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Industria Minera

Codelco restringe operaciones en El Teniente y Andina por efectos del temporal

Codelco ha implementado medidas preventivas en sus divisiones El Teniente y Andina debido a intensas lluvias y nevadas, limitando operaciones y desplazamientos en la zona central de Chile.

Codelco restringe operaciones en El Teniente y Andina por efectos del temporal

La estatal aplicó detenciones preventivas, limitó desplazamientos y suspendió actividades expuestas a las condiciones meteorológicas en la zona central. La continuidad productiva dependerá de la evaluación de caminos, instalaciones y áreas de superficie.

Codelco activó medidas extraordinarias en sus divisiones El Teniente y Andina debido a las intensas lluvias, nevadas y condiciones de riesgo generadas por el sistema frontal que afectó a la zona central de Chile. Las decisiones incluyeron la suspensión temporal de operaciones de superficie, restricciones de acceso y la interrupción de algunos movimientos de mineral, mientras los equipos técnicos revisan caminos, laderas e infraestructura crítica.

La medida fue adoptada con carácter preventivo y no implica necesariamente la detención completa de ambas divisiones. En operaciones mineras de gran escala, especialmente aquellas ubicadas en sectores cordilleranos, las condiciones meteorológicas pueden afectar de manera distinta a minas, plantas, fundiciones, transporte interno y servicios auxiliares.

En El Teniente, emplazado en la Región de O’Higgins, las restricciones se concentraron en actividades expuestas al temporal y en la logística asociada al traslado de mineral. En Andina, ubicada en la Región de Valparaíso, las condiciones de nieve y baja visibilidad obligaron a detener preventivamente trabajos en superficie antes de avanzar hacia una reanudación gradual.

Operaciones bajo monitoreo permanente

La respuesta de Codelco considera el seguimiento de precipitaciones, acumulación de nieve, estabilidad de caminos, disponibilidad de energía y condiciones de acceso para trabajadores y empresas contratistas.

El objetivo inmediato es evitar desplazamientos durante periodos de baja visibilidad, riesgo de desprendimientos o interrupciones de conectividad. La minería cordillerana opera con protocolos específicos para tormentas, nevadas, viento y variaciones de la isoterma cero, debido a que estos eventos pueden comprometer rutas industriales, plataformas, tendidos eléctricos y sistemas de transporte de mineral.

En Andina, la exposición a condiciones de alta montaña convierte la gestión meteorológica en una variable operacional permanente. La división combina una mina subterránea y una operación a cielo abierto en la cordillera de Los Andes, por lo que una parte relevante de sus actividades depende de la disponibilidad segura de caminos y áreas exteriores.

La operación produjo 182 mil toneladas métricas de cobre fino durante 2025 y contaba con una dotación propia de 1.611 personas al cierre de ese ejercicio. Aunque una detención preventiva breve no permite anticipar por sí sola un impacto significativo sobre la producción anual, una interrupción prolongada podría afectar el movimiento de material, la alimentación de planta y el cumplimiento de los programas mensuales.

El Teniente enfrenta restricciones logísticas

En El Teniente, la principal dificultad estuvo relacionada con la continuidad de los despachos de mineral y el funcionamiento seguro de instalaciones conectadas con las operaciones de superficie.

La división se encuentra en la comuna de Machalí, en la Región de O’Higgins, y constituye uno de los principales activos productivos de Codelco. Su complejo industrial incluye operaciones subterráneas, plantas concentradoras, infraestructura de transporte y la Fundición Caletones.

La naturaleza subterránea de gran parte de la mina ofrece una exposición distinta a la de una faena completamente a cielo abierto, pero no elimina la vulnerabilidad frente a eventos meteorológicos. El ingreso del personal, el abastecimiento de insumos, la evacuación de concentrados, el transporte de mineral y el acceso a instalaciones industriales dependen de caminos y servicios ubicados en superficie.

