Minería Internacional

India reactiva la minería submarina y subastará dos bloques minerales en el mar de Andamán

India reanuda su interés por la minería submarina al subastar dos bloques en el mar de Andamán, buscando explorar recursos minerales estratégicos tras un intento fallido anterior.

India reactiva la minería submarina y subastará dos bloques minerales en el mar de Andamán
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El gobierno indio abrirá el 1 de octubre una nueva licitación por 1.632 km² frente a Great Nicobar, donde busca explorar nódulos y costras polimetálicas con potencial de níquel, cobalto, manganeso, cobre y tierras raras.

India volverá a poner a prueba el interés privado por sus recursos minerales submarinos. El Ministerio de Minas abrirá este 1 de octubre de 2026 la subasta de dos bloques en el mar de Andamán, cerca de la isla Great Nicobar, reactivando una estrategia que busca incorporar el fondo marino a la cartera de recursos críticos del país después del fracaso de su primera ronda de licitaciones offshore.

Los sectores corresponden a West Sewell Ridge-01 y Sewell Rise-01, que en conjunto abarcan aproximadamente 1.632 kilómetros cuadrados. El primero comprende cerca de 1.000 km² y el segundo alrededor de 632 km².

El objetivo es avanzar en la exploración de depósitos de nódulos y costras polimetálicas, formaciones del fondo oceánico que pueden concentrar metales estratégicos como níquel, cobalto, manganeso y cobre, además de elementos de tierras raras.

La licitación será realizada bajo la modalidad de licencia compuesta, por lo que una eventual adjudicación no equivale al inicio inmediato de operaciones extractivas. El titular deberá primero desarrollar exploración y establecer el potencial mineral del área antes de avanzar hacia una futura etapa de explotación.

India vuelve al fondo marino tras una primera subasta fallida

La nueva ronda tiene un antecedente directo. En noviembre de 2024, India lanzó su primera subasta de áreas minerales offshore, ofreciendo 13 bloques distribuidos entre el mar Arábigo y el mar de Andamán.

La cartera incluía tres sectores con arenas para construcción frente a Kerala, tres áreas con depósitos de lodo calcáreo frente a Gujarat y siete bloques con nódulos y costras polimetálicas en las cercanías de Great Nicobar.

La iniciativa, sin embargo, no consiguió generar la competencia esperada. Tras sucesivas extensiones de los plazos, el proceso terminó siendo anulado en diciembre de 2025 debido a la falta de participantes suficientes y de ofertas técnicamente calificadas.

La experiencia llevó a Nueva Delhi a modificar las condiciones de las subastas offshore. En septiembre de 2026, el gobierno redujo de tres a dos participantes técnicamente calificados el mínimo necesario para que una primera ronda pueda continuar.

El cambio busca disminuir una de las barreras que enfrentó el proceso anterior y ampliar las posibilidades de participación privada en una industria que todavía se encuentra en una fase temprana de desarrollo tecnológico y comercial.

1.632 km² frente a Great Nicobar

La ubicación de los nuevos bloques es uno de los elementos centrales de la licitación.

Great Nicobar se encuentra en el extremo sur del archipiélago de Andamán y Nicobar, dentro del océano Índico y próxima a importantes rutas marítimas del sudeste asiático. Las áreas seleccionadas forman parte de una zona donde India viene desarrollando estudios sobre recursos minerales del fondo marino.

Los depósitos objetivo son distintos de una mina terrestre convencional. Los nódulos polimetálicos son concentraciones minerales que se forman lentamente sobre el lecho oceánico, mientras las costras ricas en metales se desarrollan sobre superficies rocosas submarinas.

Su interés económico está asociado a la posibilidad de concentrar varios metales dentro de un mismo depósito.

Níquel, cobalto, cobre y manganeso tienen aplicaciones relevantes en baterías, redes eléctricas, manufactura avanzada, almacenamiento energético y otras tecnologías vinculadas con la electrificación. Las tierras raras, por su parte, son insumos para motores eléctricos, electrónica, sistemas de defensa y tecnologías de generación renovable.

Para India, acceder a nuevas fuentes domésticas de estos materiales forma parte de una estrategia más amplia para reducir vulnerabilidades en cadenas internacionales de suministro.

