La campaña contempla cerca de 800 metros distribuidos en cuatro a seis sondajes. Cosa Resources operará los trabajos, financiados por Traction Uranium, que busca adquirir hasta un 80% del proyecto mediante un acuerdo de inversión por etapas.
Traction Uranium Corp. inició este 28 de septiembre una campaña de perforación diamantina en el proyecto de uranio Aurora, ubicado en el sector sudoriental de la cuenca de Athabasca, en Saskatchewan, Canadá. Los trabajos serán ejecutados por Cosa Resources Corp., propietaria y operadora del activo, y corresponden a la primera perforación diamantina realizada en la propiedad desde 1979. El programa busca comprobar si una serie de anomalías geofísicas y radiométricas identificadas durante los últimos dos años están relacionadas con mineralización de uranio.
La campaña considera aproximadamente 800 metros de perforación en cuatro a seis pozos, concentrados en objetivos conductores relativamente poco profundos. Tres de las cuatro áreas seleccionadas presentan además anomalías radiométricas que las compañías interpretan como posibles señales de fuentes con uranio. Por ahora, sin embargo, se trata de objetivos de exploración: el inicio de los sondajes no implica que se haya confirmado un depósito ni que las anomalías correspondan necesariamente a mineralización económica.
Cuatro objetivos bajo prueba
Los blancos de perforación fueron definidos a partir de información obtenida mediante diferentes métodos geofísicos. Entre ellos figura el levantamiento electromagnético aéreo VTEM realizado por Cosa en 2024, además de información gravimétrica, magnética y un estudio magnético y radiométrico de alta resolución completado durante 2026. Este último fue ejecutado con líneas de vuelo separadas por 50 metros e identificó varias anomalías que la empresa relaciona preliminarmente con posibles fuentes de uranio.
El primero de los sectores, denominado A1, se encuentra en la parte suroccidental de Aurora. Allí se perforará una respuesta conductiva con orientación noreste, situada junto a una anomalía radiométrica. De acuerdo con Cosa, en ese punto no se espera encontrar cobertura de arenisca de Athabasca, por lo que las rocas del basamento deberían ubicarse cerca de la superficie.
El objetivo A2, en el norte de la propiedad, corresponde a otra respuesta conductiva que coincide con varios lineamientos magnéticos interpretados por los equipos técnicos. En ese sector existirían unos 30 metros de arenisca sobre el basamento. Además, se detectaron anomalías radiométricas en la dirección del transporte glacial respecto del objetivo, un elemento que será utilizado para evaluar si existe una fuente mineralizada en el área.
Los blancos A4 y A5, en tanto, están asociados a tendencias conductivas curvas próximas a estructuras interpretadas mediante datos magnéticos y electromagnéticos ZTEM. Ambos se encuentran inmediatamente dentro del límite cartografiado de la cuenca de Athabasca y en posiciones que las compañías consideran compatibles con las anomalías radiométricas registradas en superficie.
Además de los sondajes, Cosa prevé realizar verificaciones terrestres de algunas anomalías radiométricas para determinar su origen y utilizar esa información en la selección de nuevos objetivos.
Un proyecto sin perforación diamantina en más de cuatro décadas
Aurora cubre unos 17 kilómetros del margen sudoriental de la cuenca de Athabasca y se encuentra aproximadamente 16 kilómetros al este de la planta de uranio Key Lake, operada por Cameco, en un sector donde también existió una mina productora. La cobertura de arenisca sería inferior a 100 metros en el tercio norte de la propiedad y estaría ausente en gran parte del resto del proyecto.
La relevancia de la actual campaña radica también en la antigüedad de la información disponible. Cosa señala que Aurora no ha recibido perforación diamantina desde 1979. La revisión de registros históricos permitió reconocer zonas de alteración hidrotermal, pero la compañía no ha podido efectuar una revisión física confirmatoria de algunos testigos antiguos porque sus lugares de almacenamiento son desconocidos o el material habría sido destruido por incendios forestales.
Por esa razón, la campaña de 2026 representa el primer ensayo directo de los objetivos construidos mediante técnicas geofísicas modernas. Los datos obtenidos en 2024 y durante el levantamiento de alta resolución realizado este año permitieron a Cosa identificar nuevas zonas de interés y mejorar la definición de otras ya conocidas.
Traction financia los trabajos para optar a hasta 80% de Aurora
Aunque Cosa Resources mantiene actualmente la propiedad y la operación de Aurora, la perforación es financiada completamente por Traction Uranium en virtud de un acuerdo de opción firmado el 10 de febrero de 2026.
El contrato permite a Traction adquirir progresivamente hasta un 80% de participación en el proyecto. Para alcanzar ese nivel deberá financiar C$9,15 millones en gastos de exploración, además de realizar pagos acumulados por C$1,5 millones en efectivo y entregar cinco millones de acciones de la compañía a Cosa. El proceso está dividido en cinco etapas y, de completarse íntegramente según el calendario contractual, se extendería hasta fines de 2030.
La primera fase exige C$1,15 millones en gastos de exploración y permitiría a Traction obtener un 20% del proyecto. Las etapas posteriores elevarían gradualmente su participación hasta 35%, 49%, 65% y finalmente 80%. Cosa continuará inicialmente como operadora y el acuerdo contempla mecanismos para que Traction decida en distintas fases si sigue aumentando su participación o avanza hacia una estructura de joint venture.
El programa iniciado ahora será, por tanto, una prueba geológica y también un primer hito relevante dentro de ese acuerdo. La información disponible hasta el 28 de septiembre corresponde al comienzo de la campaña y a los objetivos seleccionados; todavía no se han comunicado resultados de laboratorio ni intersecciones de uranio provenientes de estos nuevos sondajes.
Los próximos datos relevantes serán los registros geológicos y radiométricos obtenidos durante la perforación y, posteriormente, los análisis químicos de los testigos. Esos resultados permitirán establecer si las respuestas conductivas y anomalías detectadas desde el aire efectivamente están relacionadas con mineralización de uranio y determinarán qué sectores de Aurora justifican una nueva etapa de exploración.









