
El metal precioso acumula un avance superior al 7% en la semana, mientras la inesperada destrucción de empleos en Estados Unidos reduce las apuestas por nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal y fortalece el escenario para las compañías auríferas.
El oro aceleró sus ganancias este viernes 7 de agosto y alcanzó máximos de siete semanas después de que el mercado laboral estadounidense entregara una señal de debilitamiento mucho mayor a la prevista. El precio spot llegó a US$4.348,87 por onza, con un avance cercano al 2,6% durante la jornada, encaminándose a cerrar su mejor semana desde enero.
El movimiento consolidó una recuperación superior al 7% semanal, después de varias sesiones en que los inversionistas comenzaron a reducir sus expectativas de nuevas alzas de tasas de interés en Estados Unidos.
La reacción se intensificó tras conocerse que la economía estadounidense perdió 23.000 empleos no agrícolas durante julio, frente a una expectativa de mercado que apuntaba a la creación de aproximadamente 80.000 puestos de trabajo.
Para el mercado del oro, el cambio es relevante. Una menor probabilidad de nuevas alzas de tasas reduce el costo de oportunidad de mantener activos que no generan intereses, como el metal precioso, mientras que una caída en los rendimientos de los bonos y un dólar más débil tienden a mejorar su atractivo financiero.
Los futuros estadounidenses del oro también avanzaron con fuerza, alcanzando cerca de US$4.408 por onza.
El empleo cambia las expectativas sobre la Reserva Federal
El informe laboral de julio no solo mostró una caída inesperada del empleo. Las cifras correspondientes a mayo y junio también fueron corregidas significativamente a la baja.
La creación de puestos de trabajo de esos dos meses fue reducida en conjunto en 103.000 empleos respecto de las estimaciones anteriores, reforzando la percepción de que el mercado laboral estadounidense está perdiendo dinamismo.
La tasa de desempleo, en tanto, bajó desde 4,2% a 4,1%, aunque parte de esa reducción estuvo relacionada con una disminución de la participación laboral. La tasa de participación retrocedió hasta 61,4%, uno de sus niveles más bajos de los últimos años.
El mercado reaccionó rápidamente.
Antes de conocerse los datos, los inversionistas todavía asignaban una probabilidad considerable a una nueva subida de tasas de la Reserva Federal durante septiembre. Después del informe laboral, esa posibilidad cayó hasta alrededor de 44%.
Ese cambio resulta especialmente sensible para el mercado de metales preciosos.
Cuando las tasas reales y los rendimientos de los bonos disminuyen, mantener oro se vuelve relativamente más atractivo frente a instrumentos financieros que pagan intereses. La relación también funciona a través del dólar: una moneda estadounidense más débil abarata el metal para compradores que operan con otras divisas.
Oro acumula más de 7% de avance semanal
La magnitud de la recuperación durante los últimos días convirtió esta semana en una de las más fuertes para el metal durante 2026.
El oro había superado previamente su promedio móvil de 50 días, ubicado cerca de US$4.151 por onza, nivel que ahora funciona como una referencia técnica de soporte para los operadores.
La siguiente zona observada por el mercado se encuentra cerca de su promedio móvil de 100 días, situado alrededor de US$4.389 por onza.
El comportamiento muestra hasta qué punto las expectativas sobre política monetaria volvieron a dominar las operaciones.
Durante los meses anteriores, una de las principales amenazas para el oro había sido la posibilidad de que la Reserva Federal mantuviera una política monetaria más restrictiva frente a las presiones inflacionarias.
Sin embargo, el debilitamiento del empleo, junto con menores preocupaciones inflacionarias asociadas a la evolución reciente del mercado energético, comenzó a modificar ese escenario.
Bancos centrales mantienen presión estructural sobre la demanda
El movimiento del oro tampoco depende exclusivamente de las tasas estadounidenses.
Las compras realizadas por bancos centrales continúan funcionando como uno de los soportes estructurales del mercado.
El Banco Popular de China incrementó nuevamente sus reservas de oro durante julio, completando cinco meses consecutivos de adquisiciones y realizando su mayor compra mensual desde octubre de 2023.
La estrategia de distintas autoridades monetarias para diversificar reservas internacionales ha adquirido mayor peso dentro de la demanda mundial de oro durante los últimos años.
Para los productores mineros, esta tendencia resulta especialmente relevante porque introduce una fuente de demanda menos dependiente del consumo tradicional de joyería y de los flujos especulativos de corto plazo.
En un escenario donde bancos centrales continúen acumulando metal y las tasas estadounidenses encuentren un techo, las condiciones económicas para los productores podrían mantenerse favorables.
Márgenes de las mineras auríferas ganan espacio
Un precio situado sobre los US$4.300 por onza tiene consecuencias directas para la industria minera.
Para los productores con operaciones estables y costos controlados, cada incremento adicional del precio puede generar una expansión considerable del flujo de caja, debido a que buena parte de los costos de extracción y procesamiento no aumenta en la misma proporción que el valor del metal.
El efecto puede traducirse en mayores recursos disponibles para exploración, ampliaciones de minas, reducción de deuda, dividendos y nuevas adquisiciones.
También puede mejorar la viabilidad económica de depósitos que permanecían fuera de los planes de desarrollo con precios inferiores.
Sin embargo, el beneficio no es uniforme.
Las operaciones auríferas continúan enfrentando presión por mayores costos laborales, energía, reactivos, equipos, servicios especializados y construcción. En algunos distritos también se mantienen desafíos asociados a permisos, disponibilidad de agua e infraestructura.
Por esa razón, el precio nominal récord del oro no necesariamente implica márgenes equivalentes para todas las compañías.
Plata y metales del grupo del platino acompañan el movimiento
La recuperación se extendió hacia otros metales preciosos.
La plata spot avanzó alrededor de 4,5%, ubicándose cerca de US$64 por onza, mientras el platino y el paladio también registraron ganancias y se encaminaban a cerrar la semana en terreno positivo.
La plata mantiene una característica particular frente al oro: además de su componente financiero, posee una fuerte exposición a la demanda industrial, especialmente en aplicaciones eléctricas, electrónicas y energéticas.
Esto significa que su precio puede reaccionar simultáneamente a expectativas monetarias y a cambios en las perspectivas de crecimiento industrial.
El mercado vuelve a mirar inflación y tasas
El próximo foco estará nuevamente sobre la inflación estadounidense.
El debilitamiento del empleo reduce el margen de la Reserva Federal para continuar endureciendo su política monetaria, pero la trayectoria definitiva dependerá de si las presiones de precios permiten mantener las tasas sin nuevos incrementos.
Para el sector minero aurífero, la combinación actual resulta favorable: oro sobre US$4.300 por onza, menor probabilidad de alzas de tasas, demanda sostenida desde bancos centrales y un mercado laboral estadounidense mostrando señales más claras de desaceleración.
Si esas condiciones persisten, el precio del oro podría seguir sosteniendo elevados márgenes para productores y reactivar decisiones de inversión en proyectos que requieren precios altos para alcanzar retornos competitivos.
La atención de la industria estará ahora puesta en si el metal logra consolidarse sobre los actuales niveles y superar de manera sostenida la zona cercana a US$4.400 por onza. Más allá de la volatilidad diaria, la evolución de las tasas estadounidenses y la acumulación de reservas oficiales seguirán siendo dos de las variables centrales para determinar el rumbo del mercado aurífero durante los próximos meses.