La licencia no significa extracción inmediata

Aunque la nueva licitación reactiva la apertura privada del fondo marino indio, el proceso se encuentra todavía lejos de una producción comercial.

Los dos bloques serán ofrecidos mediante licencias compuestas, un instrumento que combina una fase inicial de exploración con la posibilidad de avanzar posteriormente hacia derechos de producción si los trabajos permiten establecer recursos minerales y se cumplen las exigencias regulatorias correspondientes.

En consecuencia, la subasta debe entenderse principalmente como la apertura de una nueva etapa de exploración minera submarina.

Antes de determinar si existe una oportunidad económica será necesario conocer variables como concentración de minerales, distribución de los depósitos, profundidad, características del fondo marino, recuperación metalúrgica, costos operacionales y requerimientos tecnológicos.

A diferencia de los proyectos mineros terrestres, una operación submarina requiere además sistemas especializados para identificar, recolectar y transportar material desde el fondo oceánico, junto con infraestructura de superficie y capacidades de procesamiento.

Estas exigencias explican parte del desafío que enfrenta la industria para transformar recursos geológicos submarinos en proyectos comercialmente viables.

Minerales críticos impulsan la estrategia india

El nuevo intento ocurre mientras India incrementa su atención sobre el abastecimiento de minerales considerados estratégicos para su crecimiento industrial.

El país ha identificado al níquel, cobalto y otros minerales críticos como componentes relevantes para industrias asociadas con movilidad eléctrica, energías renovables, electrónica y manufactura tecnológica.

La minería submarina aparece, bajo esa lógica, como una frontera complementaria a la exploración terrestre y a la adquisición de activos y suministros minerales en otros países.

India cuenta con más de 7.500 kilómetros de costa y una zona económica exclusiva de aproximadamente 2,3 millones de kilómetros cuadrados, dimensión que explica el interés estatal por aumentar el conocimiento geológico de sus áreas marinas.

Durante septiembre, autoridades, centros tecnológicos y representantes industriales del país también intensificaron la discusión sobre las oportunidades comerciales de la minería en aguas profundas, con énfasis en tecnologías de extracción y seguridad de suministro de minerales críticos.

Tecnología y medioambiente marcarán el desarrollo

El potencial geológico es solo una parte de la ecuación. La extracción de minerales desde grandes profundidades continúa enfrentando desafíos técnicos, económicos y ambientales a escala internacional.

Una eventual operación requiere equipos capaces de trabajar bajo alta presión, sistemas submarinos de recolección, transporte vertical de material, embarcaciones especializadas y procesos que permitan manejar grandes volúmenes de sedimentos.

Al mismo tiempo, los posibles efectos sobre los ecosistemas bentónicos, la dispersión de sedimentos y la biodiversidad de aguas profundas mantienen abierto un debate internacional sobre las condiciones bajo las cuales esta actividad podría desarrollarse.

En el caso indio, el marco regulatorio contempla consultas con organismos ambientales, pesqueros y otras reparticiones antes de habilitar áreas offshore para derechos mineros. Una futura explotación deberá superar etapas adicionales antes de transformarse en producción comercial.

Una prueba para la participación privada

La respuesta de las compañías será ahora una señal relevante para determinar cuánto ha cambiado el escenario desde la fallida licitación de 2024.

El gobierno no solo redujo el número mínimo de oferentes requerido, sino que concentró esta nueva convocatoria en dos áreas asociadas directamente con minerales críticos, en lugar de repetir una cartera más amplia que combinaba arenas, lodos calcáreos y depósitos polimetálicos.

Si la subasta consigue atraer participantes, India podrá avanzar desde la identificación geológica hacia campañas privadas de exploración y evaluación económica del fondo marino.

Si nuevamente existe una baja participación, el resultado expondrá las dificultades que todavía enfrenta esta industria: altos requerimientos de capital, incertidumbre sobre costos de extracción, complejidad tecnológica y exigencias ambientales.

Por ahora, los 1.632 km² frente a Great Nicobar representan una nueva prueba para la estrategia mineral india. Más que el comienzo inmediato de una mina submarina, la licitación del 1 de octubre abre una etapa destinada a comprobar si los recursos del mar de Andamán pueden convertirse, con exploración, tecnología y permisos, en una futura fuente de minerales críticos para una de las mayores economías industriales de Asia.