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Industria Minera

Tecnología minera: la palanca que está cambiando productividad, seguridad y costos en la industria

La digitalización y automatización en la minería chilena están transformando la operación de faenas, permitiendo un control remoto más eficiente y una gestión integral de recursos, vital para enfrentar desafíos ambientales y de productividad.

Tecnología minera: la palanca que está cambiando productividad, seguridad y costos en la industria

La digitalización, la automatización, la operación remota y la electrificación están dejando de ser pilotos aislados para convertirse en herramientas centrales de competitividad minera.

La tecnología se ha transformado en una de las variables más relevantes para sostener la producción minera en un escenario de yacimientos más complejos, mayores exigencias ambientales y presión por reducir costos. En Chile, el avance tecnológico ya impacta la forma en que se opera, se monitorea, se transporta mineral, se gestiona el agua y se toman decisiones en tiempo real.

De la operación tradicional al control remoto

Uno de los cambios más visibles ha sido la expansión de centros integrados de operación. Codelco definió el Centro Integrado de Operaciones de Chuquicamata como un espacio que integra información desde la mina hasta la flotación, con el objetivo de capturar mayor valor operacional.

Anglo American también dio un paso relevante con su Centro Integrado de Operación Remota para Los Bronces, instalado en Santiago, con aplicaciones de inteligencia artificial, realidad aumentada y operación remota. La compañía informó que este esquema permitiría que más de 100 personas trabajaran a distancia y controlaran procesos en tiempo real.

El cambio no es solo tecnológico: también modifica la organización del trabajo minero, reduce exposición en zonas de riesgo y permite operar faenas de alta complejidad desde centros urbanos con mayor conectividad.

Automatización, datos e inteligencia operacional

La automatización ha permitido incorporar sistemas de control avanzado, sensores, análisis predictivo y modelos de optimización en procesos críticos como chancado, molienda, flotación, transporte y mantención.

Codelco ha destacado que sus sistemas automatizados procesan datos y entregan información para supervisar equipos mineros, apoyar decisiones y optimizar mecanismos de producción.

Esto es clave porque la minería enfrenta una condición estructural: cada vez debe mover más material para obtener la misma o menor cantidad de mineral. En ese contexto, pequeños aumentos de disponibilidad, recuperación metalúrgica o eficiencia energética pueden traducirse en impactos relevantes sobre producción y costos.

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Electrificación y reducción de emisiones

La tecnología también está empujando la transición energética dentro de las faenas. En 2024, BHP inició la tramitación ambiental para implementar en Escondida un sistema de transporte basado en trolley eléctrico, orientado a reducir consumo de combustible y avanzar hacia su meta global de cero emisiones netas operacionales de gases de efecto invernadero a 2050.

Reuters informó que el proyecto considera una inversión de US$250 millones para instalar infraestructura que apoye el tránsito de camiones mineros en zonas de alto consumo de diésel.

La electrificación de equipos, correas transportadoras, sistemas trolley, baterías, energías renovables y almacenamiento será cada vez más relevante en una industria intensiva en energía. Cochilco proyectó que la demanda eléctrica de la minería del cobre crecería desde 26,0 TWh en 2023 hasta 34,2 TWh en 2034, un aumento de 31,4%.

Agua, desalación y monitoreo ambiental

La presión hídrica ha convertido al agua en otro eje tecnológico de la minería chilena. Cochilco proyectó que el consumo de agua de la minería del cobre pasaría desde 18,5 m³/s en 2024 a 20,6 m³/s en 2034.

El mismo organismo estimó que el agua de mar aumentaría su participación desde 40,7% en 2024 hasta 67,6% del consumo total de agua de la minería del cobre en 2034, impulsada por plantas desalinizadoras y sistemas de impulsión hacia faenas del norte del país.

La tecnología hídrica ya no es complementaria: es una condición para viabilizar crecimiento productivo, especialmente en regiones con estrés hídrico y mayor escrutinio ambiental.

Productividad: el desafío de fondo

Cochilco mantiene desde 2018 una línea de monitoreo de indicadores de productividad de la minería del cobre en Chile, siguiendo recomendaciones de la Comisión Nacional de Productividad.

Ese punto es central. La digitalización no reemplaza por sí sola los problemas de leyes decrecientes, mayor profundidad de minas, permisos más exigentes o altos costos de capital. Pero sí puede mejorar la forma en que las compañías usan sus activos, gestionan detenciones, anticipan fallas y reducen variabilidad operacional.

Datos clave

  • Foco tecnológico: automatización, operación remota, inteligencia artificial, sensores, electrificación y gestión hídrica.

  • Casos en Chile: Codelco Chuquicamata, Anglo American Los Bronces y BHP Escondida.

  • Agua minera: Cochilco proyecta consumo de 20,6 m³/s en 2034 para la minería del cobre.

  • Agua de mar: podría llegar a 67,6% del consumo total del sector cuprífero al 2034.

  • Energía eléctrica: la demanda minera del cobre crecería 31,4% entre 2023 y 2034.

  • Inversión minera: la cartera 2024-2033 fue estimada en US$83.181 millones y 51 proyectos, según Cochilco.

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Por qué importa para Chile

La relevancia tecnológica se conecta con una tendencia global: el cobre es un insumo crítico para electrificación, redes, vehículos eléctricos y transición energética. La International Copper Association señala que cerca del 70% del cobre se utiliza en aplicaciones eléctricas por su conductividad térmica y eléctrica.

Para Chile, principal productor mundial de cobre, esto implica una doble presión. Por un lado, el país debe responder a una demanda estructural más exigente. Por otro, necesita producir con menores emisiones, menor uso de agua continental, mayor seguridad y más productividad.

La tecnología no es una solución única, pero sí una condición para que la minería chilena mantenga competitividad en un mercado donde los proyectos son más caros, más largos de aprobar y más difíciles de operar.

Qué observará la industria

Los próximos años estarán marcados por la capacidad de las mineras para escalar tecnologías desde pilotos a operación industrial. La automatización de flotas, la electrificación del transporte mina, el uso de inteligencia artificial en plantas, la gestión integrada del agua y los centros remotos de operación serán variables cada vez más ligadas a permisos, productividad, seguridad y licencia social.

El desafío no será solo comprar tecnología, sino integrarla con capital humano, mantenimiento, ciberseguridad, proveedores especializados y decisiones operacionales. La ventaja competitiva estará en las compañías que logren convertir datos en producción segura, eficiente y ambientalmente sostenible.