Minería Internacional

Nueva Zelanda acelera proyectos auríferos y apunta a duplicar su producción de oro antes de 2035

Nueva Zelanda acelera la tramitación de proyectos mineros para duplicar su producción de oro hacia 2035, generando tensiones entre el desarrollo económico y la protección ambiental en regiones clave.

Nueva Zelanda acelera proyectos auríferos y apunta a duplicar su producción de oro antes de 2035
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El impulso combina permisos acelerados, precios altos del oro y una cartera de proyectos que incluye Waihi North, Snowy River y Bendigo-Ophir. La estrategia abre una nueva etapa para la minería neozelandesa, pero también tensiona el debate ambiental y territorial.

Nueva Zelanda busca reposicionarse como distrito aurífero relevante en Oceanía. El gobierno está acelerando la tramitación de proyectos mineros y atrayendo inversión privada con el objetivo de más que duplicar la producción de oro hacia mediados de la próxima década, en un escenario marcado por precios internacionales elevados y una estrategia oficial para elevar las exportaciones minerales.

La meta se conecta con la Minerals Strategy for New Zealand, lanzada por el gobierno en enero de 2025, que apunta a duplicar el valor de las exportaciones minerales hasta NZ$3.000 millones anuales en 2035. En esa hoja de ruta, el oro tiene un rol central: junto con el carbón metalúrgico representa cerca del 80% de las exportaciones minerales del país, según cifras oficiales del gobierno neozelandés.

Una cartera aurífera que gana velocidad

El nuevo ciclo se apoya en tres proyectos principales: Waihi North, de OceanaGold; Snowy River, operado por Federation Mining; y Bendigo-Ophir, impulsado por Santana Minerals en Central Otago.

El caso más avanzado en términos regulatorios es Waihi North. El proyecto recibió aprobación bajo el sistema de fast-track el 18 de diciembre de 2025 y considera la expansión por etapas de operaciones existentes de oro y plata en Waihi, en la región de Waikato. La iniciativa contempla nuevas minas a rajo abierto y subterráneas, infraestructura de relaves y almacenamiento de roca, además de extender la vida operacional desde el vencimiento previsto en 2030 hasta 2040, según el portal oficial del proceso acelerado.

El gobierno neozelandés informó que la aprobación de Waihi North permitirá sostener cerca de 800 empleos durante su vida útil y generar un valor presente neto de NZ$422 millones en ingresos fiscales por impuestos corporativos, PAYE y regalías. La autorización extiende la continuidad minera más allá del cierre previsto originalmente y consolida a OceanaGold como actor clave del oro en Nueva Zelanda.

Snowy River: producción prevista para 2026

El segundo eje de crecimiento es Snowy River, una mina subterránea de oro ubicada en Reefton, en la Costa Oeste de la Isla Sur. De acuerdo con el gobierno neozelandés, el proyecto apunta a iniciar producción hacia fines de 2026, tras cerca de 25.000 metros de perforación de exploración.

La iniciativa debería crear 250 empleos locales y aportar alrededor de NZ$350 millones anuales a los ingresos de exportación, según estimaciones oficiales. Federation Mining ha levantado más de NZ$200 millones en capital para avanzar en el desarrollo, con participación de capital australiano a través de AustralianSuper.

El proyecto tiene un componente histórico relevante. El objetivo mineralizado Birthday Reef produjo 733.000 onzas de oro durante casi 50 años desde comienzos del siglo XX. La apuesta actual es reactivar ese potencial mediante nuevas tecnologías de exploración, minería subterránea y procesamiento.

Bendigo-Ophir concentra el mayor debate

El punto más sensible del nuevo ciclo aurífero está en Central Otago. Allí, Santana Minerals busca desarrollar el proyecto Bendigo-Ophir, una mina de oro a rajo abierto y subterránea ubicada en Bendigo y Ardgour Stations, aproximadamente 20 kilómetros al norte de Cromwell.

