
La Laguna Colorada, en el departamento boliviano de Potosí, debe sus tonos rojos y anaranjados a una combinación de sedimentos finos rojizos y microorganismos pigmentados. En sus aguas poco profundas también encuentran alimento tres especies de flamencos: el de James, el andino y el chileno. La laguna está dentro de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa y forma parte de un humedal altoandino de importancia internacional.
Sedimentos y microorganismos contribuyen al color rojizo
La explicación más concreta para el color está descrita por el ecólogo boliviano Omar Rocha en su artículo “Fluctuaciones poblacionales de tres especies de flamencos en Laguna Colorada”, publicado en 1997 en la Revista Boliviana de Ecología y Conservación Ambiental. Rocha atribuye la tonalidad rojo-anaranjada a los sedimentos finos de ese color y a la presencia abundante del alga unicelular Dunaliella salina. La laguna, de unos 60 km² y aproximadamente 50 centímetros de profundidad media según el estudio, es salina y presenta variaciones en la composición química de sus aguas.
El tono puede pasar del rojo al púrpura o al rojo ladrillo. Rocha plantea que las variaciones observadas durante el día podrían relacionarse con la temperatura y la radiación solar, y con proliferaciones de cianobacterias que contienen el pigmento ficoeritrina. Esa relación está presentada como probable, no como una causa demostrada mediante mediciones experimentales del color. Por eso, no corresponde explicar cada cambio de tonalidad como efecto de una sola especie o de un mecanismo ya establecido.
La laguna recibe agua del río Sulor y de vertientes, sobre todo en el sector norte. El estudio también registra fitoplancton —entre ellos Dunaliella, Chlamydomonas y diatomeas— y copépodos en zonas de ingreso de esas vertientes. Es un ecosistema salino, pero no uniforme: las entradas de agua dulce generan sectores con condiciones distintas, relevantes para la flora y la fauna que encuentran allí alimento.
Diatomeas y aguas someras sostienen la alimentación
La presencia de flamencos no se explica solo por el color llamativo del agua. Un estudio de campo publicado en 1958 documentó que las tres especies observadas en una colonia mixta de la laguna se alimentaban en el fondo. El análisis de muestras de barro y del contenido estomacal de tres aves identificó restos de al menos 20 especies de diatomeas. Los autores advirtieron que el número reducido de muestras limitaba las conclusiones sobre otros posibles componentes de la dieta.
Los flamencos filtran partículas pequeñas del agua y el sedimento con las láminas que recubren el interior del pico. En particular, los flamencos de James y andino tienen estructuras adaptadas para capturar microalgas y diatomeas. La poca profundidad facilita que busquen alimento en el fondo; la disponibilidad concreta, sin embargo, varía entre sectores y con las condiciones del agua.
La laguna también sirve de área de reproducción y concentración para las tres especies. En el artículo de 1997, Rocha reunió 30 censos realizados entre 1975 y 1997; 28 procedían de investigaciones anteriores y los registros no tenían una periodicidad regular. La serie muestra fluctuaciones estacionales: los conteos superaron los 40.000 flamencos en verano austral y bajaron de 1.000 en invierno. El flamenco de James fue el más abundante, con un máximo registrado de 41.050 adultos en enero de 1987; las especies andina y chilena representaron cada una menos del 5% de la población censada.
Los censos muestran una concentración estacional, no permanente
Las cifras históricas describen concentraciones observadas en momentos concretos, no un conteo actual ni una población fija. Rocha señaló que los censos de distintos equipos eran comparables en términos generales, pero reconoció márgenes de error: en conteos de varios miles de aves podían alcanzar ocasionalmente 20% a 30%. La irregularidad de las fechas de observación también limita las comparaciones entre temporadas.
El sitio Ramsar de Laguna Colorada se encuentra en la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, según la documentación del estudio y los registros del convenio Ramsar. Así, el paisaje rojo resulta de factores físicos y biológicos, mientras que la presencia de flamencos depende de recursos alimentarios y condiciones que cambian en el espacio y en el tiempo. La evidencia disponible respalda la participación de sedimentos y microorganismos en el color; no determina cuánto aporta cada componente ni confirma una explicación única para sus variaciones diarias.
REDIMIN Responde
¿Qué factores contribuyen al color rojo-anaranjado de la Laguna Colorada?
El color rojo-anaranjado de la Laguna Colorada se debe a sedimentos finos rojizos y a la presencia abundante del alga unicelular Dunaliella salina. También se observan variaciones de color que podrían estar relacionadas con la temperatura, la radiación solar y proliferaciones de cianobacterias con el pigmento ficoeritrina.
¿Qué especies de flamencos se alimentan en la Laguna Colorada?
En la Laguna Colorada se alimentan tres especies de flamencos: el flamenco de James, el flamenco andino y el flamenco chileno. Estas aves filtran partículas pequeñas del agua y el sedimento con las láminas que recubren el interior de su pico.
¿Cómo afecta la profundidad de la Laguna Colorada a la alimentación de los flamencos?
La poca profundidad de la Laguna Colorada, de aproximadamente 50 centímetros en promedio, facilita que los flamencos busquen alimento en el fondo. Sin embargo, la disponibilidad de alimento varía entre sectores y con las condiciones del agua.
¿Cuál fue el máximo registrado de flamencos de James en la Laguna Colorada?
El máximo registrado de flamencos de James en la Laguna Colorada fue de 41.050 adultos en enero de 1987. Esta especie fue la más abundante en los censos realizados entre 1975 y 1997.
¿Qué limita la precisión de los censos de flamencos en la Laguna Colorada?
La precisión de los censos de flamencos en la Laguna Colorada está limitada por márgenes de error que pueden alcanzar entre 20% y 30% en conteos de varios miles de aves. Además, la irregularidad de las fechas de observación dificulta las comparaciones entre temporadas.












