar proyectos o sostener inversiones.
A medida que las regiones productoras reciben mayores recursos, también aumenta la expectativa de que la minería genere efectos concretos y observables en los territorios.
Las cifras del sur peruano muestran una escala relevante: cuatro regiones ya recibieron más de S/ 400 millones cada una, mientras el adelanto de canon y las regalías movilizaron conjuntamente más de S/ 2.146 millones.
Ese flujo convierte a la minería no solo en una actividad exportadora y productiva, sino también en una pieza central del financiamiento territorial en varias de las principales regiones del sur de Perú.
La capacidad de convertir esos ingresos en infraestructura y servicios será determinante para que el crecimiento de la actividad minera pueda traducirse también en resultados económicos visibles para las zonas donde se desarrolla.










