Minería Internacional

Estados Unidos acelera su estrategia minera con más de US$2.000 millones y una ofensiva por minerales críticos

Estados Unidos lanza un ambicioso plan de más de US$2.000 millones para fortalecer su industria minera, lo que podría impactar a Chile como principal productor de cobre y otros minerales críticos.

Estados Unidos acelera su estrategia minera con más de US$2.000 millones y una ofensiva por minerales críticos
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Estados Unidos está acelerando su estrategia minera con nuevas inversiones, apoyo público y proyectos destinados a reducir su dependencia de proveedores extranjeros. El nuevo paquete supera los US$2.000 millones y apunta a minerales críticos utilizados en baterías, imanes, tecnología, defensa y energía, una carrera que también puede tener efectos para grandes productores como Chile.

La ofensiva quedó en evidencia tras una reunión del presidente Donald Trump con ejecutivos del sector minero, donde Washington presentó nuevas iniciativas para fortalecer desde la extracción de minerales hasta su procesamiento y fabricación dentro de cadenas de suministro consideradas estratégicas.

Más de US$2.000 millones para reforzar la cadena minera

La Casa Blanca anunció inversiones por más de US$2.000 millones vinculadas a minería y minerales críticos, junto con más de US$180 millones destinados a programas de formación y capacitación para trabajadores del sector.

El dinero no estará concentrado en una sola mina o mineral. La estrategia apunta a cubrir distintas partes de la cadena, desde la extracción de materias primas hasta la producción de baterías, imanes y materiales avanzados.

Entre los principales anuncios aparecen:

  • US$1.400 millones para Sila Nanotechnologies, destinados a ampliar la producción de ánodos de silicio-carbono y avanzar en capacidad para fabricar celdas de baterías de ion-litio.
  • US$400 millones para Sunrise Energy Metals, vinculados al desarrollo de una cadena de suministro de escandio.
  • US$150 millones para Niron Magnetics, empresa que desarrolla imanes permanentes que no utilizan tierras raras.
  • Más de US$85 millones para Standard Bauxite, orientados a asegurar suministro de bauxita de grado refractario.
  • US$58 millones para iniciativas relacionadas con grafito, tantalio, niobio y boro.

Los anuncios profundizan el plan estadounidense para movilizar miles de millones de dólares hacia su industria minera y dejan claro que Washington quiere avanzar más allá de simplemente abrir nuevas minas.

El objetivo es controlar una mayor parte del proceso que lleva un mineral desde el yacimiento hasta productos utilizados en vehículos eléctricos, redes eléctricas, centros de datos, industria aeroespacial y equipamiento militar.

TechMet se suma a la carrera por los minerales críticos

La estrategia estadounidense recibió otro impulso con TechMet, firma especializada en inversiones relacionadas con minerales críticos y cadenas de suministro.

Según informó Reuters, la compañía creó una filial con sede en Washington para atraer más capital público y privado hacia proyectos considerados estratégicos para Estados Unidos.

La nueva estructura agrupará participaciones en EnergySource Minerals, U.S. Vanadium, Momentum Technologies y Xerion Advanced Battery.

TechMet ya ha destinado más de US$400 millones a estas cuatro compañías y busca llevar inicialmente sus proyectos hasta la etapa de producción comercial.

El movimiento muestra cómo Estados Unidos está intentando combinar dinero público y capital privado para impulsar proyectos que, pese a ser estratégicos, muchas veces necesitan fuertes inversiones iniciales antes de comenzar a producir.

No basta con abrir minas: también faltan trabajadores

El desafío de Estados Unidos no está solamente bajo tierra. Para desarrollar nuevas operaciones también necesita ingenieros mineros, geólogos, metalurgistas y especialistas capaces de trabajar en procesamiento y recuperación de minerales.

Por eso, el Departamento de Energía puso en marcha un programa de hasta US$100 millones para fortalecer la formación en minerales críticos, con apoyo para universidades, estudiantes y programas relacionados con minería, procesamiento y reciclaje.

El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que el país necesitará cerca de 6.000 nuevos ingenieros mineros durante la próxima década.

La meta es aumentar rápidamente la cantidad de profesionales disponibles para una industria que Washington considera cada vez más importante para su seguridad económica y tecnológica.

El cobre pone a Chile dentro de esta estrategia

La ofensiva minera estadounidense tiene una relación directa con Chile.

Washington incorporó el cobre entre los recursos que considera estratégicos, una decisión especialmente relevante para el principal país productor del metal.

El nuevo escenario ya había comenzado a tomar forma cuando Estados Unidos dio al cobre un estatus estratégico dentro de su política de minerales críticos.

Para Chile, el cambio puede abrir oportunidades de inversión y cooperación, pero también aumenta el interés internacional por asegurar suministro en momentos en que la demanda de cobre crece por la expansión de las redes eléctricas, las energías renovables, los vehículos eléctricos y los centros de datos.

A ello se suma el memorando firmado entre Chile y Estados Unidos para fortalecer la cooperación en cobre, litio y otros minerales críticos.

El acuerdo contempla cooperación en inversión, exploración, extracción, procesamiento y capacidades técnicas, aunque no establece obligaciones para que Chile entregue su producción exclusivamente al mercado estadounidense.

Estados Unidos quiere asegurar toda la cadena

La señal que está entregando Washington es cada vez más clara: ya no busca solamente identificar qué minerales necesita.

Estados Unidos está poniendo dinero en minas, plantas de procesamiento, baterías, imanes, reciclaje y formación de trabajadores con la intención de construir cadenas de suministro menos dependientes del exterior.

Para países mineros como Chile, este giro puede traducirse en nuevas inversiones y asociaciones, pero también en una competencia mayor entre las principales economías por asegurar cobre, litio y otros minerales que serán fundamentales durante las próximas décadas.