
Por Cristian Recabarren, Ingeniero y Analista de Inteligencia de Mercados
Los data centers dejaron de ser simples edificios con servidores. En la era de la inteligencia artificial, son infraestructura eléctrica, térmica y minera: consumen energía, refrigeración, almacenamiento, transformadores, cableado y miles de toneladas de cobre.
Un data center es una instalación diseñada para alojar servidores, sistemas de almacenamiento, equipos de redes, respaldo eléctrico y refrigeración. Allí operan servicios que usamos todos los días: nube, banca digital, streaming, comercio electrónico, aplicaciones móviles, modelos de inteligencia artificial y plataformas corporativas.
Pero detrás de esa capa digital hay una realidad física poco conocida. Cada consulta, entrenamiento de IA o archivo almacenado depende de una red de cables, barras conductoras, sistemas de enfriamiento, subestaciones, baterías y transformadores donde el cobre cumple un rol crítico.
Qué es un data center y por qué consume tanto
Un data center concentra miles de servidores funcionando 24 horas al día. Cada servidor procesa datos, genera calor y requiere alimentación eléctrica estable. Por eso, el edificio no solo necesita computadores: necesita una arquitectura completa para recibir energía, distribuirla, protegerla, enfriarla y respaldarla si falla la red.
De acuerdo con el informe Key Questions on Energy and AI de la Agencia Internacional de Energía, el consumo eléctrico mundial de data centers prácticamente se duplicaría desde 485 TWh en 2025 a 950 TWh en 2030.
La escala cambia con la inteligencia artificial. Un rack tradicional puede requerir entre 5 kW y 15 kW, mientras que configuraciones de IA pueden superar los 100 kW e incluso acercarse a 1.000 kW por rack, según el informe Copper in the Age of AI de S&P Global.
Ese salto de potencia obliga a rediseñar cableado, refrigeración, respaldo energético y conexión a la red.
La lectura de mercado: la nube también es minería
La investigación dirigida por Cristian Recabarren, Ingeniero y Analista de Inteligencia de Mercados, apunta a una conclusión central: la expansión de la inteligencia artificial no solo presiona la industria de semiconductores, sino también la oferta mundial de cobre.
“Cuando se habla de inteligencia artificial, normalmente se piensa en chips, algoritmos y software. Pero la base física de esa infraestructura está en la energía, el cableado, la refrigeración y el respaldo eléctrico. Ahí el cobre es indispensable”, señala Recabarren.
El análisis cruza tres variables: crecimiento de data centers, mayor densidad eléctrica por rack y presión sobre redes de transmisión y distribución. La conclusión es que el cobre no aparece solo dentro del servidor, sino en toda la cadena que permite que el data center funcione.
Cuánto cobre necesita un data center
La cifra depende del tamaño, la densidad de potencia, el nivel de redundancia y el tipo de carga. No es lo mismo un data center empresarial, uno de nube, uno cripto o uno diseñado para entrenar modelos de inteligencia artificial.
La referencia técnica más usada para dimensionar el consumo viene de S&P Global: los data centers no cripto requieren, en promedio, entre 30 y 40 toneladas de cobre por MW instalado. En centros de entrenamiento de IA, la intensidad puede ser mayor: un data center de entrenamiento de IA en China tendría una intensidad cercana a 47 toneladas por MW instalado.
Escala práctica
| Tamaño del data center | Cobre estimado a 30 t/MW | Cobre estimado a 40 t/MW | Escenario IA a 47 t/MW |
|---|---|---|---|
| 10 MW | 300 toneladas | 400 toneladas | 470 toneladas |
| 50 MW | 1.500 toneladas | 2.000 toneladas | 2.350 toneladas |
| 100 MW | 3.000 toneladas | 4.000 toneladas | 4.700 toneladas |
| 500 MW | 15.000 toneladas | 20.000 toneladas | 23.500 toneladas |
| 1 GW | 30.000 toneladas | 40.000 toneladas | 47.000 toneladas |
La Copper Development Association plantea otra forma de mirar la escala: un data center convencional podría usar entre 5.000 y 15.000 toneladas de cobre, mientras instalaciones hyperscale de IA pueden llegar hasta 50.000 toneladas por complejo, dependiendo de si se considera solo el edificio o también la infraestructura eléctrica asociada.
