
El arsénico presente en las aguas del norte de Chile no siempre proviene de la minería. Puede liberarse de forma natural desde rocas volcánicas, depósitos minerales y aguas geotermales; las faenas y la metalurgia también pueden añadirlo o movilizarlo. Distinguir esos aportes ayuda a interpretar los datos, pero para saber si el agua potable cumple la norma se requiere muestreo y análisis de laboratorio: la concentración no se determina por el aspecto del agua.
Una revisión publicada en 2023 en Scientific Reports por Mohammad Ayaz Alam, Abhijit Mukherjee, Prosun Bhattacharya y Jochen Bundschuh reunió estudios y reportes sobre arsénico en aguas, suelos y sedimentos de Chile. Los autores buscaron en bases científicas publicaciones de 2000 a 2023 y aplicaron criterios de selección que exigían datos de concentración y una metodología analítica reportada para las muestras de agua. De 284 artículos e informes recopilados, descartaron 69 por criterios de exclusión o información repetida. Es una revisión de investigaciones existentes, no una campaña única de medición nacional; por eso, sus cifras describen lugares y estudios distintos, no la calidad actual de cada red de agua potable.
El volcanismo y las aguas geotermales aportan arsénico natural al Loa
En el norte, el origen geológico puede comenzar en la cordillera: el volcanismo y la circulación de aguas calientes interactúan con rocas que contienen arsénico. Luego, el elemento puede desplazarse disuelto en aguas superficiales o subterráneas, o viajar en sedimentos. La revisión identifica las fuentes magmáticas y geotermales como aportes naturales relevantes; también señala la erosión y lixiviación de zonas mineralizadas. La aridez y la evaporación pueden favorecer concentraciones elevadas en algunas cuencas, aunque los mecanismos varían según la geología y la hidrogeología local.
El campo geotérmico de El Tatio ilustra la escala posible en una fuente natural: se han reportado concentraciones de hasta 50 mg/L en sus descargas superficiales. Sus aguas alimentan el río Salado, tributario del Loa. La revisión registra que la concentración en el Salado disminuye aguas abajo por dilución y retención del arsénico en materiales sólidos; aun así, cita alrededor de 1,2 mg/L en la confluencia con el Loa y cerca de 0,1 mg/L en la desembocadura. Son valores de aguas naturales, no de agua potable distribuida. La misma revisión advierte que en la cuenca también existen aportes humanos, incluidos residuos mineros, emisiones de fundición y efluentes de plantas de tratamiento.
Un resumen científico presentado por Mohammad Ayaz Alam en la reunión de 2023 de la Geological Society of America muestra por qué las mediciones deben leerse junto con su ubicación. En 226 muestras de pozos de la cuenca del río Copiapó —utilizados para riego, minería y usos domésticos—, 16 superaron 10 µg/L, el límite citado para agua potable en Chile; 13 excedieron 60 µg/L y diez se situaron entre 122 y 684 µg/L. Dos muestras de un mismo sector marcaron 7.820 y 7.205 µg/L. El resumen atribuye el patrón principalmente a mineralización sulfurada y señala aportes y aceleración asociados a actividades mineras y agrícolas. Esos resultados corresponden a los pozos muestreados y no permiten concluir que el agua potable de toda la cuenca incumpla la norma.
La NCh 409 fija 10 µg/L y el control depende del muestreo
Para agua potable, la NCh 409/1. Of2005 establece un máximo de 0,01 mg/L, equivalente a 10 µg/L de arsénico. Chile declaró oficiales tanto esa norma de requisitos como la NCh 409/2. Of2004, que regula el muestreo. La comparación pertinente es entre el resultado analítico de una muestra tomada conforme a los procedimientos aplicables y el límite sanitario; una concentración en un río, una vertiente o un pozo de uso minero no representa por sí sola lo que sale de una llave, porque el agua puede recibir tratamiento antes de distribuirse.
El antecedente de Antofagasta muestra el papel de ese tratamiento. Entre 1958 y 1970, el agua de consumo de la ciudad registró un promedio histórico de 860 µg/L de arsénico; la instalación de una planta de remoción redujo posteriormente las concentraciones a menos de 10 µg/L, según un estudio epidemiológico que reconstruyó la exposición por ciudad y periodo. Esa historia documenta una exposición pasada y una reducción posterior; no sustituye los resultados actuales de control de cada sistema.
En la práctica, el resultado que importa para el consumidor es el del agua sometida a control sanitario y analizada frente al límite de la NCh 409, no la mera presencia del elemento en la geología de una cuenca. La revisión científica identifica como pendiente una caracterización más completa de las zonas afectadas y de los factores que gobiernan la distribución del arsénico; sus autores advierten que la relación con el espesor de la corteza, la elevación y la evaporación requiere más investigación.
REDIMIN Responde
¿De dónde proviene el arsénico en las aguas del norte de Chile?
El arsénico en las aguas del norte de Chile puede liberarse de forma natural desde rocas volcánicas, depósitos minerales y aguas geotermales. También puede ser añadido o movilizado por actividades mineras y metalúrgicas.
¿Qué concentración de arsénico se ha reportado en el campo geotérmico de El Tatio?
En el campo geotérmico de El Tatio se han reportado concentraciones de arsénico de hasta 50 mg/L en sus descargas superficiales.
¿Cuál es el límite de arsénico para el agua potable según la norma chilena NCh 409?
La norma chilena NCh 409/1. Of2005 establece un límite máximo de 0,01 mg/L, equivalente a 10 µg/L de arsénico para el agua potable.
¿Qué hallazgos se reportaron en las muestras de pozos de la cuenca del río Copiapó?
En las muestras de pozos de la cuenca del río Copiapó, 16 superaron el límite de 10 µg/L para agua potable, 13 excedieron 60 µg/L y diez se situaron entre 122 y 684 µg/L. Dos muestras de un mismo sector marcaron 7.820 y 7.205 µg/L.
¿Qué factores naturales contribuyen a la presencia de arsénico en el río Loa?
El volcanismo y las aguas geotermales contribuyen a la presencia de arsénico en el río Loa. Estos factores naturales interactúan con rocas que contienen arsénico, y el elemento puede desplazarse disuelto en aguas superficiales o subterráneas, o viajar en sedimentos.












