Petróleo vuelve a tensionar a los mercados globales. En apenas un mes, el precio del crudo se ha disparado más de 50%, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y las amenazas directas a las rutas energéticas más estratégicas del planeta. Este lunes, el barril de referencia internacional Brent volvió a superar la barrera psicológica de los US$100, mientras que el WTI estadounidense se acercaba a ese nivel tras haberlo superado momentáneamente durante la sesión. El fuerte repunte refleja el temor creciente a interrupciones del suministro global, particularmente en torno al Estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde normalmente circula cerca del 20% del petróleo mundial. La volatilidad ha devuelto al mercado a niveles de precios que no se observaban desde 2022, en un contexto marcado por ataques militares, amenazas de represalias energéticas y una inédita coordinación internacional para liberar reservas estratégicas. Para analistas y operadores, el mercado enfrenta un escenario donde el petróleo se ha convertido nuevamente en el principal termómetro geopolítico de la economía global.
Escalada militar presiona al mercado energético
Los precios del petróleo registraban alzas moderadas durante la mañana de este lunes, aunque manteniéndose en niveles elevados. El Brent para entrega en mayo subía 0,89% hasta los US$104,06 por barril, mientras que el WTI estadounidense para abril avanzaba 0,26% hasta US$98,37, luego de haber superado brevemente los US$100 durante la jornada.
El mercado acumula un aumento superior al 50% en el último mes, impulsado por la interrupción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz tras la intensificación de los ataques en la región.
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La tensión se incrementó luego de que Estados Unidos lanzara bombardeos contra activos militares iraníes en la isla de Kharg, una instalación estratégica para el comercio petrolero del país. Según declaraciones del presidente Donald Trump, los ataques se dirigieron exclusivamente a infraestructura militar, aunque advirtió que Washington podría atacar instalaciones energéticas si Irán continúa atacando buques petroleros.
La isla de Kharg es particularmente sensible para el mercado energético: alrededor del 90% de las exportaciones de crudo iraní salen desde ese terminal, de acuerdo con estimaciones de JPMorgan.
Estrategia para proteger el Estrecho de Ormuz
La administración estadounidense también está presionando a sus aliados para desplegar una operación internacional destinada a proteger el tránsito de petroleros en el Estrecho de Ormuz.
Este corredor marítimo conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo y es considerado uno de los puntos más críticos para el comercio energético global. Normalmente transporta cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta, lo que explica la reacción inmediata de los mercados ante cualquier amenaza en la zona.
Según funcionarios citados por medios estadounidenses, la Casa Blanca prepara el anuncio de una coalición internacional que escoltaría buques petroleros a través de la ruta. Sin embargo, todavía se discute si la operación comenzará durante el conflicto o una vez que finalicen las hostilidades.
El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, reiteró que Washington mantiene abierta la opción de atacar infraestructura energética iraní si la situación continúa escalando.
Riesgo de interrupción del suministro global
Analistas del mercado advierten que un ataque directo contra el principal terminal petrolero de Irán podría provocar una disrupción inmediata en el suministro global.
Natasha Kaneva, jefa de estrategia global de materias primas de JPMorgan, señaló que un golpe a la infraestructura exportadora iraní podría detener alrededor de 1,5 millones de barriles diarios de exportaciones.
Irán produjo cerca de 3,2 millones de barriles diarios en febrero, según cifras de la OPEP.
Una interrupción de ese tamaño podría generar represalias en toda la región, incluyendo ataques contra infraestructura energética o bloqueos adicionales en el Estrecho de Ormuz.
Liberación histórica de reservas estratégicas
El alza del petróleo se produce pese a que más de 30 países acordaron liberar cerca de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, en la mayor operación coordinada de este tipo.
Estados Unidos aportará 172 millones de barriles desde su Reserva Estratégica de Petróleo, mientras que la iniciativa es coordinada por la Agencia Internacional de Energía (IEA).
Los países asiáticos comenzarán a liberar suministros de emergencia de inmediato, mientras que las economías de Europa y América iniciarán el proceso hacia fines de marzo.
Aun así, las autoridades reconocen que la medida no garantiza una caída inmediata en los precios.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, advirtió que el impacto del conflicto sigue siendo impredecible. “No hay garantías en absoluto en las guerras”, afirmó en una entrevista con ABC News.
Mercados energéticos bajo presión global
Para Norbert Rücker, director de Economía e Investigación de Nueva Generación de Julius Baer, la guerra en Medio Oriente mantiene elevados los niveles de tensión en los mercados energéticos.
Según el analista, el principal canal de impacto para la economía global sigue siendo el petróleo y el gas. No obstante, recordó que el sistema energético mundial ingresó al conflicto con reservas relativamente altas tras el invierno.
Ese colchón de suministro ha permitido amortiguar parcialmente el impacto inmediato en el mercado. Sin embargo, ya comienzan a observarse escaseces de combustible en algunos mercados emergentes, una señal de que las ondas de choque del conflicto podrían extenderse a la economía global si la crisis se prolonga.









