
El centro de la Universidad de Chile ampliará su presencia técnica en el norte, potenciará ensayos para grandes partículas y desarrollará herramientas de IA orientadas al control de materiales y la gestión contractual de proyectos.
El Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación de Estructuras y Materiales (IDIEM) abrió una nueva etapa de expansión de sus capacidades para la industria minera, con foco en geotecnia, monitoreo estructural, prospecciones geofísicas, gestión hídrica e inteligencia artificial aplicada. La estrategia, encabezada por su nuevo director, Leonardo Massone, apunta a fortalecer la respuesta técnica del organismo frente a proyectos cada vez más exigentes en materia de infraestructura crítica, estabilidad geotécnica, control de materiales y administración de contratos.
IDIEM, dependiente de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, cuenta con 128 años de trayectoria, más de mil personas y presencia en 15 sedes del país. Su escala operacional incluye más de 450 mil ensayos y 700 estudios de ingeniería anuales, una base que ahora busca complementar con nuevas capacidades digitales y una mayor cobertura territorial en zonas donde se concentra buena parte de la actividad minera chilena.
Para la industria, la expansión adquiere relevancia en un escenario donde los proyectos deben gestionar simultáneamente mayores exigencias de seguridad, control estructural, continuidad operacional, disponibilidad hídrica y cumplimiento contractual. La incorporación de modelación avanzada y análisis predictivo permite llevar parte de esas decisiones desde un enfoque principalmente reactivo hacia uno basado en anticipación de desviaciones y riesgos.
Geotecnia para relaves y grandes obras mineras
Uno de los activos técnicos que IDIEM busca potenciar es su equipo triaxial gigante, utilizado para estudiar el comportamiento mecánico de materiales constituidos por partículas de gran tamaño.
Este tipo de caracterización adquiere especial importancia en minería debido a la escala de los materiales presentes en obras geotécnicas, depósitos y estructuras asociadas a faenas. Los resultados permiten obtener parámetros para evaluar resistencia, deformación y comportamiento bajo diferentes condiciones de carga, variables fundamentales en el diseño y análisis de estabilidad.
Massone destacó que la instalación corresponde a una capacidad poco común a escala regional.
“Es el único laboratorio que tiene esa capacidad en Chile y en Sudamérica; tenemos reconocimiento internacional”, señaló el director, quien añadió que la experiencia acumulada ha permitido trabajar con muestras provenientes de otros países.
Durante este semestre, el centro contempla además participar en una instancia técnica en Alemania junto a organizaciones de Asia, Norteamérica y Europa que utilizan infraestructura especializada para ensayos sobre materiales de grandes partículas.
El fortalecimiento de esta línea ocurre mientras la geotecnia mantiene un papel central en la minería chilena. La extensión de la vida útil de operaciones existentes, el desarrollo de nuevas instalaciones y las exigencias de evaluación y monitoreo obligan a disponer de información cada vez más precisa sobre las propiedades físicas y mecánicas de los materiales involucrados.
Inteligencia artificial entra a la ingeniería contractual
Otra línea que IDIEM está profundizando corresponde a la incorporación de inteligencia artificial en procesos técnicos y de ingeniería.
Internamente, el centro desarrolla aplicaciones orientadas a predecir resistencia de materiales, procesar imágenes para control de calidad y estandarizar procedimientos entre sus distintas sedes. El objetivo es utilizar grandes volúmenes de datos provenientes de ensayos e inspecciones para reducir variabilidad y apoyar el análisis técnico.
Sin embargo, una de las áreas con mayor potencial para la minería aparece fuera del laboratorio: la ingeniería contractual.
Los proyectos mineros pueden involucrar múltiples contratos de construcción, montaje, ingeniería, mantenimiento y servicios especializados, con grandes cantidades de documentos, antecedentes técnicos, modificaciones, estados de avance, plazos y obligaciones.
IDIEM trabaja en herramientas que permitan analizar esa información mediante inteligencia artificial para detectar posibles desviaciones durante la ejecución.
