
China dio un paso decisivo en la carrera por las baterías de nueva generación. El gigante CATL y el fabricante automotriz Changan presentaron el primer vehículo eléctrico de pasajeros del mundo impulsado por baterías de iones de sodio, una tecnología llamada a reducir la dependencia del litio y a mejorar la seguridad y el desempeño en condiciones climáticas extremas.
El modelo debut, el Changan Nevo A06 —también conocido como Qiyuan A06—, incorpora un paquete de baterías de sodio de 45 kWh, que permite una autonomía estimada de 248 millas (400 kilómetros) bajo el ciclo de pruebas chino CLTC. De acuerdo con las compañías, el vehículo está orientado a llegar a las carreteras públicas a mediados de 2026, abriendo la puerta a una adopción más amplia de esta química en otras líneas de vehículos eléctricos.
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La tecnología presentada corresponde a la batería Naxtra de CATL, revelada inicialmente en abril de 2025, con planes de producción en masa desde junio. Con una densidad energética de hasta 175 Wh/kg, las celdas se ubican en un rango comparable a las baterías de fosfato de hierro y litio (LFP), pero con ventajas relevantes en costos, seguridad y disponibilidad de materias primas. A diferencia del litio, el sodio es abundante, barato y menos expuesto a cuellos de botella geopolíticos.
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Uno de los atributos clave del sistema es su arquitectura cell-to-pack, que integra directamente las celdas al paquete de batería, reduciendo componentes estructurales y mejorando el aprovechamiento del espacio. Aunque no iguala la densidad de las baterías de níquel ricas en litio, CATL sostiene que el equilibrio entre precio, durabilidad y seguridad hace que esta tecnología sea especialmente adecuada para vehículos eléctricos asequibles de corto y mediano alcance, además de aplicaciones de almacenamiento estacionario.
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El mayor diferencial, sin embargo, está en el desempeño en climas extremos. Según datos entregados por CATL, la batería de sodio ofrece tres veces más potencia de descarga que un sistema LFP a –30 °C, conserva más del 90% de su autonomía a –40 °C y mantiene una salida energética estable hasta –50 °C. Este comportamiento contrasta con la fuerte degradación que suelen mostrar las baterías de litio en invierno, especialmente en regiones de bajas temperaturas.
En comparación, la versión actual del Nevo A06 para el mercado chino utiliza una batería de litio de 63,18 kWh, con una autonomía CLTC de hasta 630 km, pero con pérdidas significativas de rendimiento en frío. El avance del sodio apunta, por tanto, a resolver uno de los principales límites operativos de la electromovilidad.
CATL anticipa que futuras iteraciones de esta química podrían elevar la autonomía a 500–600 kilómetros, ampliando su alcance más allá de nichos urbanos. Sumado a menores riesgos de incendio y a costos más bajos de materiales, la batería de iones de sodio emerge como un candidato serio para diversificar la matriz tecnológica de los vehículos eléctricos en los próximos años, en un contexto donde la seguridad de suministro y la resiliencia climática ganan peso estratégico.
[Imagen: https://paultan.org/image/2026/02/Changan-Nevo-A06-CATL-Naxtra-sodium-ion-battery-1.jpg] https://paultan.org/image/2026/02/Changan-Nevo-A06-CATL-Naxtra-sodium-ion-battery-1.jpg











