
El mercado de metales base extendió su rally de junio, impulsado por riesgos de oferta en Medio Oriente, menor disponibilidad física y apuestas de demanda ligadas a inteligencia artificial, redes eléctricas y transición energética.
El aluminio avanzó hasta US$3.765 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, su nivel más alto en más de cuatro años, mientras el cobre escaló a US$13.962 por tonelada, equivalente a cerca de US$6,33 por libra, según datos reportados por Bloomberg News durante la jornada del 2 de junio.
El movimiento confirma una nueva fase de presión sobre los metales industriales. La atención del mercado está puesta en la disponibilidad de aluminio fuera de China, las tensiones en Medio Oriente y la posibilidad de nuevas restricciones comerciales sobre el cobre en Estados Unidos.
Qué está impulsando el alza del aluminio
El factor inmediato es la estrechez de oferta. El mercado del aluminio ya venía tensionado por disrupciones logísticas, costos energéticos y menor holgura de inventarios, pero el conflicto en Medio Oriente agregó un componente geopolítico más severo.
La región del Golfo es relevante porque concentra cerca de 9% de la capacidad global de fundición de aluminio, y sus exportaciones abastecen a mercados consumidores como Europa y Estados Unidos. Reuters informó que el cierre o restricción del Estrecho de Ormuz ha limitado tanto la salida de aluminio como el ingreso de materias primas necesarias para producirlo.
La señal más clara de escasez está en la curva de precios: los contratos de aluminio al contado llegaron a cotizar con una prima de hasta US$116,50 por tonelada sobre los futuros a tres meses, la mayor desde 2007. En términos de mercado físico, eso indica que los compradores están pagando más por disponibilidad inmediata que por metal a plazo.
Datos clave
Metal principal: aluminio.
Precio informado: US$3.765 por tonelada en la LME.
Variación diaria: +1,3%.
Avance acumulado en 2026: más de 25%.
Cobre: US$13.962 por tonelada, cerca de US$6,33 por libra.
Estaño: llegó a US$58.750 por tonelada, cerca de máximos históricos.
Factor principal: estrechez de oferta, tensión geopolítica y demanda estructural.
Cobre se acerca a US$14.000/t y refuerza el impacto para Chile
El cobre también se acopló al rally. La cotización cercana a US$14.000 por tonelada equivale a un nivel históricamente alto para la industria chilena, con impacto directo en ingresos fiscales, márgenes de productores, valorización de proyectos y expectativas de inversión.
La referencia oficial de la Bolsa de Metales de Londres sigue siendo clave para contratos físicos y financieros, ya que sus precios se usan como benchmark internacional para metales industriales. La propia LME explica que sus precios oficiales son referencia para contratos físicos y liquidación de futuros.
Para Chile, el contexto es especialmente relevante porque Cochilco ya había elevado su proyección de precio promedio del cobre para 2026 a US$5,55 por libra, en un escenario de oferta ajustada y demanda sostenida por electrificación, redes y transición energética. En su informe semanal más reciente, la comisión señaló que el cobre cerró la última semana de mayo en US$6,18 por libra, con un promedio anual de US$5,89 por libra.
Por qué importa para la minería
El alza del aluminio y del cobre tiene una lectura común: el mercado está premiando los metales expuestos a infraestructura eléctrica, manufactura avanzada, inteligencia artificial y energía limpia, pero también está incorporando primas por riesgo de suministro.
En aluminio, el cuello de botella está en la producción primaria, intensiva en energía y dependiente de cadenas logísticas para bauxita, alúmina y metal refinado. S&P Global indicó que en 2025 el mundo produjo 73,8 millones de toneladas de aluminio primario, mientras la oferta fuera de China alcanzó 29,6 millones de toneladas; de esa producción ex China, Medio Oriente representó algo más de 23%.
En cobre, la presión viene por otro frente: oferta minera limitada, proyectos con permisos más largos, menores leyes minerales, riesgo de interrupciones operacionales y demanda estructural desde redes eléctricas, centros de datos, electromovilidad y almacenamiento energético.
La señal para productores, consumidores e inversionistas
Para los productores mineros, precios altos mejoran ingresos y flujo de caja, pero no resuelven por sí solos los desafíos estructurales: costos, energía, agua, permisos, productividad y reposición de reservas. Para los consumidores industriales, en cambio, el rally encarece insumos clave en construcción, transporte, cables, equipos eléctricos, envases, maquinaria y manufactura.
La diferencia con ciclos anteriores es que esta alza combina demanda estructural con riesgo geopolítico y menor disponibilidad física inmediata. Esa mezcla suele aumentar la volatilidad y elevar la sensibilidad del mercado ante cualquier dato de inventarios, actividad manufacturera china, decisiones arancelarias de Estados Unidos o interrupciones logísticas.
Qué observará la industria
El próximo foco estará en tres variables: la evolución del conflicto en Medio Oriente, el comportamiento de los inventarios en bolsas internacionales y las decisiones comerciales de Estados Unidos sobre metales estratégicos.
Para Chile, el dato crítico seguirá siendo el cobre. Un precio cerca de US$6,3 por libra fortalece las cuentas de corto plazo, pero también eleva la presión sobre la capacidad del país para sostener y aumentar producción. En un mercado con oferta ajustada, la ventaja no estará solo en tener recursos minerales, sino en convertir proyectos en producción real dentro de plazos competitivos.






