El metal precioso alcanzó nuevamente máximos históricos al superar los US$4.900 por onza, impulsado por expectativas de recortes de tasas en Estados Unidos, compras persistentes de bancos centrales y un escenario geopolítico inestable. Analistas elevan proyecciones y la plata acompaña el rally.
El repunte del oro continuó esta semana con una nueva marca histórica. El jueves 22 de enero, el precio del metal precioso superó los US$4.900 por onza, consolidando una racha alcista que se ha intensificado en las últimas semanas y que mantiene al oro como uno de los activos de mejor desempeño en el inicio de 2026. El movimiento se produjo en medio de crecientes especulaciones sobre un posible recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, factor que ha reforzado el atractivo de los activos refugio.
En los mercados internacionales, el oro se transó en torno a US$4.955 por onza (equivalente a cerca de AU$4.955), registrando un avance diario cercano al 0,40%, según datos de mercado. Con ello, el metal acumula una escalada sostenida que refleja la combinación de factores financieros y políticos que han incrementado la demanda por instrumentos de resguardo de valor.
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Proyecciones al alza desde la banca de inversión
El renovado impulso llevó a Goldman Sachs Group a revisar nuevamente sus estimaciones. El banco elevó su proyección de cierre de año para el oro hasta los US$5.400 por onza, desde una previsión anterior de US$4.900. Entre los fundamentos citados se encuentran la fuerte y persistente compra de oro por parte de bancos centrales, la mayor diversificación de carteras de inversionistas privados y un entorno global marcado por tensiones económicas y geopolíticas.
Este ajuste confirma una tendencia que se ha consolidado en los últimos trimestres: el oro no solo responde a movimientos de política monetaria, sino que se ha transformado en un activo estratégico en un escenario de reordenamiento financiero internacional.
Un alza histórica en perspectiva anual
De acuerdo con cifras recogidas por Bloomberg, el precio del oro ha subido más de 70% en los últimos 12 meses, superando de manera reiterada sus máximos históricos previos. Este desempeño se ha visto reforzado por episodios de incertidumbre política en Estados Unidos, especialmente tras las críticas del presidente Donald Trump a la Reserva Federal, que han aumentado la percepción de riesgo en los mercados financieros.
A ello se sumaron, en días recientes, tensiones derivadas de declaraciones del mandatario estadounidense en torno a Groenlandia, las que elevaron la aversión al riesgo. Si bien el anuncio posterior de un acuerdo marco redujo dichas preocupaciones y moderó amenazas arancelarias, el impacto inicial fue suficiente para sostener la presión compradora sobre el oro.
La plata también se suma al rally
El movimiento no ha sido exclusivo del oro. La plata alcanzó igualmente un nuevo máximo, situándose cerca de los US$97 por onza, con un avance diario cercano al 3%. Este comportamiento refleja un renovado interés por los metales preciosos en general, tanto como activos financieros como por su rol en aplicaciones industriales vinculadas a la transición energética.
En conjunto, el escenario confirma el repunte del oro continúa y alcanza nuevamente máximos históricos, consolidando su posición como refugio en un contexto de tasas en posible descenso, tensiones políticas y una volatilidad que, lejos de disiparse, sigue marcando el pulso de los mercados globales.








