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Industria Minera

Sernageomin fiscaliza 14 depósitos de relaves y mantiene tres instalaciones bajo alerta operativa

Sernageomin realizó inspecciones a 14 depósitos de relaves en cuatro regiones tras el sistema frontal, manteniendo tres instalaciones bajo alerta operativa por daños y riesgos de seguridad.

Sernageomin fiscaliza 14 depósitos de relaves y mantiene tres instalaciones bajo alerta operativa

Las inspecciones se concentraron en Atacama, Coquimbo, Valparaíso y O’Higgins tras el sistema frontal. Planta Delta, Santa Teresa y Chancón deberán acreditar condiciones seguras antes de retomar completamente sus operaciones.

Sernageomin fiscalizó en terreno 14 depósitos de relaves después del sistema frontal que afectó a la zona centro-norte del país y mantiene tres instalaciones bajo seguimiento técnico especial debido a daños operacionales, pérdida de capacidad de resguardo y superación de parámetros considerados en su diseño hidrológico.

El despliegue se concentró principalmente en las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso y O’Higgins, mientras que en la Región Metropolitana se reforzó el monitoreo preventivo de los depósitos asociados a la gran minería.

Las principales observaciones se registraron en el Depósito de Relaves Espesado del Complejo Productivo Sur de Planta Delta, en el Tranque de Relaves N°2 de Planta Santa Teresa, ambos ubicados en la Región de Coquimbo, y en los tranques de Planta Chancón, en la Región de O’Higgins.

En estas instalaciones se ordenaron medidas correctivas, restricciones operacionales y evaluaciones adicionales de estabilidad física. Las operaciones involucradas deberán demostrar que los muros, drenajes, canales de contorno y sistemas de control recuperaron condiciones compatibles con sus diseños antes de normalizar la depositación de relaves.

Fiscalizaciones en cuatro regiones mineras

Del total de instalaciones inspeccionadas, nueve se encuentran en la Región de Atacama. Entre ellas figuran los depósitos Los Diques, asociados a la operación Candelaria; El Gato y Relave Filtrado, de Atacama Kozan; Las Cruces 1 y 2, de Punta del Cobre; e Irmita, vinculada a Acibol.

Las revisiones efectuadas en Atacama no detectaron hallazgos críticos que justificaran restricciones operacionales equivalentes a las aplicadas en Coquimbo y O’Higgins.

En la Región de Coquimbo fueron inspeccionados el depósito espesado de Planta Delta, perteneciente a ENAMI, y el Tranque N°2 de Planta Santa Teresa. Ambas instalaciones quedaron sometidas a un régimen de alerta operativa, que incluye la prohibición de descargar nuevos relaves mientras se desarrollan las evaluaciones y reparaciones requeridas.

En O’Higgins, la fiscalización abarcó dos instalaciones de Planta Chancón. En Valparaíso, en tanto, se inspeccionó un depósito de la faena Las Cenizas.

Adicionalmente, en la Región Metropolitana se activaron protocolos preventivos y monitoreo telemétrico continuo sobre Las Tórtolas y Ovejería, dos depósitos de gran escala cuya operación resulta relevante para la continuidad de importantes faenas cupríferas de la zona central.

Paralización de descargas y recuperación de estructuras

Las medidas instruidas en las instalaciones con observaciones incluyen la paralización de la depositación de relaves, la limpieza del material derramado, la elaboración de informes técnicos y la presentación de evaluaciones de estabilidad física de los muros.

También se exigieron programas de restauración para recuperar las condiciones consideradas en el diseño original de las estructuras.

En Planta Chancón, el seguimiento estará enfocado en verificar la restitución de la geomembrana y comprobar la estabilidad física de los tranques. La geomembrana cumple una función clave en el aislamiento y control de filtraciones, por lo que cualquier deterioro obliga a revisar la integridad del sistema antes de permitir su operación normal.

