
La autoridad ambiental desplegó actividades de fiscalización y mantiene coordinación con Sernageomin y la DGA para determinar el alcance de la contingencia registrada durante el sistema frontal.
La Superintendencia del Medio Ambiente inició una investigación por una contingencia registrada en Minera Los Pelambres, luego de que entrara en operación un sistema de evacuación de aguas desde una piscina colectora de drenajes, con escurrimiento hacia el estero Pupío. El episodio ocurrió en medio del sistema frontal que afectó a la zona centro-norte del país y abrió un proceso de recopilación de antecedentes para verificar el cumplimiento de las obligaciones ambientales de la faena.
La investigación se encuentra en una etapa inicial y, hasta ahora, la autoridad no ha comunicado la apertura de un procedimiento sancionatorio ni ha establecido responsabilidades. El trabajo se concentra en determinar las condiciones en que se produjo la evacuación, las características de las aguas descargadas, el funcionamiento de la infraestructura involucrada y los eventuales efectos sobre el cauce receptor.
Minera Los Pelambres reportó el evento mediante el Sistema de Seguimiento Ambiental, plataforma utilizada por los titulares de proyectos para comunicar contingencias y entregar información asociada al cumplimiento de sus resoluciones de calificación ambiental.
La operación atribuyó la activación del sistema a un deslizamiento de material desde las laderas de cerros cercanos, generado durante las intensas precipitaciones. El movimiento habría afectado las condiciones de manejo de drenajes en una de las piscinas colectoras, haciendo necesaria la evacuación de aguas hacia el estero Pupío.
Fiscalización ambiental en terreno
Equipos de la SMA realizaron actividades de fiscalización para levantar información directamente en el área afectada y reconstruir la secuencia del evento. Estas diligencias pueden considerar la revisión de registros operacionales, sistemas de conducción, capacidad de almacenamiento, protocolos de emergencia, puntos de descarga y medidas implementadas después de la contingencia.
La autoridad deberá contrastar estos antecedentes con las obligaciones ambientales aplicables a la faena. La revisión permitirá establecer si la infraestructura operó dentro de las condiciones autorizadas, si los planes de contingencia fueron ejecutados correctamente y si las medidas adoptadas permitieron controlar el riesgo ambiental.
Uno de los elementos centrales será determinar la naturaleza del flujo evacuado. La investigación tendrá que precisar su origen, composición, volumen, duración y recorrido, además de establecer si existió contacto con instalaciones, materiales o áreas operacionales que pudieran modificar la calidad del agua.
La sola apertura de una investigación no implica una infracción. Su objetivo es reunir evidencia técnica suficiente para definir si corresponde cerrar el análisis sin observaciones, requerir información adicional, ordenar acciones preventivas o avanzar hacia otras herramientas contempladas por la institucionalidad ambiental.
Coordinación con Sernageomin y la DGA
La fiscalización se desarrolla en coordinación con el Servicio Nacional de Geología y Minería y la Dirección General de Aguas. La participación de ambos organismos refleja la dimensión técnica de una contingencia que combina estabilidad física, manejo de aguas y protección de un cauce natural.
Sernageomin puede aportar antecedentes relacionados con el comportamiento de laderas, movimientos de material, condiciones geotécnicas y seguridad de instalaciones mineras. La DGA, en tanto, dispone de competencias para revisar aspectos vinculados con cauces, recursos hídricos, calidad de aguas y posibles alteraciones en el sistema de escurrimiento.
Esta coordinación será relevante para distinguir el efecto directo de las precipitaciones de aquellas consecuencias vinculadas con el diseño, mantenimiento o capacidad de respuesta de la infraestructura minera. También permitirá evaluar si la magnitud del sistema frontal superó los escenarios considerados en los planes operacionales o si existían medidas disponibles para evitar la evacuación hacia el estero.
La SMA mantiene un monitoreo permanente del episodio y evaluará las acciones que resulten necesarias conforme avance la investigación. Entre las alternativas regulatorias se encuentran los requerimientos de antecedentes, nuevas inspecciones, instrucciones técnicas y medidas destinadas a controlar riesgos inmediatos, dependiendo de los resultados obtenidos.
