
La iniciativa contempla fracturación hidráulica, plataformas de hasta ocho pozos y centrales de flujo en la comuna de San Gregorio. Su desarrollo podría extenderse por al menos 20 años, sujeto a la productividad de los yacimientos.
La Empresa Nacional del Petróleo ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental un proyecto estimado en US$690 millones para perforar y fracturar hidráulicamente hasta 115 pozos de hidrocarburos en el Bloque Dorado-Riquelme y Manzano, ubicado en la comuna de San Gregorio, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
La iniciativa, denominada “Desarrollo Minero Perforación y Fractura Hidráulica de Pozos de Hidrocarburos en el Bloque Dorado-Riquelme y Manzano”, fue presentada mediante una Declaración de Impacto Ambiental y busca habilitar nuevas áreas de exploración y producción en el sector continental de la región.
El proyecto considera plataformas de perforación, caminos de acceso, instalaciones de superficie y centrales de flujo para recibir y transportar la producción obtenida. También incorpora las actividades de perforación, terminación, estimulación hidráulica, operación, mantenimiento y cierre de los pozos.
Su ingreso a evaluación ambiental abre una nueva etapa para la estrategia de exploración y producción de ENAP en el extremo austral, donde la estatal cumple un papel central en el suministro de gas natural y otros hidrocarburos destinados al consumo regional.
Hasta ocho pozos por plataforma
La planificación contempla una combinación de plataformas monopozo, principalmente asociadas a actividades exploratorias, y plataformas multipozo que podrán concentrar hasta ocho perforaciones.
Las instalaciones destinadas a un solo pozo ocuparían una superficie máxima cercana a tres hectáreas, mientras que las plataformas multipozo podrían alcanzar hasta nueve hectáreas, dependiendo de su configuración y de las obras auxiliares requeridas.
La ubicación definitiva de cada plataforma todavía no está determinada. ENAP presentó un polígono de exploración dentro de San Gregorio y definirá progresivamente los puntos de perforación a partir de los antecedentes geológicos, los resultados productivos y la información obtenida durante las campañas de terreno.
Este esquema permite ajustar el programa de inversiones a la respuesta del reservorio. No todos los pozos considerados necesariamente tendrán el mismo carácter: algunos estarán orientados a comprobar la presencia y continuidad de hidrocarburos, mientras otros podrán avanzar hacia una etapa de desarrollo si entregan resultados comercialmente viables.
La infraestructura proyectada incluye caminos para acceder a las plataformas, áreas de operación, ductos internos y centrales de flujo. Estas últimas permitirán reunir, acondicionar y conducir la producción hacia las redes existentes o hacia otras instalaciones de ENAP en Magallanes.
Construcción desde 2027 y operación hasta 2048
La fase de construcción está proyectada para comenzar en marzo de 2027 y desarrollarse durante un periodo aproximado de 15 años. La operación se extendería desde abril de 2028 hasta abril de 2048, aunque la vida útil podría prolongarse en función del desempeño productivo de los pozos.
El horizonte de largo plazo responde al carácter progresivo del proyecto. Las plataformas no serían construidas simultáneamente, sino que se incorporarían por etapas conforme avancen la exploración, la evaluación de resultados y la definición de nuevas zonas de desarrollo.
La ejecución completa dependerá, además, de la aprobación ambiental, de los permisos sectoriales aplicables y de la productividad efectiva de las formaciones intervenidas. La cifra de 115 pozos corresponde al máximo contemplado en la evaluación y no constituye por sí sola una garantía de perforación total.
El monto de inversión posiciona a la iniciativa entre los mayores proyectos recientes del sector de hidrocarburos ingresados al sistema ambiental chileno. También representa una cartera potencial de contratos para empresas de perforación, transporte, montaje, servicios geológicos, mantenimiento industrial, gestión de residuos y construcción de infraestructura en Magallanes.
Agua industrial y gestión de residuos
La perforación utilizará agua industrial para preparar lodos, mezclas de cemento y fluidos de terminación. El consumo estimado alcanza aproximadamente 2.500 metros cúbicos por pozo durante esa etapa.
La fracturación hidráulica requeriría otros 2.000 metros cúbicos por pozo, mientras que las actividades de completación y mantenimiento podrían sumar cerca de 400 metros cúbicos adicionales.
Considerando los máximos declarados para las distintas fases, el requerimiento teórico podría aproximarse a 4.900 metros cúbicos por pozo. Aplicado a los 115 pozos contemplados, el volumen acumulado llegaría hasta unos 563.500 metros cúbicos, aunque el consumo real dependerá del número de perforaciones efectivamente ejecutadas y del diseño técnico utilizado en cada caso.
El proyecto también generará residuos industriales peligrosos asociados a lodos, fluidos, materiales contaminados y labores de mantenimiento. Para las plataformas multipozo se estiman hasta seis toneladas durante la perforación y 3,6 toneladas durante la fracturación, además de residuos vinculados a las etapas de completación.
La gestión de estos materiales será uno de los aspectos relevantes durante la revisión ambiental, junto con el transporte, almacenamiento temporal, trazabilidad y disposición final mediante instalaciones autorizadas.
Monitoreo de aguas subterráneas
ENAP sostiene que la iniciativa no presenta los efectos que obligarían a ingresar mediante un Estudio de Impacto Ambiental. El proyecto fue presentado a través de una DIA, instrumento que deberá demostrar que sus impactos pueden ser prevenidos, controlados o mitigados mediante las medidas incorporadas en el expediente.
Entre los compromisos ambientales se incluye la entrega de antecedentes estratigráficos, la revisión de la calidad de la cementación de los pozos y un programa de monitoreo de aguas subterráneas durante la operación.
La integridad de los revestimientos y de la cementación será un componente técnico central, debido a que estas barreras deben aislar las distintas formaciones geológicas y evitar comunicaciones no deseadas entre el pozo, los reservorios y eventuales cuerpos de agua subterránea.
La evaluación también deberá revisar las medidas de prevención de contingencias, respuesta ante derrames, control de emisiones, manejo de residuos, tránsito de vehículos pesados y cierre de plataformas una vez que los pozos concluyan su vida productiva.
Un proyecto estratégico para el suministro regional
Magallanes mantiene una relación energética distinta al resto del país. El gas natural tiene una participación relevante en la calefacción, el consumo residencial, los servicios y las actividades productivas de la región, lo que convierte la disponibilidad de reservas locales en un asunto estratégico.
Para ENAP, el desafío consiste en compensar la declinación natural de yacimientos maduros mediante nuevas campañas de exploración, técnicas de estimulación y desarrollo de infraestructura que permitan sostener la producción.
El proyecto Dorado-Riquelme y Manzano se inserta en esa estrategia. Su escala muestra que la estatal busca construir una cartera de largo plazo en el continente, complementaria a las inversiones y trabajos exploratorios realizados en Tierra del Fuego.
Desde la perspectiva económica regional, la iniciativa podría elevar la demanda por proveedores especializados, servicios logísticos, transporte, obras civiles y soporte operacional. Sin embargo, el efecto concreto sobre el empleo y la actividad local dependerá del calendario de ejecución, de la contratación regional y del número de plataformas que finalmente sean desarrolladas.
La industria observará especialmente la tramitación ambiental, el programa de monitoreo de aguas, la definición progresiva de las plataformas y los primeros resultados geológicos. Esos antecedentes determinarán si la inversión proyectada se traduce en nuevas reservas, mayor producción y una base más robusta para el abastecimiento energético de Magallanes durante las próximas décadas.












