
El mercado comenzaría a operar el 1 de enero de 2027. El regulador indonesio plantea avanzar primero desde una posición de “price taker” a una de mayor influencia, antes de aspirar a convertir al país en una referencia internacional para la formación de precios.
Indonesia quiere aprovechar su peso como productor de materias primas para tener mayor influencia sobre los precios internacionales. El país prepara una nueva bolsa de minerales y commodities estratégicos que debería comenzar a operar el 1 de enero de 2027, con el níquel entre los mercados que explican la ambición de Yakarta.
Sarjito, quien este miércoles 9 de septiembre asumió como jefe ejecutivo encargado de supervisar la Bolsa de Minerales y Commodities Estratégicos dentro de la Autoridad de Servicios Financieros de Indonesia (OJK), señaló que el primer objetivo será dejar de depender completamente de las referencias formadas en otros mercados.
La aspiración inicial, explicó, no es convertir inmediatamente a Indonesia en un país capaz de fijar los precios mundiales, sino conseguir que su mercado tenga suficiente volumen y relevancia para influir en ellos y convertirse en una referencia. A más largo plazo, la autoridad pretende avanzar hacia una posición de “price maker”, aunque Sarjito no entregó un plazo para alcanzar esa meta.
El níquel está en el centro de la estrategia de Indonesia
El argumento detrás del proyecto está directamente relacionado con el peso que Indonesia alcanzó en los mercados internacionales de materias primas. El país es un actor dominante en níquel, carbón térmico y aceite de palma, además de participar de forma relevante en mercados como estaño, cobre, alúmina y café.
En el caso del níquel, la expansión de la producción indonesia durante los últimos años ya ha tenido consecuencias sobre los precios negociados en mercados como Londres y Shanghái. Sin embargo, las referencias utilizadas para valorar buena parte de esas materias primas siguen formándose fuera del país asiático.
“Como mínimo, al principio, no queremos seguir siendo un price taker, sino convertirnos en un price influencer y en una bolsa que pueda ser una referencia”, planteó Sarjito tras asumir el cargo.
El proyecto forma parte de una política impulsada por el presidente Prabowo Subianto para aumentar el control de Indonesia sobre sus recursos naturales. En agosto, el mandatario anunció que la nueva bolsa comenzaría a funcionar en enero de 2027 y defendió la necesidad de que el país tenga una mayor capacidad para determinar el valor de las materias primas que produce.
Todavía falta definir qué commodities se negociarán
Pese al objetivo anunciado, varios aspectos importantes del nuevo mercado todavía están en desarrollo. Sarjito indicó que la regulación inicial debe completarse antes del 17 de septiembre, mientras que los minerales y commodities que podrán transarse serán determinados mediante una regulación presidencial.
La implementación además será gradual. La autoridad no pretende incorporar todos los productos simultáneamente, sino comenzar con aquellos que estén en mejores condiciones para ser negociados dentro de una plataforma doméstica y que tengan suficiente importancia en el comercio internacional.
El regulador también espera utilizar la nueva bolsa para aumentar la transparencia de las operaciones y enfrentar prácticas como la subfacturación de exportaciones y los precios de transferencia, situaciones que, según Sarjito, pueden reducir la recaudación tributaria y dificultar el seguimiento de los ingresos generados por las exportaciones de recursos naturales.
El desafío será convertir la bolsa en una referencia internacional
La capacidad real de Indonesia para transformar su mercado en una referencia mundial todavía genera dudas. Analistas y participantes de la industria han advertido que una eventual obligación de negociar commodities a través de la nueva bolsa podría tener efectos contraproducentes si los precios se alejan demasiado de referencias internacionales consolidadas.
En ese escenario, compradores internacionales podrían buscar proveedores alternativos o utilizar otros mercados, especialmente si enfrentan mayores costos o dificultades para operar. El desafío para Yakarta será conseguir suficiente liquidez, transparencia y participación internacional para que los precios formados dentro de Indonesia sean aceptados fuera del país.
Indonesia ya ha intentado aumentar su influencia en la formación de precios del aceite de palma, aunque la Bolsa de Derivados de Malasia continúa funcionando como una de las principales referencias internacionales. Con el nuevo mercado de minerales y commodities estratégicos, el Gobierno indonesio buscará llevar esa estrategia a un grupo más amplio de recursos, con el níquel como uno de sus casos más relevantes.












