Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Industria Minera

Boom de semiconductores lleva al cobre a récord de US$6,65/lb y reabre alerta por déficit de 30% a 2035

La creciente demanda de cobre impulsada por la inteligencia artificial y los centros de datos ha llevado los precios a un récord histórico de US$6,6495 por libra, con proyecciones de déficit en la oferta para 2035.

Boom de semiconductores lleva al cobre a récord de US$6,65/lb y reabre alerta por déficit de 30% a 2035

La expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos y la fabricación de chips agregó una nueva presión sobre el mercado del cobre. La demanda tecnológica crece más rápido que la capacidad minera para responder.

El cobre volvió a ubicarse en precios récord en medio de una lectura cada vez más clara para la industria minera: la demanda ya no depende solo de China, la construcción o la transición energética, sino también del crecimiento acelerado de semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos.

El 2 de junio, los futuros de cobre en Comex cerraron en US$6,6495 por libra, un máximo histórico y cerca de 38% por encima del nivel registrado un año antes, según datos de mercado reportados por The Wall Street Journal. El movimiento se produce en un contexto de estrechez física, expectativas de aranceles en Estados Unidos, mayor inversión en infraestructura eléctrica y una cartera minera global que avanza con plazos largos.

El nuevo motor: chips, IA y centros de datos

La demanda de cobre vinculada a la economía digital está ganando peso. La World Semiconductor Trade Statistics proyecta que el mercado mundial de semiconductores crecerá más de 25% en 2026, hasta alcanzar US$975.000 millones, impulsado principalmente por memoria y lógica, dos segmentos directamente asociados a inteligencia artificial, computación avanzada y data centers.

El salto no es menor. En 2025, el mercado global de chips fue proyectado en US$772.000 millones, con un crecimiento de 22%. Para 2026, la industria se acercaría al umbral de US$1 billón, reflejando una aceleración que está elevando la presión sobre toda la cadena: energía, equipos, servidores, refrigeración, redes, transformadores y cableado.

El cobre aparece en esa cadena como un insumo físico difícil de sustituir, especialmente por su conductividad eléctrica y térmica. Aunque el chip concentra el valor tecnológico, el despliegue masivo de infraestructura requiere sistemas eléctricos de alta capacidad, subestaciones, cables, barras conductoras, UPS, motores, generadores y soluciones de enfriamiento.

Más chips, más electricidad y más cobre

Un estudio de la Semiconductor Industry Association y Deloitte estimó que los chips representan más del 95% del valor de contenido de un rack de servidor de inteligencia artificial y más del 50% del gasto de capital necesario para construir y operar un centro de datos de IA.

El mismo informe proyecta que los ingresos anuales por semiconductores usados en data centers de inteligencia artificial podrían superar US$1,2 billones hacia 2028. Además, calcula que la inversión global en nueva infraestructura de centros de datos superaría los US$4 billones hasta ese año, de los cuales hasta US$2,8 billones corresponderían a semiconductores.

Ese volumen de inversión tiene un efecto directo sobre metales industriales. La construcción de centros de datos no solo demanda chips: demanda redes eléctricas robustas, generación adicional, respaldo energético, distribución interna y sistemas de enfriamiento, todos componentes intensivos en cobre.

La demanda de cobre subiría 50% hacia 2040

El informe Copper in the Age of AI, de S&P Global, proyecta que la demanda mundial de cobre aumentará desde 28 millones de toneladas anuales en 2025 a 42 millones de toneladas en 2040. Es decir, un crecimiento de 50% en 15 años.

Dentro de esa expansión, los centros de datos aparecen como un nuevo vector relevante. S&P Global estima que la demanda de cobre asociada a data centers pasará desde 1,1 millones de toneladas en 2025 a 2,5 millones de toneladas en 2040. Además, calcula que la infraestructura de IA y centros de datos agregará cerca de 2 millones de toneladas de demanda anual de cobre entre 2025 y 2040, considerando equipamiento tecnológico y generación eléctrica asociada.

La señal para la minería es estructural: la digitalización, la inteligencia artificial y la electrificación están compitiendo por el mismo metal que ya demandan las redes eléctricas, la electromovilidad, las energías renovables, la defensa y la manufactura crítica.

El déficit proyectado a 2035

El problema central está en la oferta. La Agencia Internacional de Energía advierte que, bajo su escenario de políticas declaradas, la oferta minera esperada desde proyectos anunciados no alcanzaría a cubrir la demanda primaria de cobre en 2035. La brecha implícita sería de 30%.