En términos simples: un data center grande puede consumir tanto cobre como una obra industrial pesada, no como una oficina tecnológica.
Dónde está el cobre dentro de un data center
El cobre no aparece en un solo punto. Está distribuido en capas: entrada eléctrica, subestaciones, transformadores, barras conductoras, tableros, UPS, baterías, servidores, racks, refrigeración y conexión a tierra.
Entrada eléctrica y subestación
El data center recibe energía desde la red en alta o media tensión. Para eso necesita subestaciones, transformadores, celdas eléctricas, interruptores, sistemas de protección y conexión a tierra.
Aquí el cobre se usa principalmente en bobinados de transformadores, barras conductoras, cables de media y baja tensión, mallas de puesta a tierra, tableros eléctricos y conectores.
Esta es una de las zonas más críticas porque la continuidad eléctrica define la operación. Un corte puede afectar miles de servidores y servicios digitales.
Distribución interna de energía
Después de recibir electricidad, el data center debe repartirla hacia salas eléctricas, UPS, tableros, PDUs y racks. En esta etapa el cobre compite parcialmente con aluminio, pero sigue siendo clave por conductividad, seguridad, resistencia térmica y menor pérdida eléctrica.
En esta capa aparecen cables de baja tensión, busbars o barras de distribución, Power Distribution Units, conectores, bandejas eléctricas, sistemas de puesta a tierra y alimentación de racks.
Mientras mayor es la densidad de potencia por rack, mayor es la exigencia sobre la distribución eléctrica.
Racks, servidores y chips
El corazón visible del data center son los racks. Cada rack contiene servidores, aceleradores de IA, memorias, almacenamiento, tarjetas de red, fuentes de poder y sistemas de conexión.
La Semiconductor Industry Association estimó, junto con Deloitte, que los semiconductores representan más del 95% del valor de contenido de un rack de servidor de IA y más del 50% del gasto de capital necesario para construir y operar un data center de inteligencia artificial.
El cobre aparece en placas electrónicas, fuentes de poder, conectores, cables internos, sistemas de alimentación, disipación térmica e interconexiones de corto alcance.
En redes internas está ocurriendo un cambio importante: parte del cableado de interconexión entre racks migra desde cobre hacia fibra óptica. Sin embargo, S&P Global estima que esa sustitución podría reducir la intensidad de cobre en 4 a 5 toneladas por MW, un efecto limitado frente al rango total de 30 a 40 toneladas por MW en data centers no cripto.
Refrigeración: el cobre también enfría
Todo servidor transforma electricidad en calor. En data centers tradicionales, la refrigeración se manejaba principalmente con aire acondicionado, fan walls y sistemas HVAC. En IA, ese modelo empieza a quedar corto porque los racks concentran mucha más potencia.
Por eso crece la refrigeración líquida. Esta puede incluir cold plates, intercambiadores de calor, bombas, circuitos de líquido, chillers y torres de enfriamiento. En ese sistema, el cobre puede participar por su conductividad térmica, su resistencia operacional y su presencia en motores, bombas, conexiones y equipos eléctricos.
La refrigeración no es un detalle técnico menor: mientras más potencia concentra un rack de IA, más exigente se vuelve la gestión térmica y mayor es la presión sobre materiales conductores.
No todos los sistemas de refrigeración usan cobre en la misma proporción. Algunos diseños incorporan aluminio, acero inoxidable o materiales compuestos. Pero en componentes de transferencia térmica, conexiones, motores, bombas y equipamiento eléctrico, el cobre sigue siendo relevante.
