La operación de Marcobre en Marcona, región de Ica, avanza en su transformación digital con una infraestructura 5G destinada a fortalecer la analítica avanzada, el procesamiento de datos en tiempo real y la integración de inteligencia artificial en procesos productivos.
Mina Justa, operación cuprífera de Marcobre ubicada en Marcona, en la región peruana de Ica, incorporó tecnología 5G a sus procesos productivos, dando un nuevo paso en la digitalización de la minería peruana y ampliando las capacidades de conectividad necesarias para operar equipos, sensores y aplicaciones industriales con menores tiempos de respuesta.
La infraestructura permite transmitir grandes volúmenes de información con baja latencia y conectar múltiples dispositivos de manera simultánea, dos características especialmente relevantes para operaciones mineras que buscan avanzar hacia sistemas de monitoreo continuo, automatización y toma de decisiones apoyada por datos.
El despliegue posiciona a Mina Justa como la primera operación minera de Perú en incorporar 5G dentro de sus procesos productivos. La solución comenzó a operar en Marcona durante 2025 y forma parte de una estrategia más amplia orientada a integrar conectividad, analítica avanzada e inteligencia artificial en la gestión de la faena.
Marcobre pertenece al grupo minero Minsur y la infraestructura tecnológica involucra soluciones de conectividad desarrolladas para entornos industriales, con participación de Movistar Empresas y tecnología Huawei.
Una red preparada para procesos de alta exigencia
El valor del 5G dentro de una faena minera no está únicamente relacionado con una mayor velocidad de conexión. Su principal ventaja industrial está en la posibilidad de sostener comunicaciones con baja latencia entre sistemas que requieren intercambiar información prácticamente en tiempo real.
En Mina Justa, esa capacidad abre espacio para conectar sensores, sistemas de control, equipos móviles, plataformas de monitoreo y aplicaciones de inteligencia artificial bajo una infraestructura con mayor capacidad para gestionar tráfico de datos simultáneo.
La mina puede así avanzar hacia un modelo donde una mayor proporción de las decisiones operacionales se apoye en información capturada directamente desde los procesos productivos.
Uno de los usos relevantes está asociado a la planta concentradora. La conectividad permite procesar información operacional mediante herramientas de analítica avanzada y efectuar ajustes con mayor frecuencia a partir de variables obtenidas durante el procesamiento del mineral.
En este tipo de instalaciones, pequeñas variaciones en condiciones de operación pueden tener efectos sobre recuperación metalúrgica, estabilidad de procesos, consumo de insumos y productividad. Contar con datos disponibles en períodos más cortos permite intervenir antes frente a desviaciones y reducir la distancia entre el comportamiento real de la planta y los parámetros definidos por los equipos técnicos.
Inteligencia artificial entra al proceso productivo
La infraestructura 5G funciona además como una base tecnológica para ampliar el uso de algoritmos de inteligencia artificial dentro de Mina Justa.
El procesamiento de grandes cantidades de información operacional exige redes capaces de transmitir datos de manera estable desde diferentes puntos de una faena. A medida que las compañías incorporan sensores, cámaras, equipos conectados y sistemas autónomos, la conectividad deja de ser una función de apoyo y pasa a convertirse en infraestructura crítica.
En el caso de Mina Justa, la analítica avanzada ya permite realizar ajustes operativos en ciclos de aproximadamente cuatro horas dentro de determinados procesos de planta, utilizando información generada durante la operación.
La posibilidad de acortar esos ciclos es uno de los principales objetivos de la minería digital. Un sistema capaz de identificar tendencias, anticipar desviaciones y recomendar ajustes operacionales puede contribuir a mejorar recuperación, disponibilidad de equipos y eficiencia en el uso de recursos.
El siguiente nivel tecnológico consiste en vincular esta infraestructura con automatización y control remoto, áreas donde el 5G ofrece ventajas frente a redes convencionales debido a su capacidad para transportar información con menor latencia.
Teleoperación y seguridad minera
Otro de los campos donde este tipo de conectividad adquiere relevancia es la teleoperación.
La arquitectura implementada puede soportar control remoto de equipos a distancias superiores a 150 kilómetros, una capacidad que permite separar físicamente al operador de determinadas zonas de trabajo.
Para la minería, este tipo de solución tiene un impacto directo sobre seguridad operacional. Equipos utilizados en perforación, carguío, transporte o tareas ejecutadas en sectores de mayor exposición pueden ser operados progresivamente desde centros remotos, reduciendo la permanencia de trabajadores en áreas de riesgo.
La conectividad también permite transmitir imágenes, información operacional y parámetros de los equipos en tiempo real, facilitando la supervisión remota y el diagnóstico de fallas.
La expansión de estos sistemas forma parte de una tendencia global dentro de la gran minería, donde centros integrados de operaciones comienzan a concentrar funciones que anteriormente estaban distribuidas físicamente en distintos sectores de una faena.
Qué significa para la minería peruana
La incorporación de 5G en Mina Justa tiene implicancias que van más allá de una sola operación.
Perú mantiene una importante cartera de proyectos de cobre y una base de grandes yacimientos en producción, pero enfrenta desafíos relacionados con productividad, costos, disponibilidad de agua, energía, seguridad y continuidad operacional.
En ese escenario, mejorar la capacidad de obtener y procesar datos se ha convertido en una herramienta para aumentar eficiencia sin depender exclusivamente de ampliaciones físicas de infraestructura.
Las redes privadas o dedicadas para minería permiten conectar maquinaria, instrumentación y plataformas digitales dentro de entornos donde las redes tradicionales pueden presentar limitaciones de cobertura, estabilidad o capacidad.
La experiencia de Mina Justa puede transformarse en una referencia para otros complejos mineros peruanos que evalúan avanzar hacia operaciones autónomas o semiautónomas.
También abre oportunidades para empresas proveedoras de telecomunicaciones, automatización, software industrial, sensores, ciberseguridad, inteligencia artificial y mantenimiento predictivo.
Una infraestructura cada vez más crítica
La digitalización minera está modificando la forma en que se evalúan las inversiones tecnológicas dentro de las compañías.
Redes industriales, centros de datos y plataformas de análisis dejaron de ser únicamente sistemas administrativos y comenzaron a formar parte directa del proceso productivo.
En una operación conectada, una interrupción en la transmisión de información puede afectar monitoreo, coordinación logística o capacidad de control, lo que obliga a elevar los estándares de redundancia, disponibilidad y ciberseguridad.
El desafío para Mina Justa será ahora ampliar las aplicaciones que utilizan esta infraestructura y demostrar mejoras medibles en productividad, seguridad y estabilidad operacional.
La experiencia también permitirá observar hasta qué punto la combinación de 5G, inteligencia artificial, automatización y analítica en tiempo real puede generar resultados concretos en una operación cuprífera de gran escala.
Para la minería peruana, el avance representa una señal clara: la competencia por productividad ya no depende únicamente de tonelaje, leyes minerales o capacidad de planta. La infraestructura digital comienza a ocupar un espacio cada vez más relevante en la forma en que las minas administran sus procesos, controlan costos y preparan sus operaciones para una nueva etapa de automatización.









