El proyecto de McEwen Copper en San Juan entra en una etapa decisiva de ingeniería, permisos y financiamiento, con una producción promedio proyectada de 148.200 toneladas anuales de cátodos y la mira puesta en iniciar operaciones hacia el final de la década.
Los Azules avanza como una de las principales cartas de Argentina para recuperar su condición de productor de cobre. Ubicado en la provincia de San Juan, cerca de la frontera con Chile, el proyecto controlado por McEwen Copper considera una inversión inicial estimada en torno a US$3.170 millones y se encuentra actualmente concentrado en asegurar permisos sectoriales, estructurar su financiamiento y completar las condiciones necesarias para adoptar una decisión definitiva de inversión.
El desarrollo adquiere especial relevancia para la minería argentina porque el país permanece sin producción cuprífera a gran escala desde el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018. Los Azules forma parte de una nueva generación de depósitos cordilleranos que busca modificar ese escenario y posicionar a Argentina como proveedor relevante de cobre durante la próxima década.
La ingeniería definida en el estudio de factibilidad de 2025 contempla una mina a cielo abierto y un circuito de lixiviación en pilas, extracción por solventes y electroobtención —SX/EW— para producir directamente cátodos de cobre grado A, evitando el esquema convencional de concentradora, depósito de relaves y posterior envío de concentrados hacia fundiciones externas.
Una operación diseñada para producir 148.200 toneladas por año
El caso base de Los Azules considera una vida útil de 21 años y una producción promedio de aproximadamente 148.200 toneladas de cobre fino por año. Durante los primeros años de operación, el volumen previsto se ubica por encima de ese promedio y podría superar las 200.000 toneladas anuales.
La dimensión del recurso entrega además margen para futuras expansiones. Las reservas probadas y probables alcanzan aproximadamente 1.024 millones de toneladas con una ley media de 0,453% de cobre, equivalentes a unos 10.200 millones de libras de metal contenido. Fuera de esas reservas, el proyecto mantiene recursos medidos e indicados e inferidos que amplían considerablemente su base mineral.
La incorporación futura de la tecnología de lixiviación Nuton, vinculada a Rio Tinto, abre otra alternativa de crecimiento. Su aplicación apunta a recuperar cobre desde mineralización primaria que normalmente requeriría molienda y flotación, permitiendo potencialmente utilizar durante más años la infraestructura desarrollada para el proyecto.
Las evaluaciones realizadas hasta ahora plantean que esa opción podría extender la vida operacional en más de tres décadas adicionales, aunque ese escenario todavía no forma parte del caso base de producción considerado en el estudio de factibilidad.
US$3.170 millones y el desafío de cerrar el financiamiento
La inversión inicial coloca a Los Azules dentro del grupo de desarrollos mineros de mayor escala actualmente evaluados en Argentina.
El siguiente desafío no está exclusivamente bajo tierra: está en los mercados financieros.
McEwen Copper trabaja en la estructuración de un paquete de financiamiento que combine deuda de proyecto, agencias de crédito a la exportación, bancos comerciales, instituciones multilaterales y capital propio. En mayo de 2026 incorporó a Societe Generale como asesor financiero para organizar la deuda destinada a la construcción.
La estrategia de financiamiento se apoya además en socios industriales de peso. Stellantis mantiene una participación de 18,3% en McEwen Copper, mientras Nuton, vinculada a Rio Tinto, posee alrededor de 17,2%. McEwen Inc., por su parte, controla actualmente cerca de 46,3% de McEwen Copper.
La presencia de una automotriz y una de las mayores compañías mineras del mundo refleja una tendencia que está modificando el financiamiento de nuevos proyectos de cobre: consumidores industriales y grandes productores buscan asegurar exposición directa a depósitos capaces de abastecer un mercado que enfrenta mayores requerimientos por electrificación, redes eléctricas, centros de datos y transición energética.
Permisos y RIGI condicionan el calendario
Los Azules obtuvo en diciembre de 2024 la aprobación de su evaluación ambiental provincial y durante septiembre de 2025 ingresó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de Argentina.
Ese régimen entrega estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria de largo plazo y constituye una pieza central para financiar proyectos cuya recuperación de capital se extiende durante varias décadas. En el caso de Los Azules, la adhesión al esquema fortalece la previsibilidad necesaria para negociar deuda internacional y comprometer inversiones de largo plazo.
Sin embargo, la autorización ambiental general no significa que la construcción pueda ejecutarse inmediatamente. El desarrollo todavía debe completar permisos sectoriales asociados, entre otros aspectos, a infraestructura y concesiones de agua.
Ese proceso será determinante para el calendario. El diseño técnico contempla que la planta SX/EW pueda comenzar su puesta en marcha hacia 2029 y que los primeros cátodos sean producidos en torno a 2030, sujeto a financiamiento, autorizaciones y ejecución de las obras dentro del programa previsto.
Menos agua y sin depósito convencional de relaves
Uno de los elementos que diferencia a Los Azules de varios megaproyectos de cobre sudamericanos es su elección tecnológica.
La lixiviación permite eliminar del diseño base una concentradora tradicional y un depósito de relaves, reduciendo simultáneamente los requerimientos eléctricos y de agua.
La ingeniería proyecta un consumo promedio de agua de proceso cercano a 159 litros por segundo durante la vida útil, alrededor de 74% menor que el estimado para una alternativa convencional basada en molienda y concentración.
La demanda eléctrica se sitúa aproximadamente en 119 MW, mientras el suministro previsto considera energía renovable. El proyecto también busca disminuir progresivamente sus emisiones mediante electrificación de equipos y otras tecnologías aplicables a transporte y manejo de materiales.
Para la minería argentina, estas variables son especialmente relevantes porque varios de los principales depósitos de cobre del país se encuentran en zonas cordilleranas de gran altura, donde disponibilidad de agua, infraestructura energética y logística condicionan fuertemente las inversiones.
San Juan busca convertirse en nuevo distrito de cobre
Los Azules se ubica aproximadamente 80 kilómetros al oeste-noroeste de Calingasta y a solo seis kilómetros de la frontera con Chile, a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar. Su emplazamiento resume tanto la oportunidad geológica de Argentina como uno de sus principales desafíos: transformar depósitos remotos de clase mundial en operaciones conectadas con carreteras, energía y cadenas internacionales de abastecimiento.
San Juan concentra junto con otras provincias cordilleranas una parte significativa de los proyectos que podrían devolver al país al mapa internacional del cobre.
La puesta en marcha de Los Azules no resolvería por sí sola esa transición, pero una operación capaz de producir alrededor de 150.000 toneladas anuales durante más de dos décadas cambiaría materialmente la escala de la minería metálica argentina y ampliaría sus exportaciones más allá del oro, la plata y el litio.
El proyecto entra ahora en la fase donde la calidad del depósito debe traducirse en permisos ejecutables, contratos, financiamiento y construcción.
Si McEwen Copper logra cerrar esa secuencia, Los Azules podría convertirse en uno de los proyectos que marque el retorno efectivo de Argentina a la producción de cobre, en un momento en que nuevas toneladas disponibles hacia el final de la década adquieren un valor estratégico creciente para la industria minera global.









