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Energía

Proyecto Acuario por US$4.700 millones entra a evaluación ambiental en Magallanes

El Proyecto Acuario, con una inversión de US$4.700 millones, inicia su evaluación ambiental en Magallanes, proponiendo una planta de amoníaco verde y un parque eólico de gran escala.

Proyecto Acuario por US$4.700 millones entra a evaluación ambiental en Magallanes

La iniciativa contempla una planta de amoníaco verde de 4.100 toneladas diarias, un parque eólico de 1,73 GW y hasta 3.000 trabajadores durante su construcción en San Gregorio.

El Proyecto Acuario inició formalmente su proceso de calificación ambiental en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, tras ser admitido a trámite su Estudio de Impacto Ambiental. La iniciativa de IB Decarb Dos Alfa SpA considera una inversión estimada de US$4.700 millones para desarrollar un complejo integrado de producción de amoníaco verde en la comuna de San Gregorio.

El expediente fue presentado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental el 15 de julio de 2026 y su admisión a trámite quedó formalizada el 22 de julio. Con esta resolución comienza la revisión técnica de sus impactos, medidas de mitigación, permisos sectoriales y condiciones de operación, sin que ello implique todavía una aprobación ambiental.

Acuario contempla una planta con capacidad para producir hasta 4.100 toneladas diarias de amoníaco verde, destinado principalmente al mercado internacional. El producto será obtenido utilizando hidrógeno generado mediante electrólisis con energía renovable y nitrógeno separado desde el aire.

El complejo se emplazaría en el sector de bahía Gregorio, aproximadamente 103 kilómetros al noreste de Punta Arenas, dentro de un territorio que durante los últimos años ha concentrado una parte significativa de la cartera chilena de proyectos de hidrógeno y combustibles de bajas emisiones.

Un complejo industrial abastecido por energía eólica

La escala energética es uno de los principales componentes del proyecto. Para abastecer los procesos de electrólisis y síntesis de amoníaco, Acuario considera la construcción de un parque eólico de 1,73 GW de potencia instalada, compuesto por 173 aerogeneradores.

La electricidad será transportada mediante líneas soterradas de 220 kV desde las subestaciones colectoras hasta la subestación principal de la planta. El diseño incorpora además un sistema de almacenamiento energético con baterías BESS, destinado a respaldar la continuidad operacional frente a la variabilidad propia del recurso eólico.

La infraestructura proyectada incluye la planta de procesos, unidades de electrólisis, una instalación de separación de aire, una planta de síntesis mediante el proceso Haber-Bosch, subestaciones eléctricas, ductos, caminos interiores, campamentos y sistemas de almacenamiento de hidrógeno y amoníaco.

También se consideran instalaciones para el tratamiento de residuos líquidos industriales, obras de apoyo logístico y redes internas necesarias para conectar las distintas áreas productivas.

La integración entre generación renovable y producción química convierte a Acuario en un proyecto industrial de gran escala, más cercano a un complejo energético y exportador que a una instalación eléctrica convencional.

Inversión, empleo y plazos

El cronograma preliminar establece una fase de construcción de cuatro años. Las obras comenzarían durante el tercer trimestre de 2029 y finalizarían en el segundo trimestre de 2033, siempre que la iniciativa obtenga los permisos requeridos y complete previamente su estructuración financiera y comercial.

Durante ese período se proyecta una contratación promedio de 1.595 trabajadores, con un máximo de 3.000 personas en la etapa de mayor actividad.

La operación comercial comenzaría durante el tercer trimestre de 2033 y se extendería por aproximadamente 40 años, hasta el segundo trimestre de 2073. La dotación operacional promedio alcanzaría 411 trabajadores, aunque el proyecto contempla un máximo de 977 personas en determinados períodos.

Considerando construcción, operación y cierre, la vida útil total llegaría a 46 años. El cierre de las instalaciones se extendería hasta el segundo trimestre de 2075.

