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Starlink: del récord de 9.357 satélites al salto hacia 1 millón para IA, la solicitud que llegó a la FCC

Starlink ya opera una constelación gigantesca: 9.357 satélites en órbita al 19 de diciembre de 2025 . Ese volumen, sin precedentes en la historia espacial…

Starlink: del récord de 9.357 satélites al salto hacia 1 millón para IA, la solicitud que llegó a la FCC
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Starlink ya opera una constelación gigantesca: 9.357 satélites en órbita al 19 de diciembre de 2025. Ese volumen, sin precedentes en la historia espacial comercial, ahora podría ser solo un punto de partida: SpaceX pidió autorización en Estados Unidos para desplegar hasta 1 millón de satélites con un objetivo distinto al Internet satelital tradicional: convertir parte de esa infraestructura en centros de datos solares para inteligencia artificial en órbita, según una presentación ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC).

Qué solicitó SpaceX y por qué no es “más de lo mismo” en Starlink

La solicitud apunta a un sistema que SpaceX describe como “orbital data centers”: satélites diseñados para procesamiento de alto rendimiento, conectados entre sí por enlaces ópticos (láser) y alimentados por energía solar.

La lógica es directa: si Starlink ya resolvió parte del problema —fabricación en serie, lanzamientos frecuentes y una red LEO operativa— el siguiente paso sería subir el cómputo al espacio y conectar esa capacidad a sus negocios (incluida la demanda creciente por modelos de IA).

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En paralelo, Starlink mantiene su expansión de conectividad. En Estados Unidos, por ejemplo, su despliegue de segunda generación sigue sujeto a autorizaciones y condiciones de la FCC, como se explica en la reciente aprobación para sumar 7.500 satélites Gen2 y hitos hasta 2031.

Las ventajas técnicas que SpaceX pone sobre la mesa

SpaceX sostiene que un centro de datos en órbita puede apoyarse en tres ventajas estructurales:

  • Energía solar constante: menos dependencia de redes eléctricas terrestres y de su variabilidad.

  • Gestión térmica distinta a la Tierra: sin aire ni agua, la disipación se plantea por radiación, lo que cambiaría el diseño de refrigeración.

  • Red óptica en el vacío: la comunicación satélite-a-satélite por láser busca reducir cuellos de botella frente a rutas terrestres.

La magnitud del salto es difícil de dimensionar sin caer en especulación. Lo verificable hoy es que Starlink ya opera miles de satélites y que el objetivo histórico declarado para su constelación ha sido crecer hasta decenas de miles, con cifras y estado de despliegue reportados por seguimiento independiente, como recopila Space.com en su ficha de Starlink.

Los problemas duros: reparación, obsolescencia y el riesgo orbital

El mismo planteamiento abre desafíos que no tienen equivalente en centros de datos terrestres:

  • Mantenimiento casi imposible: un satélite con hardware obsoleto no se “actualiza” como un servidor en tierra; se reemplaza, con costos de fabricación, lanzamiento y gestión orbital.

  • Exposición al ambiente espacial: radiación, tormentas solares y micrometeoroides elevan el riesgo de fallas irrecuperables.

  • Basura espacial y colisiones: más objetos en LEO implican más maniobras de evasión y más dependencia de seguimiento y coordinación entre operadores.

Este último punto ya no es teórico. La literatura científica sobre megaconstelaciones advierte que el crecimiento masivo de satélites puede elevar el riesgo de colisiones y aumentar los impactos asociados a reentradas, como plantea un estudio en Scientific Reports sobre riesgos de megaconstelaciones en LEO, citado de forma recurrente en el debate internacional.

Qué significa para Chile: conectividad crítica y un nuevo frente tecnológico

En Chile, Starlink ya es parte del mapa de conectividad en zonas remotas, un punto sensible para operaciones mineras, energía e infraestructura donde la continuidad de comunicaciones es crítica. A esto se suma el frente móvil: la tecnología Direct to Cell se instaló en la conversación local por su potencial para mensajería y cobertura básica fuera de alcance terrestre, con antecedentes y limitaciones explicadas en qué es Direct to Cell y cuáles son sus restricciones.

También existe un componente práctico: compatibilidad de equipos y promesas de cobertura. En esa línea, el detalle sobre dispositivos y despliegue local ha sido abordado en los celulares que pueden conectarse a esta tecnología en Chile.

A nivel de usuario y operación, la experiencia con Starlink no es homogénea y depende de planes, congestión y políticas comerciales, con cambios recientes que han impactado la continuidad del servicio según ajustes en suscripciones y efectos en conectividad.

La carrera por el “nuevo espacio” y el riesgo de saturación LEO

La solicitud de “hasta un millón” se instala en un escenario competitivo donde otras constelaciones también buscan escalar: Project Kuiper (Amazon), actores estatales y privados en Asia, y proyectos europeos como IRIS². En ese tablero, el punto más sensible es el mismo: la saturación de órbita baja, la coordinación de maniobras y la presión regulatoria para que el crecimiento no empuje el sistema hacia un riesgo operacional permanente.