La IEA identifica tres factores principales detrás de esa tensión: caída de leyes minerales, aumento de costos de proyectos y menor ritmo de descubrimientos. En cobre, estos elementos son especialmente sensibles porque los nuevos yacimientos suelen requerir inversiones de gran escala, largos procesos de permisos, infraestructura hídrica y energética, y varios años entre exploración, construcción y producción comercial.

S&P Global llega a una conclusión similar para el horizonte 2040. Sin nuevos desarrollos o expansiones relevantes, la oferta primaria minera podría subir desde 23 millones de toneladas en 2025 a un máximo de 27 millones en 2030, para luego caer a 22 millones en 2040. En ese escenario, incluso con más reciclaje, quedaría una brecha potencial de 10 millones de toneladas hacia 2040.

Qué está viendo Cochilco

La Comisión Chilena del Cobre también incorporó un escenario de precios altos. Cochilco elevó su proyección de precio promedio del cobre a US$5,55 por libra para 2026 y a US$5,10 por libra para 2027, niveles históricamente elevados para el metal.

En demanda, el organismo proyecta que el consumo mundial de cobre refinado llegará a 28,2 millones de toneladas en 2026 y a 28,8 millones en 2027. Por el lado de la oferta, estima que la producción mundial de cobre mina alcanzará 23,3 millones de toneladas en 2026 y 24,39 millones en 2027.

El mercado refinado seguiría ajustado. Cochilco estima un déficit de 124 mil toneladas en 2025, seguido de un leve superávit de 12 mil toneladas en 2026 y uno de 153 mil toneladas en 2027. Aunque esos balances de corto plazo no muestran una ruptura inmediata, sí reflejan un mercado con baja holgura frente a interrupciones operacionales, retrasos de proyectos o saltos inesperados de demanda.

Datos clave

IndicadorCifra
Precio Comex del cobre al 2 de junioUS$6,6495/lb
Alza interanual aproximada38%
Mercado mundial de semiconductores 2026US$975.000 millones
Inversión global proyectada en data centers hacia 2028Más de US$4 billones
Demanda mundial de cobre 2025, S&P Global28 millones de toneladas
Demanda mundial de cobre 2040, S&P Global42 millones de toneladas
Demanda de cobre de data centers 20251,1 millones de toneladas
Demanda de cobre de data centers 20402,5 millones de toneladas
Déficit minero implícito de cobre a 2035, IEA30%
Brecha potencial de cobre a 2040, S&P Global10 millones de toneladas
Precio promedio 2026 proyectado por CochilcoUS$5,55/lb
Producción chilena estimada 20265,3 millones de toneladas

Chile frente a una oportunidad exigente

Para Chile, el escenario combina oportunidad y presión. Un precio alto mejora ingresos fiscales, márgenes de operación y atractivo de inversiones, pero también expone los límites de la base productiva nacional: menores leyes, mayores costos, restricciones operacionales, necesidad de agua de mar, exigencias ambientales, seguridad operacional y plazos de permisos.

Cochilco proyecta que Chile alcanzará un máximo de producción de 6,06 millones de toneladas en 2033 en su horizonte 2025-2034, asociado a proyectos de reposición, nuevos desarrollos y operaciones greenfield. La cifra es relevante porque muestra que el país podría sostener su liderazgo, pero no necesariamente expandir producción al ritmo que exige la demanda global.

La discusión minera ya no pasa solo por producir más cobre, sino por hacerlo con continuidad, menor intensidad hídrica continental, energía competitiva, permisos oportunos y mayor productividad operacional.

Qué observará la industria

El mercado seguirá mirando tres variables: la velocidad real de construcción de centros de datos, la capacidad de las redes eléctricas para absorber esa expansión y la respuesta de la oferta minera. Si los proyectos de cobre se retrasan y la demanda tecnológica mantiene su trayectoria, el déficit proyectado para 2035 podría transformarse en una presión persistente sobre precios, contratos de suministro e inversión minera.

Para Chile, el ciclo abre una ventana estratégica. El país tiene el recurso, la experiencia operacional y una cartera relevante, pero el beneficio dependerá de transformar precios récord en producción efectiva, inversión ejecutada y nuevos proyectos en operación antes de que la brecha global se profundice.