
La disponibilidad de minerales críticos durante la próxima década dependerá no solo de cuánto material pueda extraerse de las minas, sino también de la capacidad para procesarlo, cumplir las especificaciones comerciales y entregarlo de manera confiable a los consumidores, según un análisis de GEM Mining Consulting basado en las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (IEA).
El estudio examinó las cadenas de suministro de cobre, litio, níquel, cobalto, grafito grado batería y tierras raras utilizadas en imanes. Su conclusión es que existen al menos dos tipos diferentes de riesgo: la falta de volumen disponible y la fragilidad de las cadenas necesarias para convertir ese mineral en productos utilizables.
Las diferencias son relevantes. Para 2035, la oferta prevista cubriría solo el 68% de los requerimientos primarios de litio, el 74% de los de cobalto y el 75% de los de cobre, de acuerdo con los cálculos de GEM elaborados a partir del Global Critical Minerals Outlook 2026 de la IEA.
En el caso del cobre, la propia IEA proyecta un déficit de oferta cercano al 25% para 2035, pese al avance de nuevos proyectos, especialmente en República Democrática del Congo y Zambia.
Grafito y tierras raras enfrentan una fragilidad distinta
Una oferta global aparentemente suficiente tampoco garantiza una cadena segura.
GEM estima que la disponibilidad de grafito grado batería podría cubrir cerca del 96% de los requerimientos previstos para 2035, mientras que las tierras raras para imanes alcanzarían aproximadamente el 107%. Sin embargo, ambos materiales presentan las mayores puntuaciones de fragilidad de la cadena de suministro: 89 puntos para el grafito y 95 para las tierras raras, en una escala de cero a 100.
La consultora advierte que esas cifras son indicadores de exposición y no representan una probabilidad de interrupción. El índice considera factores como la concentración del procesamiento, la exposición comercial y los riesgos asociados a la conversión del mineral en un producto apto para el mercado.
El níquel muestra otro escenario. Su oferta prevista cubriría alrededor del 92% de las necesidades en 2035, pero obtiene 66 puntos en el indicador de fragilidad debido, entre otros factores, a la concentración de producción y refinación vinculada a Indonesia y China.
La IEA también ha advertido que la concentración geográfica ha aumentado especialmente en las etapas de refinación. Durante los últimos dos años, Indonesia en níquel y China en otros minerales energéticos clave concentraron más de tres cuartas partes del crecimiento mundial de la oferta refinada.
La capacidad instalada no equivale a producción disponible
Otro punto del análisis cuestiona el uso de la capacidad nominal de los proyectos como equivalente directo de futura oferta.
GEM plantea que una operación debe superar varias etapas antes de aportar material efectivamente disponible: permisos y financiamiento, puesta en marcha, aumento estable de producción, recuperación metalúrgica, calidad del producto, calificación por parte de clientes y continuidad operacional.
Para mostrar el efecto, la consultora construyó un caso hipotético de una planta con capacidad nominal de 100.000 toneladas anuales. Después de aplicar sucesivamente factores relacionados con puesta en marcha, ramp-up, recuperación, calificación comercial y continuidad, la producción considerada confiable baja a 60.200 toneladas anuales.
GEM recalcó que este ejercicio es metodológico y no corresponde a una proyección del mercado ni a un promedio esperado para los proyectos mineros.
La diferencia puede cambiar incluso la evaluación estratégica de una operación. Según la consultora, un proyecto de menor tamaño que cuente con una ruta de procesamiento validada, infraestructura disponible y un producto aceptado por compradores puede aportar más suministro efectivo que un recurso mayor que todavía no tenga una vía comprobada para llegar al mercado.
Distintas carencias requieren distintas respuestas
El estudio sostiene que las políticas para minerales críticos tampoco deberían concentrarse únicamente en impulsar nuevas minas.
Para cobre, litio y cobalto, GEM identifica como prioridad lograr que una mayor cantidad de proyectos llegue efectivamente a producción. En grafito y tierras raras para imanes, en cambio, el desafío pasa principalmente por diversificar procesamiento, tecnología, equipamiento y clientes fuera de los actuales centros dominantes.
Esto implica que la seguridad de suministro no termina con la existencia de recursos o reservas. Antes de convertirse en material disponible para la industria, los minerales deben conseguir financiamiento y permisos, ser extraídos y procesados, alcanzar las especificaciones exigidas por los compradores y finalmente llegar al mercado mediante una cadena capaz de operar de forma estable.






