
La iniciativa “Continuidad Operacional Minera El Abra y Desarrollo de Planta Concentradora con Transición Hídrica a Agua Desalada”, impulsada por Freeport-McMoRan y Codelco, enfrenta nuevas observaciones ambientales en su tramitación ante el SEA. El proyecto contempla una inversión de US$ 7.500 millones y busca extender por 40 años la vida útil de la operación minera.
Observaciones por fauna protegida y pérdida de hábitat
El proyecto minero, ubicado en la Región de Antofagasta, considera la construcción de una planta concentradora, una desalinizadora para uso industrial y un sistema de impulsión de agua. Según la empresa, durante la etapa de construcción se generarían aproximadamente 20 mil empleos, mientras que la operación requeriría cerca de 2.300 trabajadores directos, además de contratistas.
En documentos ingresados al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) solicitó al titular justificar la captura y relocalización de la vizcacha montañera, cuestionando la efectividad de la medida y el estrés que podría generar en los ejemplares.
El organismo también pidió reevaluar los impactos asociados a la chinchilla, específicamente la pérdida de hábitat producto de las obras y la afectación de madrigueras. La exigencia incluye actualizar antecedentes y cuantificar con mayor precisión el territorio y refugios que podrían verse afectados.
Además, el SAG solicitó analizar el impacto sobre el arbusto endémico conocido como tomatillo del desierto y su eventual efecto sobre la población de chinchillas. A ello se suma la petición de reforzar el monitoreo mediante cámaras trampa en el sector del acueducto, detallando cantidad de equipos, distancias y criterios de ubicación.
Exigencias por cactus, aves y vegetación nativa
El SAG también pidió evaluar un cambio de trazado en el camino asociado al acueducto de interconexión para evitar afectar dos ejemplares de cardón de la puna, especie de cactus presente en el área del proyecto.
En paralelo, el servicio cuestionó el monitoreo de tránsito nocturno realizado para golondrina de mar y gaviota garuma. El organismo solicitó justificar técnicamente las fechas utilizadas y complementar los estudios si no se consideró el período de mayor actividad reproductiva vinculada a los desplazamientos entre costa y desierto.
Por su parte, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) exigió realizar un microruteo detallado en sectores ubicados entre los 500 y 700 metros de altitud para detectar individuos de Eriosyce laui, un cactus enano endémico de Chile. El organismo indicó que, de existir restricciones de acceso, podrían utilizarse aeronaves pilotadas a distancia.
Conaf también pidió registrar y cuantificar ejemplares de las especies arbustivas baccharis polygama y romerillo presentes en la zona de influencia del proyecto, detallando las obras que las afectarían y los sectores donde fueron observadas.
Solicitud para replantar especies en el río Loa
El seremi de Agricultura de Antofagasta, Harry Pallero, solicitó que, ante una eventual desviación tipo bypass del río Loa asociada a las obras del sistema de impulsión de agua, el titular identifique y georreferencie cada especie vegetal existente en la zona para replantarla en el mismo punto donde se encontraba originalmente.
En el documento presentado al SEA, la autoridad sostuvo que la medida busca “evitar el impacto y disminuir la nueva adaptación que pudiese ocurrir”, agregando que cada individuo arbóreo o arbustivo constituye refugio para otras especies y forma parte de un equilibrio ecológico singular.