El desafío de operar bajo eventos meteorológicos extremos
La contingencia vuelve a poner bajo observación la resiliencia de las instalaciones mineras frente a lluvias intensas, deslizamientos, aumento de caudales y saturación de sistemas de drenaje.
Las operaciones ubicadas en zonas cordilleranas deben administrar aguas de contacto y no contacto, piscinas de acumulación, canales de contorno, sistemas de bombeo y obras de conducción diseñadas para responder ante distintos escenarios meteorológicos. Cuando las precipitaciones superan los rangos habituales, la capacidad de estas instalaciones puede quedar sometida a una presión considerable.
El estándar regulatorio no se limita a reaccionar una vez ocurrido el evento. Las compañías deben contar con mecanismos preventivos, monitoreo meteorológico, inspecciones de infraestructura, capacidad disponible en piscinas, equipos de respaldo y protocolos para informar oportunamente a las autoridades.
En este caso, la revisión deberá establecer si el deslizamiento era razonablemente previsible, qué condiciones presentaban las piscinas antes de las lluvias y qué medidas fueron adoptadas para reducir el ingreso de material o agua al sistema. También será necesario conocer si existían alternativas operacionales para contener los flujos sin recurrir a una evacuación hacia el cauce.
El análisis adquiere relevancia porque los eventos meteorológicos de alta intensidad están obligando a la industria a revisar criterios históricos de diseño. Obras calculadas sobre registros pasados pueden requerir nuevas capacidades de respaldo, monitoreo en tiempo real y protocolos más exigentes ante escenarios de rápida evolución.
Qué está en juego para Los Pelambres
Los Pelambres es una operación estratégica para la minería del cobre y una de las principales actividades productivas de la Región de Coquimbo. Su relación con el territorio está estrechamente vinculada con la disponibilidad y protección del agua, especialmente en la provincia del Choapa, donde la actividad minera comparte cuencas con comunidades, agricultura y otros usos productivos.
Por esa razón, cualquier episodio relacionado con el estero Pupío adquiere una sensibilidad particular. La investigación no solo deberá evaluar el cumplimiento formal de las obligaciones ambientales, sino también entregar claridad sobre la existencia o ausencia de efectos concretos en el cauce.
La respuesta de la operación será observada por comunidades cercanas, organizaciones territoriales, autoridades regionales y proveedores. La rapidez en la entrega de antecedentes, la trazabilidad de los datos y la ejecución de medidas correctivas serán determinantes para reducir la incertidumbre mientras se desarrolla la fiscalización.
Desde el punto de vista operacional, no se ha comunicado una afectación sobre la producción de cobre ni una paralización de instalaciones. Tampoco se han informado sanciones, formulación de cargos o daños ambientales confirmados. Cualquier conclusión en esas materias dependerá de los resultados técnicos que obtengan los organismos fiscalizadores.
La investigación definirá los próximos pasos
El caso se mantendrá abierto mientras la SMA reúne y analiza los antecedentes del evento. La autoridad podrá solicitar información complementaria a la empresa, realizar nuevas inspecciones y requerir resultados de monitoreos o análisis de laboratorio si lo considera necesario.
Para la industria minera, el episodio refuerza la necesidad de integrar los riesgos climáticos en la gestión ambiental y operacional. No basta con disponer de infraestructura autorizada: los sistemas deben demostrar capacidad real para operar bajo condiciones meteorológicas adversas, especialmente en faenas expuestas a quebradas, pendientes pronunciadas y variaciones abruptas de caudal.
El resultado de la investigación permitirá establecer si la contingencia fue controlada dentro de los márgenes permitidos o si existieron incumplimientos que requieran acciones regulatorias. También aportará antecedentes sobre la capacidad de respuesta de una gran operación minera frente a eventos naturales que pueden alterar rápidamente las condiciones de seguridad y manejo de aguas.












