
El precio del petróleo volvió a instalarse en la zona de los tres dígitos y dejó una señal incómoda para gobiernos, refinadoras y consumidores: ni siquiera la mayor liberación coordinada de reservas estratégicas anunciada hasta ahora logró disipar el temor del mercado. El Brent superó transitoriamente los US$100 por barril antes de moderarse, mientras el WTI también trepó con fuerza, en una jornada marcada por nuevos ataques a embarcaciones cerca de Irak y Emiratos Árabes Unidos. El trasfondo sigue siendo el mismo que REDIMIN ya había explicado en sus análisis sobre las claves del Estrecho de Ormuz y sobre cómo una baja del crudo termina —o no— reflejándose en los combustibles en Chile: cuando la principal arteria petrolera del mundo entra en zona de riesgo, el mercado deja de mirar solo el volumen disponible y empieza a poner precio a la posibilidad de una interrupción prolongada. Esa prima geopolítica es la que hoy domina la curva, incluso después de que la Agencia Internacional de Energía confirmara una inyección récord de crudo desde las reservas de emergencia. (Reuters)
El mercado castiga el riesgo logístico más que la promesa de oferta
La lectura de los operadores es que el problema ya no pasa solo por cuántos barriles pueden liberarse, sino por cuán rápido y por cuánto tiempo podrá sostenerse el flujo por Ormuz. Reuters reportó que el Brent llegó a US$96,88 tras haber tocado los US$100, mientras el WTI avanzó sobre US$91 en medio de una nueva escalada contra el transporte marítimo en la zona. Al mismo tiempo, la AIE sostuvo que la liberación de 400 millones de barriles busca enfrentar la mayor disrupción de suministro de la que se tenga registro reciente, pero el propio mercado asume que esa red de contención no reemplaza de inmediato una ruta por la que transita una porción decisiva del comercio global de crudo. En REDIMIN, esa secuencia ya había sido anticipada en la nota sobre la evaluación previa de una intervención histórica de reservas y en el seguimiento al plan para liberar 400 millones de barriles. Lo que muestran las cotizaciones es que el mercado considera la medida como un amortiguador, no como una solución de fondo. (Reuters)
Chile mira el crudo, pero también el gas, el dólar y los costos mineros
Para Chile, el alza del petróleo no se agota en la bencina. También influye en el costo del diésel para faenas, en la logística marítima y en la percepción de riesgo que puede trasladarse al tipo de cambio y a otros energéticos. Por eso cobra relevancia lo que ocurre con la estabilidad del gas natural en Chile, donde la diversificación de contratos y abastecimiento ha ayudado a contener el impacto inmediato del conflicto. Sin embargo, si las interrupciones en Medio Oriente persisten, la presión podría ampliarse desde el crudo hacia fletes, seguros y cadenas de suministro industriales más amplias, justo en un momento en que la minería regional opera con sensibilidad alta a los costos energéticos. La señal más importante de la jornada no fue que el petróleo subiera; fue que subiera incluso después de un anuncio extraordinario de reservas. Eso sugiere que el mercado cree que el riesgo sigue abierto y que la reposición futura de esos inventarios también podría sostener precios elevados por más tiempo del previsto. (Reuters)
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