Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Descubre

Quilotoa cambia de color: ¿qué parte del fenómeno sigue sin explicar la ciencia?

En la caldera ecuatoriana, el color del lago puede cambiar y la explicación no se aprecia desde el borde.

Quilotoa cambia de color: ¿qué parte del fenómeno sigue sin explicar la ciencia?

El tono verde o azul de la laguna de Quilotoa no significa que el volcán haya desaparecido ni que el agua tenga un color fijo. El lago ocupa una caldera formada por sucesivas erupciones explosivas y su composición química incluye sales y gases de origen volcánico. Esos componentes ayudan a explicar el aspecto del agua, pero los estudios disponibles no han medido de manera continua los cambios de color ni permiten atribuir cada variación observada a una causa única.

Ocho ciclos eruptivos construyeron la caldera de Quilotoa

Quilotoa es una caldera volcánica con una laguna en su interior, no un volcán que haya dejado de existir. El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional registra al menos ocho ciclos eruptivos en los últimos 200.000 años y clasifica las erupciones del sistema entre los índices VEI 4 y 6, de grandes a colosales. La más reciente ocurrió hace unos 800 años, hacia 1280 d. C., en el siglo XIII.

La reconstrucción geológica de Minard L. Hall y Patricia A. Mothes, investigadores del Instituto Geofísico de la EPN, describe episodios con caída de lapilli de pómez, oleadas y flujos de ceniza. Su artículo, “Quilotoa volcano – Ecuador: An overview of young dacitic volcanism in a lake-filled caldera”, apareció en 2008 en el Journal of Volcanology and Geothermal Research. Los autores identificaron tres calderas formadas en distintas etapas y estimaron que el flujo de ceniza de la erupción más reciente recorrió hasta 17 kilómetros por el valle del río Toachi.

En el ciclo eruptivo más joven, la fase explosiva expulsó hasta 250 millones de metros cúbicos de agua que ya ocupaba el sistema, según el estudio de Hall y Mothes. La depresión resultante quedó luego ocupada por la laguna actual. La ficha del Instituto Geofísico sitúa el cráter a 3.914 metros sobre el nivel del mar y mantiene al volcán en la categoría de potencialmente activo.

Sales volcánicas y luz influyen en el tono, pero falta medir sus cambios

La química aporta una pista concreta. En un estudio publicado en 2021 en Frontiers in Earth Science, G. V. Melián y un equipo de investigadores de INVOLCAN, ITER, la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE y el Servicio Geológico de España analizaron gases y muestras de agua. Para Quilotoa hicieron perfiles verticales en 2017 y 2018, con muestras hasta 140 metros de profundidad en 2017 y 120 metros en 2018, además de medir temperatura, pH, conductividad e iones disueltos. El agua presentó alta concentración de sodio, cloruro y sulfato, una composición que el trabajo relaciona con lagos de cráter en sistemas volcánicos activos.

Ese estudio registró temperaturas de 12,5 a 15,4 °C, pH cercano a neutro —alrededor de 7,4 en 2017 y 7,2 en 2018— y conductividad eléctrica cercana a 13.000 microsiemens por centímetro. Los resultados caracterizan la química del lago; no concluyen que esos valores produzcan por sí solos un cambio entre azul y verde. La iluminación y el ángulo de observación pueden afectar el color percibido, aunque las fuentes consultadas no cuantifican esos efectos específicamente para Quilotoa.

La presencia de organismos también se ha estudiado, aunque sin demostrar que explique las variaciones visibles. Una tesis de Lenin Alberto Bonifaz Damián, publicada en el repositorio de la Universidad Politécnica Salesiana en 2022, combinó imágenes aéreas de alta resolución con muestras tomadas en 20 puntos de Quilotoa, a profundidades de 0,20, 0,40 y 0,60 metros, durante enero, febrero y marzo. Midió 9,61 miligramos de clorofila por metro cúbico en la laguna. Ese valor documenta clorofila en las muestras, pero el trabajo no establece una relación temporal entre su concentración y los cambios de tono del lago.

La conclusión más firme es, por tanto, limitada: la historia eruptiva explica la caldera y los análisis confirman una química volcánica particular. Sin una serie de mediciones del color, las fuentes consultadas no permiten determinar cuánto aporta cada factor ni confirmar un patrón estacional para Quilotoa.

REDIMIN Responde

¿Qué factores influyen en el color de la laguna de Quilotoa?

El color de la laguna de Quilotoa está influido por la composición química del agua, que incluye sales y gases de origen volcánico, así como por la iluminación y el ángulo de observación. Sin embargo, no se han realizado mediciones continuas para determinar cómo cada factor contribuye al cambio de color.

¿Cuántos ciclos eruptivos ha tenido el volcán Quilotoa?

El volcán Quilotoa ha tenido al menos ocho ciclos eruptivos en los últimos 200.000 años, según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.

¿Cuál fue la magnitud de la erupción más reciente del volcán Quilotoa?

La erupción más reciente del volcán Quilotoa ocurrió hace unos 800 años, hacia 1280 d. C., y fue clasificada entre los índices VEI 4 y 6, lo que indica que fue de magnitud grande a colosal.

¿Qué características químicas presenta el agua de la laguna de Quilotoa?

El agua de la laguna de Quilotoa presenta alta concentración de sodio, cloruro y sulfato, con temperaturas de 12,5 a 15,4 °C, pH cercano a neutro (alrededor de 7,4 en 2017 y 7,2 en 2018) y conductividad eléctrica cercana a 13.000 microsiemens por centímetro.

¿Qué hallazgos se hicieron sobre la clorofila en la laguna de Quilotoa?

Un estudio midió 9,61 miligramos de clorofila por metro cúbico en la laguna de Quilotoa, pero no estableció una relación temporal entre la concentración de clorofila y los cambios de tono del lago.