
La compañía acelera la estructura financiera del proyecto cuprífero ubicado en San Juan, Argentina, con una combinación de deuda, capital y potenciales nuevos aportes de socios estratégicos. Rio Tinto ya participa a través de Nuton.
McEwen Copper avanza en conversaciones con Rio Tinto y otros potenciales inversionistas mientras estructura un paquete de financiamiento cercano a US$4.000 millones para llevar a construcción el proyecto de cobre Los Azules, en la provincia argentina de San Juan. La operación busca cubrir uno de los principales desafíos pendientes para transformar uno de los mayores depósitos cupríferos no desarrollados del país en una nueva fuente de producción comercial.
El movimiento ocurre en una etapa decisiva para el proyecto. McEwen Copper ya completó su estudio de factibilidad, obtuvo aprobación ambiental para construcción y operación y fue incorporada al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones de Argentina, conocido como RIGI. Ahora, el foco está puesto en cerrar una estructura de capital que permita financiar las obras y mantener el objetivo de iniciar producción hacia el final de la década.
Rio Tinto tiene actualmente exposición a McEwen Copper mediante Nuton, su plataforma tecnológica especializada en lixiviación de cobre, que controla alrededor de 17,2% de la compañía. La minera anglo-australiana ha evaluado además la posibilidad de elevar su participación, en paralelo con los trabajos té nicos destinados a analizar la aplicación de la tecnología Nuton en Los Azules.
Una estructura financiera de US$4.000 millones
El financiamiento previsto por McEwen Copper considera una combinación de deuda y capital. La empresa ha trabajado sobre una estructura en la que aproximadamente US$2.400 millones podrían provenir de deuda de proyecto, mientras que el resto debería ser cubierto mediante aportes de capital y otros instrumentos financieros.
En mayo de 2026, McEwen Copper designó a Societe Generale como asesor financiero exclusivo para estructurar el componente de deuda de Los Azules. El mandato contempla coordinar bancos comerciales, agencias de crédito a la exportación, instituciones multilaterales y eventualmente instrumentos del mercado de capitales.
La compañía también mantiene una relación de colaboración con la Corporación Financiera Internacional, IFC, con el objetivo de alinear el proyecto con estándares ambientales, sociales y de gobernanza utilizados por organismos internacionales de financiamiento.
A ello se suman propuestas preliminares vinculadas a fabricantes de equipos, infraestructura y agencias europeas de crédito a la exportación. El estudio de factibilidad de Los Azules identificó alternativas por más de US$1.100 millones para apoyar componentes de equipamiento e infraestructura del proyecto.
El interés de potenciales socios industriales será clave para reducir la exposición de McEwen Copper a una única fuente de financiamiento y distribuir el riesgo de construcción entre distintos actores financieros y estratégicos.
Rio Tinto refuerza su posición en cobre
Las conversaciones con Rio Tinto tienen una relevancia adicional porque la compañía busca ampliar su cartera de cobre en un mercado donde los nuevos proyectos de gran escala son cada vez más escasos.
Nuton ya forma parte de la estructura accionaria de McEwen Copper y trabaja con la empresa en la evaluación de tecnologías de lixiviación para minerales sulfurados. La factibilidad base de Los Azules no incorpora todavía esa alternativa para el tratamiento de sulfuros primarios, por lo que su eventual implementación podría abrir una segunda etapa de desarrollo más allá del plan minero actual.
McEwen Copper sostiene que la aplicación de Nuton podría aprovechar infraestructura ya instalada para tratar material primario y extender de manera significativa la vida útil del depósito. Ese potencial permanece sujeto a pruebas técnicas, acuerdos comerciales y posteriores estudios de ingeniería.
El interés de Rio Tinto se suma además a la presencia de Stellantis, que mantiene alrededor de 18% de McEwen Copper. La participación de una automotriz global y de una de las mayores mineras diversificadas del mundo refleja la competencia creciente por asegurar exposición de largo plazo al cobre.
Las cifras detrás de Los Azules
El estudio de factibilidad publicado en 2025 calculó una inversión inicial de aproximadamente US$3.170 millones para el desarrollo base de Los Azules. Bajo las condiciones económicas utilizadas en el estudio, el proyecto obtuvo un valor presente neto después de impuestos de US$2.900 millones, una tasa interna de retorno de 19,8% y un período estimado de recuperación de capital de 3,9 años.
La operación está diseñada para producir cátodos de cobre mediante lixiviación, extracción por solventes y electroobtención, evitando la necesidad de enviar concentrado a fundiciones externas.
Durante los primeros cinco años, la producción promedio proyectada alcanza unas 204.800 toneladas de cobre por año. Posteriormente, el promedio durante la vida útil contemplada en el estudio se ubica en unas 148.200 toneladas anuales, considerando 21 años de operación en el escenario base.
Las reservas probadas y probables alcanzan aproximadamente 1.020 millones de toneladas con una ley promedio cercana a 0,45% de cobre, equivalentes a unos 10.200 millones de libras del metal. Además, el depósito mantiene recursos adicionales medidos, indicados e inferidos que no están incluidos dentro de las reservas del plan minero actual.
El diseño también elimina la necesidad de una presa convencional de relaves, una diferencia relevante frente a proyectos cupríferos basados en concentración y flotación.
El desafío pasa de los permisos al capital
Los Azules ya superó varias etapas regulatorias que suelen condicionar el desarrollo de proyectos de esta magnitud. La aprobación ambiental para construcción y operación fue obtenida en San Juan en diciembre de 2024, mientras que su incorporación al RIGI se concretó durante 2025.
Ese régimen entrega estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria de largo plazo para grandes inversiones, un elemento especialmente relevante para proyectos mineros cuyo período de recuperación puede extenderse durante décadas.
Con esas definiciones despejadas, el riesgo principal se concentra ahora en el financiamiento, la ejecución y el control de costos durante la construcción.
McEwen Copper ha señalado como referencia un inicio de las actividades principales de construcción antes del arranque del sistema SX/EW previsto hacia 2029 y la obtención del primer cobre alrededor de 2030. El calendario dependerá del cierre financiero, la ingeniería definitiva, la contratación de equipos de largo plazo y el desarrollo de infraestructura asociada.
Argentina busca volver al mercado mundial del cobre
Los Azules forma parte de una nueva generación de proyectos que podría devolver a Argentina al mapa de los grandes productores de cobre. El país dejó de tener producción relevante del metal tras el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018, pero actualmente concentra una cartera de proyectos andinos encabezada por iniciativas en San Juan, Catamarca y Salta.
Para la industria regional, el avance financiero de Los Azules será observado como una prueba concreta de la capacidad de Argentina para movilizar inversiones mineras de varios miles de millones de dólares.
La competencia por capital es elevada. Proyectos de cobre en Chile, Perú, Argentina, Estados Unidos y otras jurisdicciones buscan simultáneamente financiamiento para responder al crecimiento esperado de la demanda asociada a redes eléctricas, electromovilidad, energías renovables y centros de datos.
En ese escenario, asegurar los US$4.000 millones que busca McEwen Copper no solo definiría el futuro inmediato de Los Azules. También entregaría una señal sobre la profundidad del interés internacional por financiar una nueva etapa de producción cuprífera en Argentina y sobre el rol que actores como Rio Tinto están dispuestos a asumir en el desarrollo de los grandes depósitos todavía no explotados de los Andes.






