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Industria Minera

Minería del cobre consumió el 15% de la energía de Chile en 2025 y enfrenta mayores exigencias para sostener su producción

La minería del cobre en Chile consumió 211 petajulios en 2025, representando el 15% del total energético del país, mientras enfrenta desafíos por el deterioro de las leyes minerales y el uso de agua d

Minería del cobre consumió el 15% de la energía de Chile en 2025 y enfrenta mayores exigencias para sostener su producción
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La industria alcanzó un consumo de 211 petajulios durante 2025, con un aumento de 3% anual. La caída de las leyes minerales, el transporte de material y el creciente uso de agua de mar elevan las necesidades energéticas del sector, mientras las fuentes renovables ganan participación en el suministro eléctrico.

La minería del cobre concentró el 15% del consumo total de energía de Chile durante 2025, alcanzando 211 petajulios (PJ), equivalentes a aproximadamente 59.000 gigavatios hora (GWh). La cifra representa un incremento de 3% respecto del año anterior y de 27% en comparación con una década atrás, reflejando una presión creciente sobre los requerimientos energéticos de una industria que enfrenta condiciones geológicas y operacionales cada vez más exigentes.

El comportamiento energético del sector revela una transformación estructural. Aunque las compañías han incorporado tecnologías de eficiencia, contratos de electricidad renovable y sistemas de optimización operacional, producir cobre demanda progresivamente más energía debido al envejecimiento de los yacimientos, la disminución de las leyes minerales y las mayores distancias de transporte dentro de las operaciones.

Esta tendencia adquiere especial relevancia para Chile, principal productor mundial de cobre, donde la competitividad minera depende cada vez más de la capacidad de asegurar suministro energético confiable, competitivo y con menores emisiones.

Consumo energético aumenta pese a menor producción de cobre

Uno de los antecedentes más relevantes del comportamiento de la industria es la diferencia entre la evolución del consumo energético y la producción minera.

Durante la última década, la producción chilena de cobre fino pasó de aproximadamente 5,77 millones de toneladas a 5,39 millones de toneladas, mientras el consumo de energía aumentó 27%.

Esta divergencia evidencia que el sector requiere más recursos energéticos para mantener niveles de producción similares a los registrados anteriormente.

La explicación está relacionada principalmente con el deterioro natural de las condiciones de explotación de los grandes depósitos minerales.

A medida que disminuyen las concentraciones de cobre en el mineral extraído, las operaciones necesitan mover, triturar y procesar mayores volúmenes de roca para obtener una cantidad equivalente de metal.

Paralelamente, la profundización de los rajos incrementa las distancias recorridas por los equipos de transporte, elevando el consumo de combustible y los costos asociados a las operaciones.

El fenómeno representa un desafío económico para las compañías, especialmente en un escenario donde las decisiones de inversión deben considerar simultáneamente productividad, costos operacionales, disponibilidad de energía y exigencias ambientales.

Transporte minero y concentradoras concentran la mayor demanda

La distribución del consumo energético confirma que las operaciones de extracción y procesamiento continúan siendo los principales centros de demanda.

Durante 2025, el consumo de combustibles alcanzó aproximadamente 105,7 PJ, mientras la electricidad representó otros 105 PJ, mostrando una participación prácticamente equilibrada entre ambas fuentes.

Sin embargo, las necesidades varían considerablemente entre los procesos productivos.

La explotación minera a rajo abierto registró un consumo cercano a 93 PJ, equivalente al 44% de toda la energía utilizada por la minería del cobre.

Esta actividad depende principalmente de combustibles, especialmente diésel, utilizado por los grandes camiones de extracción y otros equipos móviles.

Las plantas concentradoras ocuparon el segundo lugar, con aproximadamente 59 PJ y una participación de 28% del consumo sectorial.

En estas instalaciones, la electricidad constituye el principal insumo energético para operaciones como chancado, molienda, flotación y manejo de materiales.

En conjunto, ambos procesos explicaron cerca del 72% de la demanda energética de la industria.

La concentración del consumo en estas actividades plantea oportunidades para el desarrollo de nuevas tecnologías de transporte, electrificación de equipos, optimización de circuitos de molienda y automatización de procesos.

Agua de mar multiplica su demanda energética en diez años

El abastecimiento hídrico aparece como otro factor determinante en la evolución energética de la minería chilena.

La creciente incorporación de agua de mar, especialmente en las operaciones del norte del país, ha permitido reducir la dependencia de fuentes continentales, pero también ha generado nuevas necesidades de electricidad.

Durante 2025, los sistemas asociados al uso de agua de mar consumieron 12,4 PJ, frente a los 2,2 PJ registrados en 2015.

Esto significa que su demanda energética se multiplicó aproximadamente 5,6 veces durante la última década.

El principal requerimiento no corresponde directamente al tratamiento del agua, sino a su transporte hacia las faenas.

Los sistemas de impulsión consumieron 10,3 PJ, mientras los procesos de desalinización utilizaron 2,1 PJ.

La diferencia responde a las características geográficas de la minería nacional, donde numerosas operaciones se encuentran a cientos de kilómetros del litoral o a elevadas altitudes.

Transportar agua desde la costa hasta instalaciones mineras emplazadas en la cordillera exige sistemas de bombeo de alta capacidad y un suministro eléctrico continuo.

Actualmente, 15 faenas mineras utilizan agua de mar, más del doble que hace una década.

