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Industria Minera

Los Pelambres reanuda operaciones tras detener extracción y procesamiento por sistema frontal

Minera Los Pelambres ha reanudado sus operaciones tras una paralización ordenada por intensas lluvias en la Región de Coquimbo, manteniendo su proyección anual de producción sin cambios.

Los Pelambres reanuda operaciones tras detener extracción y procesamiento por sistema frontal

La faena de cobre ubicada en la provincia del Choapa realizó una paralización ordenada luego de las intensas precipitaciones y cortes intermitentes de energía registrados desde el 18 de julio. La compañía mantuvo sin cambios su proyección anual de producción.

Minera Los Pelambres reanudó sus operaciones después de mantener detenidas durante varios días las actividades de extracción y procesamiento de mineral debido al sistema frontal que afectó a la Región de Coquimbo, particularmente a la provincia del Choapa.

La paralización comenzó tras un periodo de lluvias intensas y cortes intermitentes de suministro eléctrico registrado desde la noche del sábado 18 de julio. Frente a esas condiciones, la operación ejecutó una detención ordenada de la mina y de su planta concentradora, priorizando la seguridad de los trabajadores y la protección de los principales equipos e instalaciones.

Las faenas fueron retomadas durante la semana posterior al evento meteorológico, una vez revisadas las condiciones operacionales, los accesos, el suministro energético y la estabilidad de la infraestructura crítica. El episodio no generó daños materiales relevantes ni obligó a modificar el rango de producción anual proyectado por Antofagasta Minerals.

La interrupción temporal alcanzó dos áreas esenciales del proceso productivo: el movimiento y extracción de mineral desde el yacimiento, ubicado en la alta cordillera de Salamanca, y el procesamiento en la planta concentradora, donde el material es chancado, molido y sometido a flotación para obtener concentrado de cobre y molibdeno.

Una detención preventiva en medio de lluvias extremas

El sistema frontal dejó precipitaciones intensas, acumulación de nieve en sectores cordilleranos, interrupciones eléctricas y problemas de conectividad en distintos puntos de la zona central y norte del país.

En Los Pelambres, las condiciones obligaron inicialmente a restringir el acceso a la faena y reducir las actividades consideradas no críticas. Posteriormente, ante la persistencia de las lluvias y la inestabilidad del suministro eléctrico, la operación avanzó hacia la detención completa y controlada de sus instalaciones mineras y de procesamiento.

Este tipo de procedimiento busca evitar que una interrupción repentina de energía o una falla asociada a las condiciones meteorológicas genere consecuencias sobre los equipos, las correas transportadoras, los sistemas de chancado, los molinos, las bombas y las instalaciones de manejo de agua.

La detención de una planta concentradora requiere una secuencia operacional planificada. No se trata únicamente de interrumpir el ingreso de mineral, sino también de estabilizar los circuitos, manejar los materiales que permanecen en proceso y asegurar los sistemas eléctricos, hidráulicos y de transporte.

La reactivación también se desarrolla de manera gradual. Antes de recuperar el régimen habitual de producción deben revisarse los caminos internos, los taludes, las líneas eléctricas, los sistemas de impulsión, las piscinas de acumulación y las condiciones de seguridad para el desplazamiento de trabajadores y equipos móviles.

Infraestructura sin daños materiales relevantes

Las revisiones realizadas después del frente meteorológico no detectaron impactos materiales sobre los equipos ni sobre la infraestructura principal de Los Pelambres.

Las instalaciones inspeccionadas incluyeron el tranque de relaves El Mauro y el sistema de manejo de aguas asociado a la operación. Esta infraestructura dispone de piscinas ubicadas aguas abajo que forman parte del control hidráulico y permiten administrar los excedentes generados durante episodios de precipitaciones excepcionales.

La operación sostuvo que El Mauro se mantuvo estable durante la emergencia. El manejo del exceso de agua lluvia consideró descargas controladas desde instalaciones diseñadas para regular los flujos derivados de eventos meteorológicos de alta intensidad.

La situación de los depósitos de relaves concentra especial atención durante sistemas frontales debido al aumento de caudales, la saturación de terrenos y la necesidad de mantener bajo control los niveles de agua. En este caso, la compañía descartó daños en la estructura principal y señaló que los sistemas de contención y conducción permanecieron operativos.

