
La consultora volvió a ajustar al alza su estimación para el metal, apoyada por la demanda de semiconductores vinculada al desarrollo de inteligencia artificial y por las restricciones de oferta. Para el cuarto trimestre, sin embargo, anticipa cierta moderación de los precios.
BMI, unidad de análisis de Fitch Solutions, elevó de US$ 49.000 a US$ 51.000 por tonelada su proyección para el precio promedio del estaño durante 2026, en un mercado marcado por la fuerte demanda de la industria tecnológica y las persistentes restricciones de suministro. La revisión profundiza el cambio de expectativas de la consultora, que en junio ya había aumentado su pronóstico desde US$ 45.000 a US$ 49.000 por tonelada.
Uno de los factores detrás de esta presión es el crecimiento de la infraestructura asociada a la inteligencia artificial. El equipo tecnológico de BMI estima que el gasto de capital destinado a IA llegará a unos US$ 785.000 millones este año, impulsado por la expansión de centros de datos y las inversiones en procesadores gráficos (GPU), procesadores centrales (CPU) y chips de memoria.
El estaño tiene un papel relevante en esa cadena de suministro debido a su uso en soldaduras electrónicas, necesarias para conectar componentes en placas y equipos. De esta forma, el crecimiento de los semiconductores se suma a la demanda proveniente de vehículos eléctricos y sistemas fotovoltaicos.
Precios se mantienen sobre US$ 50.000
Las cotizaciones del metal se han mantenido en niveles elevados durante 2026. En la primera semana de septiembre, el contrato de estaño a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) abrió en US$ 54.633 por tonelada y cerró ese periodo en US$ 54.866, con inventarios de 5.470 toneladas.
BMI prevé que los precios continúen altos durante buena parte del año debido al interés de los inversionistas y los problemas de suministro. No obstante, la consultora espera una moderación hacia el cuarto trimestre, a medida que algunas restricciones de oferta cedan y se desacelere el crecimiento de las inversiones vinculadas a inteligencia artificial.
Las dificultades de abastecimiento han estado relacionadas, entre otros factores, con la lenta recuperación de la producción en Myanmar y las restricciones que han afectado las exportaciones de Indonesia. Durante el primer semestre, BMI ya advertía que estos problemas mantenían ajustado el mercado pese a señales de normalización parcial de la oferta.
Demanda superaría con holgura a la oferta hacia 2030
La estrechez podría extenderse más allá de la actual escalada de precios. BMI proyecta que la producción mundial de estaño refinado aumentará desde 419.100 toneladas en 2024 hasta 478.340 toneladas en 2030. En el mismo periodo, el consumo global subiría desde 413.380 hasta 544.260 toneladas.
De concretarse esas estimaciones, la diferencia entre consumo y producción llegaría a cerca de 65.920 toneladas hacia el final de la década. La consultora también advierte que la limitada cartera de nuevos proyectos y los bajos inventarios dejan al mercado expuesto a episodios de mayor volatilidad.
Pese a ese escenario de estrechez estructural, BMI no proyecta que los precios permanezcan indefinidamente en los niveles actuales. Su escenario considera una normalización gradual y un precio promedio cercano a US$ 39.000 por tonelada hacia 2030, aunque todavía sostenido por el crecimiento de la demanda tecnológica y las limitaciones para ampliar rápidamente la oferta mundial.