Las empresas deberán controlar diariamente variables geotécnicas como asentamientos, deformaciones, grietas, caudales de drenaje y niveles de agua dentro de las estructuras. También tendrán que recuperar la revancha de seguridad, es decir, la distancia vertical disponible entre el nivel del material contenido y la coronación del muro.

La pérdida de revancha constituye una de las principales señales de riesgo durante episodios de precipitaciones intensas, debido a que reduce la capacidad del depósito para recibir aportes extraordinarios de agua y aumenta la exposición ante rebalses.

Riesgo remanente seguirá bajo evaluación

Las revisiones técnicas todavía no permiten descartar completamente riesgos residuales en las instalaciones donde se identificaron daños o superación de su capacidad de diseño.

El seguimiento se mantendrá hasta que las empresas entreguen estudios topográficos, informes de estabilidad, mediciones del nivel piezométrico y antecedentes que permitan verificar el funcionamiento seguro de drenajes y canales de contorno.

El nivel piezométrico refleja la presión y posición del agua dentro de una estructura. Su control es fundamental para evaluar el comportamiento de un muro de relaves, especialmente después de lluvias intensas que pueden incrementar la saturación del material y modificar las condiciones geotécnicas.

Los canales de contorno, por su parte, deben impedir que las aguas superficiales ingresen al depósito. Cuando estos sistemas pierden capacidad, se obstruyen o son sobrepasados, el volumen de agua acumulado puede crecer por encima de los rangos operacionales previstos.

La fiscalización continuará coordinada con la Superintendencia del Medio Ambiente, la Dirección General de Aguas y las autoridades regionales de Minería. Esta coordinación será necesaria para evaluar eventuales impactos sobre cursos de agua, suelos, comunidades cercanas y continuidad operacional.

Un desafío creciente para la infraestructura minera

El episodio vuelve a instalar la capacidad de respuesta de los depósitos de relaves frente a eventos meteorológicos extremos como un asunto central para la industria minera chilena.

La seguridad de estas instalaciones no depende únicamente de la estabilidad de sus muros. También exige sistemas de drenaje operativos, monitoreo continuo, capacidad suficiente para manejar precipitaciones extraordinarias y planes de emergencia que permitan reaccionar antes de que una desviación se transforme en una contingencia ambiental o de seguridad.

En las faenas de pequeña y mediana minería, las restricciones de depositación pueden afectar rápidamente la producción. Cuando una planta no dispone de una alternativa autorizada para manejar sus relaves, la paralización del depósito puede obligar a reducir o detener el procesamiento de minerales.

Para ENAMI, la situación de Planta Delta adquiere especial relevancia por el papel que cumple este complejo en el procesamiento de mineral proveniente de productores de menor escala en la Región de Coquimbo. Una restricción prolongada podría generar efectos sobre la recepción de mineral, la programación de campañas y la actividad de proveedores locales.

El evento también refuerza la necesidad de actualizar criterios hidrológicos y revisar si las obras existentes cuentan con suficiente holgura frente a precipitaciones más concentradas. Parte de la infraestructura minera chilena fue diseñada utilizando registros históricos que podrían no representar adecuadamente la intensidad de algunos fenómenos recientes.

Qué deberá acreditar cada operación

La salida del régimen de alerta dependerá de que las instalaciones demuestren la recuperación efectiva de sus condiciones de seguridad.

No bastará con retirar material o reparar daños visibles. Las compañías tendrán que validar técnicamente la estabilidad de los muros, controlar la presión de agua, restituir las obras de impermeabilización, recuperar la revancha y acreditar que los drenajes funcionan bajo condiciones normales y de emergencia.

El proceso también permitirá determinar si las fallas estuvieron asociadas exclusivamente a la intensidad del sistema frontal o si existían deficiencias previas de mantenimiento, operación o capacidad hidráulica.

Mientras esas evaluaciones continúen abiertas, Planta Delta, Santa Teresa y Chancón seguirán bajo vigilancia reforzada. Para la industria, el resultado será relevante no solo por la continuidad de estas operaciones, sino también por los estándares que podrían aplicarse a otros depósitos expuestos a lluvias intensas en las zonas centro y norte del país.