
Patrimonio científico. El Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación valoró públicamente la decisión de AES Andes de desistir del desarrollo del megaproyecto de hidrógeno y amoníaco verde INNA, iniciativa que había generado una intensa controversia por su eventual impacto en el Observatorio Paranal, uno de los centros astronómicos más relevantes a nivel mundial.
A través de su cuenta oficial en la red social X, la cartera destacó las declaraciones del ministro Aldo Valle, quien subrayó que la determinación de la empresa constituye una señal positiva para el país. “Valoramos la decisión adoptada por AES Andes de no perseverar en el proyecto de hidrógeno verde INNA, una iniciativa que generó amplio debate por su eventual impacto en el Observatorio Paranal”, señaló la autoridad.
En esa línea, el ministro enfatizó que “Chile es potencia astronómica global” y que proteger los cielos del norte implica resguardar una ventaja científica única. “Cuidar nuestros cielos es una responsabilidad con la comunidad científica internacional y con las futuras generaciones. Esta decisión privada le hace bien a Chile, a la ciencia y a toda la humanidad”, añadió, reforzando el rol estratégico de la astronomía dentro del posicionamiento internacional del país.
Te puede interesar
Registro Energético consolida su plataforma clave con más de 1.000 proveedores
Desarrollo sostenible y evidencia científica
Desde el Ejecutivo se remarcó que la valoración del desistimiento no implica una oposición estructural al hidrógeno verde como industria emergente. Por el contrario, el Ministerio de Ciencia indicó que el desafío es avanzar hacia un desarrollo sostenible que integre innovación energética con la mejor evidencia científica disponible. “Como Gobierno de Chile seguiremos promoviendo un desarrollo que armonice innovación, energía y protección del patrimonio natural y científico”, indicó la cartera.
La reacción del ministerio se conoció luego de que AES Andes —controlada por la estadounidense AES Corporation— informara formalmente que desistía de continuar con INNA, un proyecto que contemplaba una inversión cercana a US$10.000 millones y que se emplazaría en la comuna de Taltal, en la Región de Antofagasta.
Razones de negocio y reordenamiento estratégico
En su comunicado, la compañía explicó que la decisión respondió a un “detallado análisis de su cartera de proyectos” y que optó por priorizar el desarrollo de su portafolio de energías renovables y almacenamiento, en línea con los lineamientos de su matriz. AES Andes recalcó, sin embargo, que el desistimiento “no cuestiona el valor ni el potencial del desarrollo de la industria del hidrógeno verde para Chile”, despejando interpretaciones sobre un eventual repliegue estratégico del sector.
El proyecto INNA había sido ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental mediante un Estudio de Impacto Ambiental y se encontraba con sus plazos suspendidos, mientras la empresa analizaba observaciones técnicas y ciudadanas.
Una controversia de alcance político y científico
La iniciativa se transformó rápidamente en un foco de debate público, luego de que la comunidad científica nacional e internacional advirtiera que su emplazamiento podría afectar de forma irreversible la calidad de los cielos del norte de Chile, considerados entre los mejores del mundo para la observación astronómica. La discusión incluso alcanzó el debate presidencial de diciembre, donde el entonces candidato José Antonio Kast cuestionó la localización del proyecto y sostuvo que privilegiaría la protección astronómica, mientras otros actores defendieron su potencial en generación de empleo.
Características del proyecto y nuevo foco de AES Andes
INNA contemplaba una producción anual de 264 mil toneladas de hidrógeno verde gaseoso, parte de las cuales se destinarían a la elaboración de amoníaco e hidrógeno verde líquido. El complejo requería un consumo energético estimado en 1,68 GW y el uso de más de 3.000 hectáreas de superficie.
Tras desistir del proyecto, AES Andes confirmó que continuará enfocada en su estrategia Greentegra, con la que ha incorporado 2.181 MW de generación renovable y almacenamiento, logrando que cerca del 70% de su parque energético sea renovable. La empresa proyecta que para 2027 habrá completado un crecimiento superior a 4.500 MW en el país.
La decisión de AES Andes refuerza la protección de la astronomía como activo estratégico de Chile, al tiempo que reabre el debate sobre cómo compatibilizar grandes proyectos energéticos con la preservación del patrimonio científico.






