
El anuncio del presidente de Estados Unidos sobre la detención del mandatario venezolano desencadenó reacciones políticas, alertas diplomáticas y un escenario de alta incertidumbre en América Latina.
La madrugada de este sábado marcó un punto de inflexión en la crisis venezolana. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó a través de Truth Social que fuerzas estadounidenses habían capturado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, durante una operación militar “a gran escala” ejecutada en territorio venezolano. Según Washington, ambos quedaron bajo custodia y serían trasladados para enfrentar a la justicia estadounidense en Nueva York.
El anuncio y la ofensiva militar
De acuerdo con lo señalado por Trump, la operación fue ejecutada por la unidad de élite US Delta Force, con apoyo aéreo y naval. El mandatario aseguró que Caracas quedó “en completa oscuridad” tras una intervención coordinada contra infraestructura estratégica y comparó la misión con operaciones previas contra líderes extremistas internacionales. Más tarde, en una conferencia de prensa realizada en Mar-a-Lago, calificó la acción como “única en la historia” y afirmó que no hubo bajas estadounidenses.
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En paralelo, el gobierno venezolano denunció bombardeos en Caracas, La Guaira, Miranda y Aragua, declarando estado de emergencia. Autoridades locales afirmaron que hubo víctimas civiles, mientras exigían a Estados Unidos una “fe de vida” del mandatario y de la primera dama.
Reacciones políticas y diplomáticas
Las reacciones no tardaron en llegar. Desde la oposición venezolana, María Corina Machado celebró la detención y llamó a consolidar una transición democrática, instando a la ciudadanía a mantenerse organizada y vigilante. En contraste, el oficialismo, encabezado por Diosdado Cabello y la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, calificó la operación como una “agresión criminal” y convocó a la movilización.
En el plano internacional, Brasil, México y Rusia condenaron lo que consideraron una violación al derecho internacional y a la soberanía venezolana. En Chile, el Presidente Gabriel Boric suspendió actividades públicas y convocó a una reunión de emergencia con su comité político y de seguridad, mientras la Cancillería habilitó contactos de emergencia para connacionales en Venezuela. En contraste, sectores de la oposición chilena, como la UDI, pidieron respaldar la acción estadounidense.
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Impacto regional e incertidumbre
Durante la mañana, Caracas amaneció sin transporte público y con parte del comercio cerrado, reflejando el clima de tensión. En Santiago, grupos de venezolanos salieron a las calles para manifestar su apoyo a la detención de Maduro, mientras la Embajada de Estados Unidos emitía alertas de seguridad ante eventuales protestas.
La clave ahora radica en el escenario político que se abre en Venezuela. Aunque Washington habla de iniciar una transición democrática y de una futura reactivación de la industria petrolera con participación estadounidense, persisten dudas sobre quién ejercerá efectivamente el poder, el rol de las Fuerzas Armadas venezolanas y la reacción del chavismo ante la ausencia de su principal líder.
En medio de versiones cruzadas y sin confirmación independiente del paradero de Maduro, la crisis venezolana entra en una fase inédita, con consecuencias aún imprevisibles para la estabilidad regional.