En la Región de Antofagasta, este recurso ya supera al agua continental dentro del abastecimiento utilizado por la industria minera.

El cambio tiene consecuencias directas para la planificación de infraestructura, porque los futuros proyectos mineros deberán coordinar sus necesidades hídricas con inversiones en transmisión eléctrica, plantas desaladoras, ductos y estaciones de bombeo.

Electricidad renovable alcanza el 80,1% del consumo minero

En paralelo al crecimiento de la demanda, la minería del cobre ha incrementado considerablemente la participación de fuentes renovables en su abastecimiento eléctrico.

Durante 2025, el 80,1% de la electricidad consumida por el sector estuvo acreditada como renovable, equivalente a aproximadamente 84 PJ.

El resultado representa una transformación respecto de 2022, cuando la participación renovable alcanzaba el 45%.

Este avance está relacionado con la expansión de contratos de suministro eléctrico de largo plazo, particularmente aquellos vinculados a generación solar y eólica.

Los contratos de compraventa de energía, conocidos como PPA, han permitido a las compañías asegurar condiciones de abastecimiento y respaldar el origen renovable de parte importante de su consumo.

También se utilizan certificados de atributos renovables, instrumentos que permiten acreditar determinadas características de la electricidad adquirida.

No obstante, el aumento de la participación renovable en la electricidad no significa que toda la actividad minera haya completado su proceso de descarbonización.

Aproximadamente la mitad del consumo energético total continúa dependiendo de combustibles, principalmente asociados al transporte y movimiento de materiales.

Por ello, uno de los desafíos más complejos será reducir las emisiones de los equipos móviles de gran capacidad, donde las alternativas tecnológicas todavía enfrentan dificultades relacionadas con autonomía, infraestructura, disponibilidad y costos.

Eficiencia energética será determinante para la competitividad

Las proyecciones de consumo eléctrico anticipan que la presión sobre el sistema energético continuará durante los próximos años.

Para el período 2025-2034, se proyecta que la demanda eléctrica de la minería del cobre aumentará desde 27,6 TWh hasta 33,2 TWh, equivalente a un crecimiento de 20,2%.

En contraste, la producción de cobre aumentaría 8,3% durante ese mismo horizonte.

La diferencia confirma que el crecimiento de las necesidades eléctricas será proporcionalmente superior al incremento esperado de producción.

Las plantas concentradoras continuarán concentrando una parte significativa de la demanda, mientras los sistemas de utilización de agua de mar aumentarán su relevancia.

Este escenario también abre oportunidades para proveedores especializados en motores de alta eficiencia, sistemas de gestión energética, almacenamiento, mantenimiento predictivo, electrificación y tecnologías de procesamiento mineral.

Para las compañías mineras, mejorar el desempeño energético dejará de ser exclusivamente una herramienta de reducción de costos y pasará a influir directamente en las decisiones de expansión y continuidad operacional.

El desafío de producir más cobre con menor intensidad energética

La evolución del consumo energético plantea una tensión relevante para la minería chilena: aumentar la producción de cobre mientras los depósitos requieren mayor procesamiento, transporte y suministro de agua.

El sector ha logrado avances en la incorporación de electricidad renovable, pero todavía enfrenta desafíos importantes en el consumo de combustibles y en la eficiencia de los procesos de extracción.

La recirculación de agua también será determinante. Actualmente, la industria reutiliza el 72,5% del agua empleada en sus procesos, una práctica que permite reducir tanto la extracción de nuevos recursos hídricos como la energía necesaria para transportarlos.

En adelante, la coordinación entre minería, generación eléctrica, transmisión e infraestructura hídrica tendrá un papel central en el desarrollo de nuevos proyectos.

El desafío para Chile no será únicamente disponer de más energía, sino utilizarla con mayor eficiencia por cada tonelada de cobre producida.

La capacidad de avanzar en esa dirección influirá sobre los costos operacionales, las emisiones, la viabilidad de nuevas inversiones y la posición competitiva de la minería chilena frente a otros países productores.

REDIMIN Responde

¿Cuál fue el consumo energético de la industria minera en 2025?

La industria minera alcanzó un consumo de 211 petajulios (PJ) durante 2025, lo que representa un aumento del 3% respecto al año anterior.

¿Qué porcentaje del consumo total de energía de Chile representó la minería del cobre en 2025?

La minería del cobre concentró el 15% del consumo total de energía de Chile durante 2025, alcanzando 211 petajulios (PJ).

¿Cómo ha evolucionado el uso de agua de mar en la minería chilena en términos energéticos?

Durante 2025, los sistemas asociados al uso de agua de mar consumieron 12,4 PJ, un aumento significativo desde los 2,2 PJ registrados en 2015, multiplicándose aproximadamente 5,6 veces en la última década.

¿Qué porcentaje de la electricidad consumida por la minería del cobre en 2025 fue de fuentes renovables?

En 2025, el 80,1% de la electricidad consumida por la minería del cobre fue acreditada como renovable, lo que representa un aumento significativo respecto al 45% en 2022.

¿Cuál es la proyección de crecimiento de la demanda eléctrica de la minería del cobre para el período 2025-2034?

Se proyecta que la demanda eléctrica de la minería del cobre aumentará de 27,6 TWh a 33,2 TWh entre 2025 y 2034, lo que equivale a un crecimiento del 20,2%.