Almacenamiento energético y respaldo
Un data center no puede depender solo de la red. Necesita respaldo para seguir operando ante interrupciones, variaciones de tensión o fallas eléctricas.
Esa capa incluye UPS, bancos de baterías, sistemas BESS, generadores de respaldo, inversores, transformadores, cables de alta corriente y sistemas de control y protección.
En baterías y almacenamiento, el cobre se usa en colectores de corriente, cableado, barras, inversores, transformadores y sistemas de conexión. S&P Global proyecta que la demanda anual de cobre vinculada a sistemas de almacenamiento en baterías aumentará desde 0,3 millones de toneladas en 2025 a 0,5 millones de toneladas en 2040.
En los data centers, el almacenamiento energético no es un accesorio: es parte de la arquitectura de continuidad operacional.
El cobre fuera del edificio
La demanda no termina dentro del data center. Para que una instalación de este tipo funcione, también se necesita generación eléctrica, transmisión, distribución, subestaciones, líneas, transformadores y, en muchos casos, nuevas conexiones a la red.
S&P Global estima que la infraestructura eléctrica asociada a data centers podría requerir 1 millón de toneladas anuales de cobre hacia 2040, considerando renovables, transmisión y distribución.
Ese punto es clave para la minería. El data center no solo consume cobre en cables internos; también empuja demanda por generación, subestaciones, líneas, transformadores y redes eléctricas.
La demanda agregada que viene
S&P Global proyecta que la demanda de cobre de data centers crecerá desde 1,1 millones de toneladas en 2025 a 2,5 millones de toneladas en 2040. En paralelo, estima que la demanda total mundial de cobre subirá desde 28 millones de toneladas a 42 millones en el mismo periodo.
Recabarren sostiene que este cambio debe mirarse como una nueva capa de consumo estructural.
“La IA no reemplaza la demanda tradicional de cobre; se suma a construcción, redes eléctricas, electromovilidad, renovables e industria. Ese es el punto relevante: el mercado está agregando nuevas fuentes de consumo sobre una oferta minera que ya tiene restricciones”, indica.
Datos clave
| Indicador | Cifra |
|---|---|
| Intensidad típica de cobre en data centers no cripto | 30 a 40 t/MW |
| Intensidad estimada en data center de entrenamiento IA | 47 t/MW |
| Data center convencional, según Copper Development Association | 5.000 a 15.000 t de cobre |
| Hyperscale IA, según Copper Development Association | Hasta 50.000 t de cobre |
| Consumo eléctrico global de data centers 2025, IEA | 485 TWh |
| Consumo eléctrico global de data centers 2030, IEA | 950 TWh |
| Demanda de cobre de data centers 2025, S&P Global | 1,1 millones de toneladas |
| Demanda de cobre de data centers 2040, S&P Global | 2,5 millones de toneladas |
| Demanda total mundial de cobre 2025, S&P Global | 28 millones de toneladas |
| Demanda total mundial de cobre 2040, S&P Global | 42 millones de toneladas |
Por qué esto importa para la minería
El data center es una infraestructura digital, pero su base es minera y energética. Requiere cobre, aluminio, acero, litio, níquel, tierras raras, semiconductores, agua, suelo, electricidad y redes.
Para Chile, el dato relevante es que la demanda tecnológica se suma a las fuentes tradicionales de consumo de cobre: construcción, redes eléctricas, electromovilidad, renovables e industria.
La inteligencia artificial no reemplaza esos motores; agrega una nueva capa de consumo sobre un mercado que ya enfrenta restricciones de oferta.
El debate que viene no será solo cuántos chips puede fabricar el mundo. También será cuánta energía puede entregar la red, cuántos transformadores pueden instalarse, cuánta agua puede usarse para enfriar, cuántos permisos pueden avanzar y cuánto cobre puede producir la minería a tiempo.
Como resume Recabarren: “La nube no flota: está cableada, energizada, refrigerada y respaldada por metales. Y entre esos metales, el cobre es uno de los más difíciles de sustituir”.