El episodio también activó revisiones de autoridades ambientales y de emergencia respecto de la gestión de aguas en la cuenca del estero Pupío. Estas evaluaciones deberán determinar si las medidas implementadas durante las lluvias se ajustaron a las condiciones establecidas para la operación.

Impacto sobre la producción de cobre

La suspensión de extracción y procesamiento implica una pérdida transitoria de producción, debido a que durante esos días no se alimenta normalmente la planta ni se genera concentrado al ritmo programado.

Sin embargo, Antofagasta Minerals mantuvo sin cambios su rango de producción anual. Esto indica que, hasta ahora, la compañía considera posible recuperar parte del material no procesado o absorber la interrupción dentro de la planificación operacional del año.

Los Pelambres es el principal activo productivo del grupo y una de las mayores minas de cobre de Chile. Durante 2024 produjo aproximadamente 320.000 toneladas de cobre y, desde el inicio de sus operaciones, ha acumulado más de 8,5 millones de toneladas del metal.

Por esa escala, incluso una suspensión de pocos días es observada por el mercado. Una paralización prolongada podría afectar los volúmenes trimestrales, elevar costos unitarios y reducir la disponibilidad de concentrados en un escenario internacional marcado por restricciones de oferta y una demanda creciente desde redes eléctricas, energías renovables, electromovilidad y centros de datos.

El efecto definitivo será conocido cuando Antofagasta Minerals actualice sus resultados semestrales y detalle el ritmo de recuperación de la planta, el mineral procesado y la producción efectivamente perdida durante el evento.

El desafío climático para las faenas cordilleranas

La paralización de Los Pelambres se sumó a las interrupciones registradas en otras operaciones mineras del país debido a lluvias, nieve, cortes eléctricos y dificultades de acceso.

Las faenas ubicadas en sectores cordilleranos están expuestas a una combinación de riesgos: nevazones, bajas temperaturas, desprendimientos, crecidas, interrupciones de caminos y fallas en las redes de transmisión. Aunque las compañías incorporan contingencias meteorológicas en sus planes de producción, la intensidad de algunos eventos puede superar las condiciones normales de operación.

En Los Pelambres, el contraste climático es particularmente relevante. La mina ha debido enfrentar durante años restricciones derivadas de la sequía en la provincia del Choapa, mientras que el reciente sistema frontal obligó a gestionar volúmenes extraordinarios de agua en un periodo breve.

La operación cuenta actualmente con una planta desalinizadora en Los Vilos capaz de aportar 400 litros por segundo. Esa infraestructura fue desarrollada para reducir la dependencia de fuentes continentales y entregar mayor estabilidad hídrica a la producción minera. Una segunda etapa proyecta duplicar esa capacidad.

El reciente episodio muestra que la adaptación climática de la minería ya no se limita a garantizar agua durante periodos secos. También requiere reforzar sistemas de drenaje, almacenamiento, energía de respaldo, conectividad, monitoreo geotécnico y protocolos para detener y reiniciar plantas de forma segura.

Efectos para trabajadores, proveedores y comunidades

La suspensión temporal también repercute sobre contratistas, transportistas y empresas proveedoras que prestan servicios en la faena. Las restricciones de acceso y la reducción de actividades modifican turnos, desplazamientos y programas de mantenimiento, aunque no se reportaron accidentes vinculados a la detención.

Durante la emergencia, Los Pelambres participó además en trabajos de despeje de caminos y apoyo a comunidades de la provincia del Choapa, coordinando maquinaria y recursos con autoridades locales y organismos encargados de la respuesta frente al sistema frontal.

La normalización operacional dependerá ahora de la estabilidad de los accesos, la continuidad eléctrica y la recuperación gradual de los distintos circuitos productivos. Para la industria, el foco estará puesto en cuánto tiempo necesitará la faena para volver a su capacidad habitual y si la pérdida de producción puede compensarse durante los próximos meses.

La decisión de mantener la proyección anual constituye una primera señal de que la interrupción sería acotada. No obstante, la magnitud de Los Pelambres dentro de la producción privada chilena convierte cualquier detención prolongada en un factor relevante para las exportaciones, los proveedores regionales y la oferta global de cobre.