“Nos están pidiendo poder hacer seguimiento a posibles desviaciones de los contratos con herramientas de IA, analizando antecedentes técnicos, plazos y condiciones de ejecución de servicios”, explicó Massone.
La aplicación puede adquirir relevancia económica debido a que los retrasos, cambios de alcance y controversias contractuales forman parte de los riesgos habituales de los grandes proyectos de inversión. Una capacidad de análisis automatizado no reemplaza la revisión especializada, pero puede ayudar a identificar tempranamente documentos, hitos o diferencias que requieran intervención profesional.
Para la minería, el avance refleja además una evolución en el uso de inteligencia artificial. La tecnología comienza a salir de aplicaciones concentradas exclusivamente en operación de equipos, mantenimiento predictivo o procesamiento de datos productivos para ingresar también a funciones de ingeniería, administración y control de proyectos.
Mayor presencia técnica en el norte minero
La estrategia contempla reforzar la infraestructura disponible en las sedes del norte de Chile, donde IDIEM busca expandir capacidades relacionadas con prospecciones geofísicas, monitoreo estructural y geotecnia para operaciones mineras.
La decisión acerca servicios especializados a las principales zonas productoras de cobre y otros minerales del país y puede reducir la necesidad de centralizar análisis técnicos en Santiago.
La proximidad física adquiere particular relevancia en trabajos que requieren campañas de terreno, toma y traslado de muestras, instrumentación, inspecciones periódicas o respuestas rápidas frente a necesidades operacionales.
La expansión regional también permite conectar laboratorios, profesionales y capacidades de ingeniería con faenas que enfrentan desafíos asociados a infraestructura envejecida, ampliaciones productivas, cambios en condiciones geotécnicas y nuevas exigencias de monitoreo.
Agua e hidrogeología ganan espacio
Otro frente de crecimiento corresponde a la División de Aguas, una unidad recientemente creada que está desarrollando trabajos de prospección e ingeniería.
El área mantiene iniciativas en La Araucanía y el sur del país, mientras suma estudios hidrogeológicos en el norte y asesorías relacionadas con planes de adaptación al cambio climático, considerando horizontes de entre 10 y 30 años.
Para la minería chilena, la disponibilidad y administración del agua constituye una variable estructural. Las grandes faenas del norte han avanzado hacia mayor utilización de agua de mar y sistemas de recirculación, pero la caracterización hidrogeológica sigue siendo necesaria tanto en proyectos nuevos como en operaciones existentes.
El conocimiento de acuíferos, flujos subterráneos y condiciones hidrogeológicas también tiene incidencia en diseños mineros, estudios ambientales, obras civiles y sistemas de manejo de aguas.
Infraestructura crítica y desarrollo normativo
IDIEM mantiene además participación en procesos técnicos relacionados con estándares de construcción. Actualmente ejerce como secretario técnico de la norma NCh430, vinculada al diseño y cálculo de estructuras de hormigón armado.
La dimensión normativa es especialmente relevante para Chile por la combinación entre alta actividad sísmica e infraestructura industrial de gran escala. Plantas concentradoras, instalaciones portuarias, sistemas energéticos, estructuras de apoyo y obras asociadas a minería requieren diseños capaces de responder a condiciones operacionales y sísmicas exigentes.
En paralelo, el centro estableció una mesa de trabajo con el Departamento de Ingeniería Civil de la FCFM para acercar formación académica e investigación aplicada a las necesidades del sector productivo.
La estrategia posiciona así el crecimiento de IDIEM más allá de una ampliación de servicios de laboratorio. El desafío será integrar infraestructura física, conocimiento especializado y herramientas digitales en áreas donde la minería requiere cada vez mayor capacidad de anticipación.
Geotecnia avanzada, gestión de agua, monitoreo e inteligencia artificial convergen en un mismo punto: generar información técnica capaz de reducir incertidumbre antes de que una desviación se convierta en un problema de seguridad, costos, plazos o continuidad operacional. Para una industria que desarrolla proyectos de larga vida útil y alta intensidad de capital, esa capacidad comienza a transformarse en una variable cada vez más relevante para la ejecución y operación de activos mineros.






