El oro volvió a romper máximos este lunes, alcanzando un precio intradía de alrededor de US$5.110–5.111 por onza, impulsado por la fuerte demanda de activos refugio en un entorno global de alta incertidumbre geopolítica y económica.
Factores clave detrás de este récord:
Tensiones geopolíticas continuas elevan la percepción de riesgo, llevando a los inversores a refugiarse en el metal amarillo.
Debilidad del dólar estadounidense, que hace al oro más atractivo para tenedores de otras monedas.
Compras persistentes por parte de bancos centrales, que diversifican reservas alejándose del dólar.
Flujos de inversión significativos hacia fondos cotizados respaldados por oro (ETFs).
El rally del oro no es reciente: en 2025 el precio subió cerca de 64%, su mayor aumento anual desde 1979, y en lo que va de 2026 sigue fuerte.
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¿Qué pasa con otros metales preciosos?
La plata también está marcando máximos históricos, con cotizaciones por encima de US$110 la onza en los mercados internacionales, reflejando una fuerte demanda similar a la de oro.
¿Por qué los mercados están comprando oro?
Inversionistas buscan refugio seguro ante tensiones políticas y económicas globales, como disputas comerciales, riesgos en las políticas de deuda y volatilidad en los mercados financieros.
Analistas consideran que el oro podría seguir subiendo este año, con proyecciones técnicas que lo sitúan incluso más allá de US$5.200–US$5.400, y algunos escenarios extremos acercándose a los US$6.000 por onza.
Contexto general
El oro históricamente ha funcionado como una reserva de valor en tiempos de estrés económico, una característica que está siendo reafirmada ahora mismo, con compras de bancos centrales y flujos desde inversores privados.
Resumen objetivo: El oro alcanzó un nuevo récord histórico por encima de US$5.100 por onza, reflejando una fuerte demanda de refugio seguro en medio de tensiones globales, debilidad del dólar e importantes compras tanto institucionales como de mercado.