Por esta razón, la continuidad dentro de la mina puede coexistir temporalmente con restricciones en otras etapas del proceso. La capacidad efectiva de producción depende de que toda la cadena —extracción, transporte, procesamiento y despacho— mantenga condiciones operacionales seguras.

El Teniente ha tenido, además, un periodo de alta exigencia operacional después del accidente ocurrido en julio de 2025. La división mantiene un foco reforzado en seguridad, control geotécnico y disciplina operacional, lo que aumenta la relevancia de aplicar detenciones preventivas cuando las condiciones externas elevan el nivel de riesgo.

Efecto sobre la producción de cobre

Hasta ahora no existe una estimación confirmada sobre pérdidas de producción atribuibles al temporal. El impacto dependerá principalmente de la duración de las restricciones, la capacidad de recuperar turnos y la disponibilidad de mineral acumulado para alimentar las plantas.

Una interrupción de algunas horas o uno o dos turnos puede ser absorbida mediante ajustes operacionales. Sin embargo, una suspensión más extensa puede reducir el tratamiento de mineral, retrasar mantenimientos y generar presión sobre los programas de producción posteriores.

Las consecuencias también pueden extenderse hacia empresas proveedoras encargadas de transporte, movimiento de tierra, mantenimiento, alimentación, seguridad y suministro de componentes. Cuando una división restringe accesos, parte de los contratos asociados debe reorganizar turnos, rutas y ventanas de trabajo.

El episodio ocurre mientras Codelco busca estabilizar y recuperar su producción, luego de varios años marcados por menores leyes minerales, dificultades operacionales y retrasos en proyectos estructurales. En ese escenario, incluso las detenciones de corta duración son observadas con atención por el mercado, especialmente cuando afectan simultáneamente a dos operaciones relevantes.

Chile concentra cerca de una cuarta parte de la oferta minera mundial de cobre. Por esa razón, las interrupciones en grandes faenas pueden transformarse rápidamente en una señal para los mercados internacionales, aunque el efecto sobre los precios dependerá de la duración del evento y de la existencia de otras restricciones de suministro.

Seguridad antes que continuidad operacional

La prioridad durante el sistema frontal ha sido mantener fuera de las áreas expuestas al personal que no resulte indispensable y verificar las condiciones antes de autorizar cualquier retorno.

Las revisiones consideran la transitabilidad de caminos, acumulación de nieve, posibles desprendimientos, funcionamiento de canales y sistemas de drenaje, estabilidad de taludes y disponibilidad de suministros críticos. También se evalúan las condiciones de las rutas utilizadas por buses, vehículos livianos y equipos de emergencia.

La reactivación se realiza habitualmente por etapas. Primero se habilitan los accesos, luego ingresan equipos de inspección y, una vez descartadas condiciones inseguras, se autoriza el retorno de las actividades productivas.

Este procedimiento evita reinicios anticipados que puedan exponer a trabajadores o generar daños adicionales en infraestructura. También permite priorizar reparaciones y concentrar recursos en los sectores de mayor relevancia operacional.

La vulnerabilidad climática de la minería cordillerana

El episodio vuelve a mostrar la exposición de la minería chilena frente a eventos meteorológicos extremos. Las operaciones cordilleranas deben enfrentar nevadas, lluvias intensas, bajas temperaturas, crecidas y alteraciones de conectividad que pueden afectar simultáneamente producción, transporte y abastecimiento.

La industria ha aumentado el uso de estaciones meteorológicas, monitoreo remoto, sensores geotécnicos y sistemas de alerta, pero la decisión final continúa dependiendo de la evaluación en terreno. Cuando las condiciones superan los márgenes establecidos, la detención preventiva sigue siendo la principal herramienta para controlar el riesgo.

Para Codelco, el desafío será normalizar las operaciones sin trasladar la presión productiva hacia los trabajadores ni acelerar tareas antes de completar las inspecciones. La evolución meteorológica y el estado de los accesos determinarán el ritmo de recuperación en Andina y El Teniente, así como cualquier efecto posterior sobre los planes de producción y despacho de cobre.