El precio del oro repuntó esta semana tras declaraciones de Donald Trump sobre el conflicto en Medio Oriente, lo que provocó una baja en el precio del petróleo y disminuyó las presiones inflacionarias. Este panorama renovó el interés de los inversionistas en el metal precioso como refugio seguro ante la incertidumbre económica y geopolítica.
El oro se beneficia de la baja en el petróleo
Según un reporte de Reuters, el oro al contado subió aproximadamente un 0,3%, alcanzando los US$5.208,08 por onza. Este avance financiero ocurrió después de que los mercados reaccionaran a una caída significativa en los precios del petróleo, impulsada por los comentarios del presidente de EE.UU., Donald Trump. Su postura hacia una posible desescalada del conflicto en Medio Oriente redujo los temores de interrupciones prolongadas en el suministro energético, principal motor inflacionario en la economía global.
Paralelamente, se desarrollaron discusiones entre los países del G7 y la Agencia Internacional de Energía (IEA) sobre posibles liberaciones de reservas estratégicas de petróleo. Aunque el G7 no implementó un acuerdo inmediato, encargó a la IEA la tarea de evaluar diferentes escenarios frente al actual shock energético. Estos factores han contribuido a una menor presión inflacionaria, un hecho que mejoró las perspectivas para el mercado del oro en el corto plazo.
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Inflación y tasas, factores decisivos para el oro
La relación entre la disminución de la presión inflacionaria y el aumento del atractivo del oro reside en su carácter como cobertura frente a riesgos monetarios y geopolíticos. Reuters informó que la caída del petróleo alivió parte de las expectativas de que la inflación se aceleraría, lo que, a su vez, podría incidir en la política de la Reserva Federal respecto a las tasas de interés. En un contexto de menores tasas, los activos como el oro, que no generan rendimiento pero ofrecen valor refugio, tienden a beneficiarse.
No obstante, pese a esta recuperación reciente, las condiciones del mercado permanecen volátiles. Los flujos energéticos globales aún enfrentan interrupciones importantes en territorios clave como el Estrecho de Ormuz, lo que añade un componente significativo de incertidumbre. Este entorno mantiene alta la demanda por activos refugio mientras persiste la inestabilidad geopolítica.
Perspectivas para el metal en 2026
Hasta ahora, el oro acumula una ganancia consolidada de más del 20% en lo que va de 2026, continuando su tendencia de ser un activo atractivo en medio de la incertidumbre. De acuerdo con Reuters, el metal alcanzó máximos históricos este año, aunque luego presentó movimientos más erráticos. Sin embargo, las dinámicas recientes refuerzan su rol como cobertura frente a inflación, crisis geopolíticas y potencial depreciación monetaria.
Este escenario sugiere que el oro sigue siendo una opción atractiva para los inversionistas, especialmente si el mercado comienza a descontar eventuales recortes de tasas de la Reserva Federal. La interacción entre los precios del petróleo, la política monetaria estadounidense y la situación geopolítica será determinante para el comportamiento del metal en los próximos meses.








