
La reapertura de minas de cobre que permanecen inactivas podría incorporar casi un millón de toneladas anuales a la oferta mundial hacia 2030, según estimaciones de Benchmark Mineral Intelligence. El volumen representa más del 4% de la producción minera global actual y surge como una alternativa frente a las proyecciones de escasez del metal.
Sin embargo, cerca de la mitad de ese potencial corresponde a dos operaciones cuya reactivación enfrenta importantes incertidumbres: Cobre Panamá, en Panamá, y Panguna, en Papúa Nueva Guinea. En ambos casos, las decisiones políticas y los conflictos asociados a la actividad minera resultan determinantes para una eventual reapertura.
La recuperación de yacimientos existentes presenta ventajas frente al desarrollo de proyectos completamente nuevos. Estas instalaciones cuentan con infraestructura, depósitos minerales identificados y antecedentes de permisos, factores que pueden reducir los plazos de ejecución. Según S&P Global Energy, una nueva mina tarda, en promedio, 17 años en alcanzar la producción.
Australia, Zambia y Argentina avanzan en proyectos de reactivación
Entre las iniciativas identificadas figura Mt Lyell, en Tasmania, Australia, cuya reapertura fue aprobada en septiembre por Sibanye-Stillwater después de permanecer paralizada desde 2014.
La compañía contempla una inversión aproximada de US$340 millones y proyecta iniciar la producción a comienzos de 2029. Una vez alcanzado su régimen operacional, el yacimiento podría producir más de 26.000 toneladas anuales de cobre, además de oro y plata.
En Zambia, la mina Luanshya, controlada mayoritariamente por China Nonferrous Mining Corporation, ya retomó parcialmente sus operaciones tras más de dos décadas de inactividad. Su objetivo es alcanzar una producción de 100.000 toneladas anuales de cobre hacia 2030.
En Argentina, Glencore también avanza en la reactivación de Alumbrera, cerrada desde 2018. La empresa anticipa el inicio de producción durante el segundo semestre de 2027, con una estimación de 75.000 toneladas de cobre acumuladas durante cuatro años. La iniciativa permitirá recuperar infraestructura destinada a apoyar el futuro desarrollo de Agua Rica, integrado al proyecto MARA.
Obstáculos técnicos y ambientales limitan las reaperturas
Pese a las ventajas de aprovechar instalaciones existentes, la reactivación de una mina puede requerir inversiones significativas para recuperar equipos, desaguar labores subterráneas, modernizar plantas de procesamiento y adaptar depósitos de relaves a las exigencias ambientales vigentes.
Charles Cooper, responsable de investigación sobre cobre de Wood Mackenzie, advirtió a Reuters que resulta fundamental examinar las causas que provocaron el cierre original de cada operación. De acuerdo con el análisis histórico de la consultora, las minas reactivadas producen en promedio unas 33.000 toneladas anuales, mientras numerosas ampliaciones de operaciones existentes superan las 100.000 toneladas.
A ello se suman las dificultades sociales y políticas. Panguna, paralizada desde 1989, constituye uno de los ejemplos más complejos debido a los antecedentes de conflicto en Bougainville y las tensiones que persisten en torno a su eventual reapertura.
El interés por recuperar estas operaciones responde también a las perspectivas de consumo. S&P Global Energy proyecta que la demanda mundial de cobre aumentará cerca de 50% hacia 2040, hasta alcanzar 42 millones de toneladas anuales, impulsada por la electrificación, la transición energética y los centros de datos.
Bajo ese escenario, el mercado podría enfrentar un déficit estructural cercano a 10 millones de toneladas anuales si no se materializan inversiones y aumentos suficientes de suministro.
Aunque la reactivación de minas puede contribuir a reducir esa brecha, los especialistas coinciden en que su aporte será complementario y no reemplazará la necesidad de desarrollar nuevos yacimientos y ampliar la capacidad productiva de las operaciones actuales.
REDIMIN Responde
¿Cuánto podría aumentar la oferta mundial de cobre con la reapertura de minas inactivas hacia 2030?
La reapertura de minas de cobre inactivas podría incorporar casi un millón de toneladas anuales a la oferta mundial hacia 2030, según estimaciones de Benchmark Mineral Intelligence.
¿Cuáles son las minas que enfrentan incertidumbres para su reapertura?
Las minas Cobre Panamá, en Panamá, y Panguna, en Papúa Nueva Guinea, enfrentan importantes incertidumbres para su reapertura debido a decisiones políticas y conflictos asociados a la actividad minera.
¿Qué ventajas presenta la recuperación de yacimientos existentes frente al desarrollo de nuevos proyectos?
La recuperación de yacimientos existentes presenta ventajas como contar con infraestructura, depósitos minerales identificados y antecedentes de permisos, lo que puede reducir los plazos de ejecución en comparación con el desarrollo de nuevos proyectos.
¿Qué proyecciones tiene la mina Mt Lyell en Australia tras su reapertura?
La mina Mt Lyell en Tasmania, Australia, cuya reapertura fue aprobada por Sibanye-Stillwater, contempla una inversión de US$340 millones y proyecta iniciar la producción a comienzos de 2029, con una producción potencial de más de 26.000 toneladas anuales de cobre, además de oro y plata.
¿Cuál es la proyección de demanda mundial de cobre hacia 2040 según S&P Global Energy?
S&P Global Energy proyecta que la demanda mundial de cobre aumentará cerca de 50% hacia 2040, alcanzando 42 millones de toneladas anuales, impulsada por la electrificación, la transición energética y los centros de datos.






