Industria Minera

Solicitudes mineras por unas 6.000 hectáreas en Quillón activan alerta ante eventual exploración de tierras raras

En Quillón, Ñuble, la solicitud de concesiones mineras por 6.000 hectáreas ha generado preocupación entre los vecinos por la posible exploración de tierras raras y su impacto ambiental.

Solicitudes mineras por unas 6.000 hectáreas en Quillón activan alerta ante eventual exploración de tierras raras
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Una veintena de concesiones y solicitudes mineras se concentra en la comuna de Ñuble, con presencia de NEORE, UKA Chile y un titular particular. La cercanía de parte del mapa minero con sectores sensibles como el cerro Cayumanque encendió la preocupación de vecinos, aunque hasta ahora las concesiones no equivalen a una faena de extracción autorizada.

La expansión de concesiones mineras en Quillón, Región de Ñuble, abrió un nuevo foco de tensión territorial después de que antecedentes públicos situaran alrededor de 20 solicitudes y concesiones de exploración, por una superficie cercana a 6.000 hectáreas, en manos principalmente de NEORE SpA, UKA Chile y Hugo Ignacio Rosende Hernández. La inquietud se ha concentrado en la eventual búsqueda de tierras raras y en la proximidad de derechos mineros a zonas de interés ambiental y productivo, entre ellas el cerro Cayumanque, la Laguna Avendaño y sectores agrícolas de la comuna.

El punto central, sin embargo, es la etapa en que se encuentran las iniciativas. Una concesión de exploración otorga derechos mineros sobre el subsuelo, pero no significa que exista una mina aprobada, una planta de procesamiento autorizada ni que las 20 concesiones estén destinadas necesariamente a tierras raras. En los antecedentes disponibles, el vínculo más directo con este tipo de minerales corresponde a NEORE, compañía que desarrolla una cartera de exploración de elementos de tierras raras en la zona centro-sur de Chile.

NEORE amplía su presencia en el centro-sur

NEORE se ha convertido durante los últimos años en uno de los actores privados que exploran depósitos de tierras raras asociados a arcillas de adsorción iónica en la franja costera del centro-sur. Antecedentes corporativos difundidos previamente describieron cinco áreas prospectivas que, en conjunto, comprendían cerca de 22.800 hectáreas y decenas de solicitudes de exploración.

La compañía mantiene además una alianza con la estadounidense Chilean Cobalt Corp. En enero de 2026 ambas empresas firmaron un acuerdo vinculante que contempla una ruta para que Chilean Cobalt pueda adquirir hasta el 100% de NEORE, sujeto al cumplimiento de etapas técnicas y contractuales. El proyecto inicialmente definido en ese acuerdo comprende unas 4.250 hectáreas en la franja costera cercana a Concepción y contiene mineralización con elementos como itrio, neodimio, disprosio y terbio.

El desarrollo corporativo ha continuado durante este año. El 9 de septiembre, Chilean Cobalt informó que NEORE había completado aproximadamente 2.500 metros de perforación en más de 250 sondajes durante 2026, junto con más de 1.700 muestras superficiales. La empresa indicó además que su cartera total de exploración supera las 20.000 hectáreas. Esos trabajos corresponden al proyecto y cartera general de NEORE y no permiten concluir, por sí solos, que las mismas campañas de sondajes estén ejecutándose actualmente en Quillón.

No todos los titulares tienen el mismo perfil

Entre los nombres que aparecen en el mapa minero de Quillón también figura UKA Chile, pero su actividad empresarial conocida es distinta. La firma forma parte del grupo internacional UKA y se dedica en Chile al desarrollo de proyectos eólicos, solares y de almacenamiento de energía. Registros mineros muestran que la compañía ha presentado pedimentos de exploración de sustancias concesibles en distintas zonas de Ñuble y Biobío, pero esos documentos no establecen por sí mismos que su objetivo sea desarrollar una explotación de tierras raras.

El tercer titular relevante es Hugo Ignacio Rosende Hernández, quien mantiene derechos de exploración en distintas regiones del país. Los antecedentes reunidos sobre Quillón lo ubican entre quienes concentran parte de las concesiones existentes en la comuna. Registros públicos muestran también solicitudes de exploración presentadas por Rosende en otros puntos de Ñuble, algunas por superficies de entre 200 y 300 hectáreas.

Esta diferencia entre los titulares es relevante: la coincidencia territorial de derechos mineros no demuestra que exista un único proyecto ni que todos formen parte de una misma iniciativa empresarial.

El foco ambiental se traslada al cerro Cayumanque

La preocupación vecinal adquiere especial relevancia por las características ambientales del cerro Cayumanque, ubicado entre las comunas de Quillón y Ránquil. El área está reconocida oficialmente como Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad y comprende una superficie de 2.395,32 hectáreas. En sus laderas y cumbre existen formaciones de bosque nativo y sectores de bosque relativamente antiguo dentro de un paisaje fuertemente transformado por otras actividades productivas.

Cayumanque también ha sido objeto de trabajos de restauración después de los incendios forestales que afectaron la zona, incluidos los episodios de 2012 y 2023. Esa condición explica parte de la sensibilidad existente frente a una eventual intervención minera y a sus posibles efectos sobre vegetación nativa, disponibilidad de agua, suelos y conectividad ecológica.

A ello se suma el perfil económico de Quillón, donde conviven agricultura, viñas, fruticultura, actividad forestal y turismo, este último fuertemente asociado a la Laguna Avendaño y al paisaje rural. Los eventuales impactos de una explotación minera dependerían del método utilizado, la escala de las faenas, el consumo de agua, el procesamiento seleccionado y la ubicación concreta de las obras, factores que todavía no pueden determinarse únicamente a partir de las concesiones existentes.

Vecinos piden información antes de que avance la exploración

La inquietud llegó a las comunidades rurales durante septiembre. El 1 de septiembre se realizó una reunión en el sector de Peña Blanca, donde residentes plantearon su oposición a una eventual instalación minera y solicitaron mayor transparencia sobre la extensión y finalidad de las concesiones.

El caso de Quillón se inserta, además, en un fenómeno más amplio. Durante 2026 se han multiplicado las solicitudes de exploración en comunas de la Provincia de Itata. Solo durante julio y agosto se publicaron nuevos pedimentos en Coelemu, Quirihue, Ninhue, Trehuaco y Ránquil, mientras antecedentes regionales contabilizan más de 50.000 hectáreas de concesiones de exploración vinculadas al interés por tierras raras en Ñuble desde 2020.

Por ahora, el escenario en Quillón corresponde principalmente a una expansión de posiciones mineras y derechos de exploración, no a la aprobación de una explotación de tierras raras. El siguiente punto crítico será determinar cuáles de esas concesiones avanzan efectivamente hacia campañas de terreno, sondajes, plantas piloto o proyectos productivos y, en caso de hacerlo, qué permisos sectoriales y ambientales deberán tramitarse. Es en esa transición —desde el derecho minero sobre el papel hacia una intervención concreta del territorio— donde se definirá el alcance real del interés minero que hoy mantiene en alerta a parte de la comunidad.