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Minería Internacional

Níger entrega antigua mina de uranio de Orano a empresa estatal y consolida control sobre Arlit

Níger avanza en la reconfiguración de su industria del uranio al otorgar a una empresa estatal el control sobre la mina de In Azaoua, antes gestionada por el grupo francés Orano.

Níger entrega antigua mina de uranio de Orano a empresa estatal y consolida control sobre Arlit

El gobierno adjudicó a Teloua Safeguarding Uranium Mining Company (TSUMCO SA) el permiso de gran explotación In Azaoua, sobre el perímetro que operaba SOMAÏR en la región de Agadez. La decisión profundiza la reconfiguración del sector del uranio nigerino tras la salida forzada del grupo francés.

Níger dio un nuevo paso para consolidar el control estatal sobre su industria del uranio al entregar a Teloua Safeguarding Uranium Mining Company (TSUMCO SA) el permiso de gran explotación minera In Azaoua, ubicado en la comuna de Arlit, departamento de Arlit, en la región de Agadez. El área corresponde al perímetro anteriormente explotado por Société des Mines de l’Aïr (SOMAÏR), operación históricamente controlada por el grupo nuclear francés Orano.

La decisión fue adoptada por el Consejo de Ministros nigerino el 21 de agosto de 2026 y formaliza la continuidad de la explotación bajo una estructura estatal creada específicamente para reemplazar a SOMAÏR después de su nacionalización.

TSUMCO había sido constituida en mayo de este año para hacerse cargo del patrimonio y de las operaciones vinculadas a la antigua compañía minera. Hasta ahora podía continuar los trabajos en el área mientras se resolvía la asignación del correspondiente título minero. La aprobación del permiso In Azaoua completa esa transición administrativa y entrega a la nueva empresa el respaldo jurídico para desarrollar una explotación de gran escala.

El movimiento tiene implicancias que exceden el perímetro de Arlit. Níger ha sido durante décadas uno de los productores relevantes de uranio a escala internacional y un proveedor tradicional de la industria nuclear europea. La modificación de la propiedad y control de sus activos ocurre, además, en un mercado donde la seguridad del suministro de combustible nuclear ha ganado peso estratégico.

De SOMAÏR a una empresa controlada por el Estado

La historia industrial del uranio en Arlit se remonta a comienzos de la década de 1970. SOMAÏR inició producción en la zona en 1971 y durante décadas constituyó uno de los principales pilares del negocio minero de Orano —antes Areva— en África.

Antes de la ruptura con las autoridades nigerinas, Orano controlaba 63,4% de SOMAÏR, mientras que SOPAMIN, empresa perteneciente al Estado de Níger, mantenía el 36,6% restante.

La relación comenzó a deteriorarse después del cambio político registrado en julio de 2023. Las dificultades logísticas, financieras y de gobernanza se intensificaron durante 2024, hasta que Orano reconoció en diciembre de ese año que había perdido el control operacional de SOMAÏR.

La situación escaló nuevamente el 19 de junio de 2025, cuando Níger avanzó con la nacionalización de la compañía. Orano rechazó la medida y abrió procedimientos de arbitraje internacional para defender sus derechos sobre los activos, las participaciones societarias y los inventarios de uranio asociados a la operación.

La creación de TSUMCO en mayo de 2026 transformó esa nacionalización en una nueva estructura empresarial. La compañía estatal fue establecida en reemplazo de SOMAÏR y recibió los activos vinculados a la operación.

Ahora, el permiso In Azaoua consolida la siguiente etapa: no se trata únicamente de controlar físicamente las instalaciones, sino de disponer del título minero necesario para continuar legalmente la explotación bajo la nueva configuración estatal.

Arlit mantiene su peso estratégico

Arlit constituye uno de los centros históricos de la minería de uranio en África. Su desarrollo convirtió al norte de Níger en una zona estrechamente ligada a la cadena internacional del combustible nuclear y generó durante décadas empleo directo, contratación de proveedores e infraestructura asociada a la actividad extractiva.

Antes del quiebre operacional, SOMAÏR mantenía una fuerza laboral cercana a 800 trabajadores, además de un volumen similar de contratistas en registros sectoriales correspondientes a años anteriores. La gran mayoría del personal era nigerino, lo que muestra la exposición económica y laboral de la región frente a cualquier interrupción prolongada de las operaciones.

