
El precio del níquel alcanzó su mayor nivel en casi dos años, impulsado por menores cuotas mineras en Indonesia y por una escasez global de azufre que está tensionando el procesamiento del metal. La presión se cruza con el escenario geopolítico en Ormuz y vuelve a poner bajo revisión la oferta para baterías.
Indonesia vuelve a tensionar el mercado del níquel
El níquel subió hasta 2,6% este lunes y llegó a US$19.495 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres hacia las 10:35 hora local, tocando su mayor nivel desde junio de 2024. El movimiento coincide con registros de mercado que muestran al metal en máximos desde junio de 2024, en medio de una oferta más ajustada desde Asia.
El foco principal está en Indonesia. El país representa más de la mitad de la producción global y su peso se reforzó tras una fuerte inversión china en fundiciones y procesamiento. De acuerdo con Associated Press, la participación indonesia en el suministro mundial llegó a cerca de 60% en 2024, frente al 31,5% registrado en 2020.
Te puede interesar
La decisión de reducir cuotas mineras busca apoyar los precios del metal tras un periodo de sobreoferta. En febrero, Reuters informó que la empresa francesa Eramet recibió para su joint venture PT Weda Bay Nickel una asignación inicial de 12 millones de toneladas métricas húmedas para 2026, por debajo de los 32 millones asignados inicialmente en 2025.
Ese ajuste conecta con un escenario ya anticipado por el mercado. En un análisis reciente sobre la proyección del precio del níquel para 2026, las restricciones productivas en Indonesia aparecían como uno de los factores capaces de moderar el superávit global y sostener episodios de mayor volatilidad.
El azufre agrega otro frente sobre el procesamiento
La presión no viene solo desde la minería. Los futuros del níquel acumulan un avance cercano al 10% desde el inicio de la guerra en Irán, en un contexto de alzas en el precio del azufre, insumo clave para procesos metalúrgicos y para la producción de precipitado de hidróxido mixto, conocido como MHP.
El azufre es relevante para la cadena de baterías porque participa en rutas de procesamiento de níquel, y su encarecimiento alimenta dudas sobre la producción intermedia en Indonesia. También afecta procesos de lixiviación de cobre en África, lo que amplía el impacto del shock más allá del mercado del níquel.
La tensión logística y energética en torno al estrecho de Ormuz se ha convertido en un factor observado por los operadores. El mercado evaluó este lunes la posibilidad de una salida al conflicto después de un reporte sobre una nueva propuesta de Irán a Estados Unidos para reabrir el paso marítimo, tema que ya había impactado los mercados tras la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico comercial.
Los operadores esperan señales sobre MHP
La lectura de las mesas de metales sigue concentrada en Indonesia y en la disponibilidad de productos intermedios. “El sentimiento del mercado sobre el níquel sigue siendo positivo mientras los operadores esperan nuevos catalizadores alcistas que apunten a un recorte sustancial de la producción de MHP”, señaló Jinrui Futures Co. en una nota citada por la información de mercado.
Ese producto es relevante para la industria de baterías, donde el níquel forma parte de una cadena cada vez más vigilada por gobiernos y fabricantes. La competencia por asegurar insumos ya se refleja en estrategias nacionales asociadas a minerales críticos y procesamiento de litio y níquel, especialmente en economías que buscan reducir dependencia externa.
El movimiento del níquel contrastó con un desempeño mixto en otros metales base. El cobre se mantuvo estable en US$13.317 por tonelada, mientras que el estaño cayó 0,6%, hasta US$50.055 por tonelada.