La magnitud de la inversión podría generar una demanda relevante para empresas de ingeniería, construcción, transporte, mantenimiento industrial, montaje eléctrico, automatización y servicios especializados. Sin embargo, la capacidad del proyecto para traducirse en encadenamientos regionales dependerá de la preparación de proveedores, la disponibilidad de trabajadores calificados y la infraestructura logística existente en Magallanes.

Agua desalada e infraestructura de exportación

El agua necesaria para producir hidrógeno no será obtenida directamente por las instalaciones sometidas actualmente a evaluación. El diseño considera que un tercero autorizado suministrará agua desalada desde una zona costera, para luego transportarla mediante ductos soterrados hasta la planta.

La captación de agua de mar y su proceso de desalación no forman parte del expediente ambiental de Acuario. Tampoco está incluida la infraestructura portuaria que permitirá embarcar el amoníaco hacia mercados internacionales.

El producto final será conducido desde la planta hasta el área costera a través de un ducto, pero las instalaciones de exportación también deberán ser desarrolladas y autorizadas por terceros.

Esta separación implica que la operación integral dependerá de proyectos complementarios que deberán contar con sus propias definiciones técnicas, permisos ambientales y soluciones de conexión. La coordinación entre la planta, el suministro de agua y el terminal marítimo será determinante para cumplir los plazos previstos.

Superficie e impactos bajo evaluación

El proyecto se desarrollaría dentro de una superficie predial de 26.345 hectáreas, aunque el área directamente intervenida por obras temporales y permanentes alcanzaría aproximadamente 1.542 hectáreas.

El Estudio de Impacto Ambiental deberá evaluar los posibles efectos sobre flora, fauna, humedales, suelos, aguas, paisaje, patrimonio arqueológico y paleontológico, ruido, vibraciones, turismo, uso del territorio y sistemas de vida de las comunidades cercanas.

La presencia de 173 aerogeneradores, caminos, líneas eléctricas, instalaciones industriales y ductos obliga a revisar no solo los impactos individuales de cada obra, sino también los efectos acumulativos asociados al desarrollo de una nueva industria energética en Magallanes.

La etapa de calificación incluirá observaciones de organismos públicos con competencia ambiental y podrá incorporar mecanismos de participación ciudadana. Durante el procedimiento, el titular deberá responder consultas, complementar antecedentes y eventualmente modificar componentes del diseño original.

La admisión a trámite confirma que el expediente cumple los requisitos formales para ser evaluado, pero no anticipa el resultado del proceso ni elimina la posibilidad de que la autoridad solicite estudios adicionales.

Qué implica para la industria del hidrógeno verde

El avance de Acuario ocurre en un escenario más exigente para los proyectos de hidrógeno verde. El aumento de los costos de capital, la necesidad de asegurar compradores de largo plazo y las dificultades para desarrollar infraestructura compartida han ralentizado decisiones de inversión en distintos mercados.

Magallanes mantiene ventajas por la calidad y continuidad de sus vientos, pero transformar ese recurso en producción competitiva requiere plantas de gran escala, redes logísticas, terminales marítimos, suministro de agua y contratos internacionales capaces de sostener inversiones intensivas en capital.

El amoníaco aparece como una de las alternativas más viables para transportar hidrógeno a largas distancias. También puede utilizarse directamente en la industria de fertilizantes, procesos químicos, generación eléctrica y, potencialmente, como combustible marítimo de menores emisiones.

Para Chile, proyectos de esta dimensión podrían diversificar la matriz exportadora y abrir una nueva actividad industrial asociada a la energía renovable. Al mismo tiempo, exigirán estándares ambientales, laborales y territoriales capaces de responder a operaciones que ocuparán grandes extensiones y permanecerán durante varias décadas.

El ingreso de Acuario a calificación ambiental representa una señal de continuidad para la cartera de hidrógeno verde en Magallanes. Su avance efectivo dependerá ahora de la evaluación de impactos, la disponibilidad de infraestructura complementaria, la obtención de permisos y la capacidad del titular para convertir una inversión anunciada de US$4.700 millones en una decisión definitiva de construcción.