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Hasta 26% más deshielo: por qué el “hielo negro” de Groenlandia no es la causa, sino la consecuencia

El hielo negro de Groenlandia no “provoca” el cambio climático. Lo que muestra es algo más incómodo: cuando el deshielo avanza, deja al descubierto hielo…

Hasta 26% más deshielo: por qué el “hielo negro” de Groenlandia no es la causa, sino la consecuencia

El hielo negro de Groenlandia no “provoca” el cambio climático. Lo que muestra es algo más incómodo: cuando el deshielo avanza, deja al descubierto hielo desnudo y concentra impurezas que oscurecen la superficie, bajan la reflectividad y aceleran todavía más la pérdida de masa.

Qué es el “hielo negro” y por qué aparece como una franja

En el suroeste de la capa de hielo groenlandesa existe una zona conocida por su coloración más oscura, asociada a una menor capacidad de reflejar radiación solar (albedo). La evidencia científica apunta a una mezcla de factores físicos y biológicos: polvo mineral, carbono negro y algas pigmentadas distribuidas sobre el hielo, además de agua superficial y grietas.

En una investigación sobre la “zona oscura” se cuantificó que las impurezas superficiales explican la mayor parte de la variabilidad espacial del albedo, por encima de otros elementos como grietas o agua supraglacial, en el trabajo “Dark zone of the Greenland Ice Sheet controlled by distributed biologically-active impurities” publicado en Nature Communications (Nature Communications).

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El mecanismo que lo vuelve más oscuro: deshielo, exposición de hielo y concentración de material absorbente

El oscurecimiento no es un evento aislado: se acopla al ciclo estacional y a la extensión del hielo expuesto. Cuando la nieve se retira antes o por más tiempo, quedan superficies de hielo más viejas y porosas donde se acumulan y “trabajan” los materiales que absorben luz.

Los principales componentes que se describen en la literatura sobre el fenómeno son:

  • Polvo mineral: partículas transportadas por viento que se depositan en superficie y reducen la reflectividad.

  • Carbono negro (hollín): material producto de combustión que, al depositarse, aumenta la absorción de energía.

  • Algas y comunidades microbianas: organismos pigmentados que prosperan sobre hielo húmedo y expuesto, oscureciendo la superficie.

  • Agua de fusión superficial: al encharcarse o fluir, modifica la textura óptica del hielo y facilita la redistribución de impurezas.

La cifra que dimensiona el impacto: gigatoneladas extra de escorrentía por verano

Más allá de la fotografía de “hielo oscuro”, lo relevante es cuánto cambia el balance de agua. Un estudio en The Cryosphere estimó que el crecimiento de algas en el hielo desnudo del suroeste de Groenlandia se asoció a 4,4–6,0 gigatoneladas adicionales de escorrentía en el verano de 2017 (10%–13% del total), y que en parches localizados con alta biomasa el deshielo pudo acelerarse hasta ~26%; el mismo trabajo reporta detecciones de cobertura de algas en sectores amplios del área de ablación analizada (The Cryosphere).

El vínculo con Chile: albedo, contaminación particulada y presión sobre glaciares

El patrón físico es el mismo: cuando una superficie de hielo se ensucia u oscurece, absorbe más energía y se derrite más rápido. En Chile, la conversación se cruza con polvo, hollín y fuentes móviles en zonas de montaña.

En la cordillera central, el rol del carbono negro como aerosol de combustión ha sido descrito en notas sobre retroceso glaciar asociadas a contaminación y emisiones, incluyendo el peso de fuentes ligadas a transporte y actividades productivas (cómo se define y genera el carbono negro en este contexto). En paralelo, se ha reportado el efecto visible del depósito de material sobre hielo en torno a faenas y zonas intervenidas, con énfasis en el oscurecimiento superficial (registro sobre polvo y oscurecimiento de glaciares en la cordillera de Santiago).

Qué se está observando para frenar la pérdida de hielo: medidas físicas y límites operativos

Fuera de Groenlandia, hay experiencias puntuales que buscan aumentar reflectividad en áreas específicas (no “salvar” un glaciar completo), como el uso de coberturas blancas para reducir derretimiento en sectores acotados y con restricciones de costo, logística y escala (caso de mantas geotextiles en glaciares suizos).

En Groenlandia, el foco está en medir la pérdida de masa, entender los mecanismos de albedo y cuantificar la contribución al nivel del mar, con series satelitales que muestran pérdidas sostenidas en las últimas décadas (balance satelital y tasas reportadas para Groenlandia y Antártida).