El proyecto figura en evaluación bajo el sistema fast-track y su resumen oficial considera establecer, operar y remediar una operación aurífera en la región de Otago. Santana Minerals sostiene que el distrito corresponde a uno de los descubrimientos de oro más relevantes de Nueva Zelanda en más de cuatro décadas y proyecta una producción anual de hasta 120.000 onzas de oro, junto con hasta 300 empleos, según información corporativa de la compañía.

Reuters reportó que el proyecto está a la espera de una decisión final bajo el proceso acelerado, con plazo estimado para el 29 de octubre de 2026. La misma información señala que Bendigo-Ophir podría aportar en promedio NZ$360 millones anuales al PIB y emplear directamente a 351 personas, de acuerdo con estimaciones gubernamentales citadas por la agencia.

La controversia, sin embargo, es alta. Grupos ambientales, actores del sector vitivinícola y residentes de Central Otago han cuestionado los potenciales impactos sobre agua, paisaje, biodiversidad y actividades económicas vinculadas al turismo y el vino. La discusión refleja una tensión mayor: cómo compatibilizar una expansión minera con la imagen internacional de Nueva Zelanda como economía de alto valor ambiental.

Datos clave

  • País: Nueva Zelanda.

  • Mineral principal: oro.

  • Meta sectorial: duplicar exportaciones minerales a NZ$3.000 millones anuales en 2035.

  • Proyecto aprobado: Waihi North, de OceanaGold.

  • Proyecto con producción prevista: Snowy River, de Federation Mining, hacia fines de 2026.

  • Proyecto en decisión: Bendigo-Ophir, de Santana Minerals.

  • Empleo asociado: 800 puestos en Waihi North; 250 empleos locales en Snowy River; hasta 300 empleos proyectados por Santana Minerals.

  • Producción potencial destacada: Bendigo-Ophir proyecta hasta 120.000 onzas anuales de oro, según la compañía.

  • Región crítica del debate: Central Otago.

Por qué importa para la minería global

El giro de Nueva Zelanda llega en un momento en que el oro mantiene fuerte atractivo como activo refugio y como fuente de ingresos para países productores. Para una economía de escala menor frente a Australia, Canadá o Chile, el avance de proyectos auríferos puede tener impacto relevante en empleo regional, exportaciones, recaudación fiscal y desarrollo de proveedores.

Reuters estimó que la producción aurífera neozelandesa está en camino de duplicarse hacia mediados de la década de 2030, apoyada por dos proyectos ya aprobados y un tercero en espera de decisión. La agencia también informó que los ingresos por exportaciones de oro casi se triplicaron en tres años hasta NZ$1.830 millones, equivalentes al 2,3% de las exportaciones totales de bienes, frente al 0,9% registrado en 2022.

Para la industria minera, el caso neozelandés muestra cómo países con tradición extractiva acotada están reabriendo su discusión sobre recursos minerales, permisos y competitividad. La herramienta clave ha sido el fast-track, aprobado a fines de 2024, que busca reducir tiempos de autorización para infraestructura, energía y minería. Ese esquema, no obstante, también limita instancias tradicionales de consulta y reclamación, un punto que explica parte de la resistencia social.

Qué observará la industria

El desempeño de Nueva Zelanda como nuevo polo aurífero dependerá menos del potencial geológico que de la estabilidad del marco regulatorio. Waihi North ya entregó una señal al mercado con su aprobación; Snowy River será observado por su capacidad de entrar en producción comercial en 2026; y Bendigo-Ophir será el caso decisivo para medir hasta dónde el gobierno está dispuesto a sostener su política minera frente a oposición territorial y ambiental.

Si los proyectos avanzan en los plazos previstos, Nueva Zelanda podría transformarse en uno de los casos más visibles de reactivación aurífera en economías desarrolladas, con impacto directo en exportaciones, empleo regional y atracción de capital minero. El principal desafío será demostrar que la aceleración de permisos puede convivir con estándares ambientales, licencia social y certidumbre para inversiones de largo plazo.