El desafío para TSUMCO será transformar el control administrativo y político del activo en producción comercial estable.

La antigua SOMAÏR había enfrentado serias restricciones desde 2023. El cierre de corredores tradicionales de abastecimiento y exportación complicó la salida del concentrado de uranio y deterioró la posición financiera de la operación. A fines de 2024 la continuidad productiva ya estaba severamente comprometida.

Por ello, la adjudicación del permiso no implica por sí sola que los volúmenes históricos puedan recuperarse inmediatamente. La empresa estatal deberá asegurar suministros, mantenimiento industrial, financiamiento, logística y canales comerciales para colocar el uranio en los mercados internacionales.

Uranio bajo una nueva estrategia de soberanía minera

El traspaso también refleja una tendencia más amplia de Níger hacia una participación directa del Estado en sus recursos minerales.

Las autoridades han impulsado desde 2023 una revisión profunda de concesiones y relaciones con operadores extranjeros. El proceso no se ha limitado a SOMAÏR.

En junio de 2024, Níger retiró a Orano el permiso del proyecto Imouraren, uno de los mayores depósitos de uranio conocidos del país y un activo que durante años figuró entre las principales opciones de crecimiento futuro de la compañía francesa.

El gobierno también ha reorganizado otros derechos mineros del distrito de Arlit. En la misma reunión del Consejo de Ministros que aprobó In Azaoua, se resolvió la reasignación del permiso de gran explotación Madaquela I a Madaquela Mining Company (MAMICO), incluyendo una retribución inicial de US$10 millones al Estado y compromisos de contenido local.

La estrategia apunta así a modificar no solo quién opera las minas, sino también la manera en que el Estado captura ingresos y participa directamente en la propiedad y administración de los recursos.

El conflicto con Orano continúa abierto

La entrega del permiso a TSUMCO no resuelve el conflicto jurídico con Orano.

El grupo francés mantiene procedimientos de arbitraje internacional relacionados con sus antiguos activos en Níger y sostiene derechos sobre determinados inventarios y participaciones vinculados a SOMAÏR.

La disputa alcanzó especial relevancia en septiembre de 2025, cuando un tribunal arbitral internacional ordenó restricciones sobre la venta o transferencia de uranio producido por SOMAÏR que estaba involucrado en el litigio.

Esto introduce una diferencia clave entre control del yacimiento, capacidad de producción y posibilidad de comercialización internacional. Aunque Níger está consolidando administrativamente su dominio sobre el activo, determinadas materias relacionadas con inventarios anteriores continúan sometidas a controversia jurídica.

Para potenciales compradores y socios comerciales, la trazabilidad contractual y la exposición a disputas internacionales seguirán siendo factores relevantes.

Qué implica para el mercado mundial del uranio

La evolución de Arlit será observada de cerca por una industria nuclear que atraviesa un periodo de renovado interés por la seguridad del suministro.

Níger no domina la oferta mundial en términos comparables con Kazajistán, pero posee una trayectoria minera de más de cinco décadas y recursos capaces de mantenerlo como actor relevante del mercado.

Al mismo tiempo, el uranio se ha convertido en un mineral cada vez más estratégico ante la expansión y extensión de vida útil de reactores nucleares, el desarrollo de nuevos proyectos y la búsqueda de fuentes energéticas con bajas emisiones de carbono.

En ese escenario, los cambios de propiedad, los conflictos regulatorios y las dificultades logísticas en países productores pueden influir sobre la percepción de disponibilidad futura del mineral, incluso antes de provocar variaciones efectivas en la producción.

La adjudicación de In Azaoua marca, por tanto, una nueva etapa para la minería nigerina. El Estado ya no solo controla la antigua operación de SOMAÏR: ahora dispone de una empresa propia y de un permiso minero específicamente asignado para continuar explotando el distrito.

El próximo desafío será demostrar que esa transferencia de control puede traducirse en una operación técnica, financiera y comercialmente sostenible. Para el mercado internacional del uranio, Arlit seguirá siendo un punto de atención tanto por su potencial productivo como por el conflicto todavía abierto entre Níger y uno de los mayores actores históricos de la industria nuclear francesa.