
Lomas Bayas tomó una de las decisiones operacionales más drásticas de su historia reciente: reducir deliberadamente su producción de cobre para ejecutar una intervención integral sobre infraestructura crítica considerada estratégica para el futuro de la faena. Durante abril, la operación produjo solo 2.400 toneladas de cátodos de cobre, muy por debajo de las cerca de 6.000 toneladas mensuales que registra habitualmente. La caída no respondió a fallas operacionales ni problemas de mercado, sino a una decisión planificada que permitió intervenir simultáneamente áreas clave del complejo minero ubicado en la Región de Antofagasta. La compañía ejecutó trabajos profundos sobre el circuito ROM 2, sistemas SX-EW y activos críticos asociados a seguridad operacional, integridad de piscinas y continuidad productiva. La intervención, que involucró cerca de mil trabajadores y una planificación superior a un año, forma parte de un programa de infraestructura valorizado en cerca de US$20 millones, considerado el mayor esfuerzo de integridad operacional realizado en los 28 años de historia de Lomas Bayas.
Intervención simultánea permitió reparar activos imposibles de detener en operación normal
La operación ejecutó durante cuatro semanas una intervención coordinada sobre el área ROM 2, considerada uno de los circuitos más sensibles dentro del proceso hidrometalúrgico de la faena.
Según explicó Jorge Picarte, los trabajos abarcaron simultáneamente la planta de Extracción por Solventes (SX), Electroobtención (EW), Lixiviación (LX) y sistemas críticos eléctricos, mecánicos y de contención.
Uno de los hitos más relevantes fue la reparación integral y simultánea de las tres piscinas principales del circuito ROM 2: PLS, PT1 y PT2. Las obras fueron completadas el 30 de abril tras un mes de trabajos continuos.
Las piscinas cumplen funciones esenciales dentro del circuito hidrometalúrgico, permitiendo el manejo y conducción de soluciones utilizadas durante el proceso productivo del cobre. Su integridad resulta clave para asegurar continuidad operacional, seguridad de trabajadores y control ambiental.
Desde la compañía enfatizaron que este tipo de trabajos son prácticamente imposibles de ejecutar bajo condiciones normales de producción continua. Por ello, la minera optó por asumir una reducción significativa de producción para intervenir activos cuya mantención había sido priorizada dentro de la estrategia de largo plazo.
Julio Bugueño sostuvo que postergar estas mantenciones habría significado “acumular riesgo”, razón por la cual el foco estuvo puesto tanto en la ejecución técnica como en el control operacional y la seguridad durante las obras.
Cerca de mil personas participaron en la mayor intervención de la historia de la faena
Uno de los elementos más destacados del proceso fue el nivel de coordinación entre las distintas áreas operacionales de la compañía.
Equipos de Procesos, Mantenimiento y Servicios Integrados trabajaron simultáneamente sobre un mismo frente operacional, bajo una planificación desarrollada durante más de doce meses.
De acuerdo con Luis Vargas, todas las áreas involucradas asumieron desde el inicio que abril registraría una caída importante en producción. Sin embargo, el objetivo principal era asegurar condiciones operacionales sostenibles para la próxima década.
La magnitud de la intervención también quedó reflejada en la movilización de trabajadores especializados, contratistas y servicios técnicos, alcanzando cerca de mil personas desplegadas en terreno durante las distintas fases del proyecto.
La compañía destacó además que las tareas se ejecutaron manteniendo altos estándares de seguridad y coordinación operacional, aspecto considerado crítico debido a la simultaneidad de trabajos sobre infraestructura sensible.
Plan de integridad busca extender confiabilidad operacional hasta 2027
La intervención realizada en abril forma parte del denominado Plan de Integridad de Infraestructura Crítica impulsado por Lomas Bayas, iniciativa que contempla inversiones cercanas a US$20 millones entre 2024 y 2027.
El programa considera la recuperación de 14 piscinas operacionales dentro de la faena: una ya fue reparada durante 2024, cinco serán intervenidas durante 2025 y otras tres en 2026.
Desde la minera señalaron que se trata del mayor programa de integridad de activos ejecutado en casi tres décadas de operación, incluyendo además trabajos de mantención profunda en la planta SX-EW que no se realizaban con este nivel de alcance desde hace más de veinte años.
El gerente general de la compañía, Jorge Sáenz-Diez, afirmó que la decisión refleja una estrategia centrada en privilegiar continuidad operacional segura y confiable por sobre resultados de corto plazo.
La intervención marca además una señal relevante dentro de la industria minera chilena, en momentos donde las compañías enfrentan creciente presión por mejorar confiabilidad operacional, sostenibilidad de activos y gestión de riesgos en faenas maduras del norte del país.






