Industria Minera

Super Copper inicia su primera campaña de perforación en Cordillera Cobre, Atacama

Super Copper ha iniciado su primera campaña de perforación en Cordillera Cobre, Atacama, con el objetivo de explorar un corredor geofísico de más de 800 metros asociado a mineralización de cobre.

Super Copper inicia su primera campaña de perforación en Cordillera Cobre, Atacama
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La exploradora comenzó un programa de hasta 5.000 metros de sondajes diamantinos en el objetivo El Alto, donde busca comprobar en profundidad un corredor geofísico de más de 800 metros asociado a mineralización de cobre.

Super Copper inició su primera campaña de perforación diamantina en el proyecto Cordillera Cobre, en la Región de Atacama, abriendo una etapa decisiva para determinar la continuidad en profundidad de las zonas mineralizadas que la compañía ha venido delimitando mediante trabajos geológicos, geoquímicos y geofísicos. El programa considera hasta 15 sondajes y aproximadamente 5.000 metros de perforación, concentrados inicialmente en el objetivo El Alto.

La campaña comenzó el 6 de agosto de 2026 y constituye la primera prueba directa mediante perforación de los blancos construidos durante las campañas de exploración de 2025 y 2026. El foco inmediato está puesto sobre un corredor de cargabilidad identificado mediante polarización inducida, cuya extensión supera los 800 metros y que forma parte de un sistema geofísico de mayor escala dentro de la propiedad.

El inicio de los sondajes marca un cambio relevante para Cordillera Cobre. Hasta ahora, buena parte de la evaluación del proyecto se había apoyado en mapeo, muestreo superficial, revisión de información histórica y geofísica. La perforación permitirá establecer si las anomalías observadas en superficie y mediante métodos indirectos corresponden efectivamente a cuerpos mineralizados con continuidad, potencia y leyes que justifiquen nuevas etapas de exploración.

Hasta 15 sondajes para probar El Alto

La primera fase contempla trabajar desde ocho plataformas y completar hasta 15 pozos diamantinos, dependiendo de los resultados geológicos obtenidos a medida que avance el programa. El metraje total planificado llega a aproximadamente 5.000 metros.

El primer sondaje, identificado como DH26CC-001, fue iniciado con un azimut de 040 grados y una inclinación de -50 grados. Su profundidad programada es cercana a 400 metros, aunque el diseño permite extenderlo si las observaciones geológicas realizadas sobre el testigo justifican continuar avanzando. La perforación está siendo ejecutada con un equipo diamantina sobre orugas de Visión Perforaciones SpA.

Durante los primeros días de operación, el equipo alcanzó un ritmo cercano a 50 metros por cada 24 horas. Más allá de esa productividad inicial, el elemento central será la información que entregue el testigo recuperado: geometría de las estructuras, alteración, tipo de mineralización, presencia de sulfuros y relación entre las anomalías geofísicas y las zonas con cobre previamente identificadas.

El Alto concentra especial atención porque allí convergen distintos indicadores levantados durante las etapas previas. La campaña busca comprobar un corredor de cargabilidad superior a 800 metros que, a su vez, coincide con un corredor magnético de aproximadamente 3,5 kilómetros que conecta El Alto con el objetivo Calcite Hill. Esa coincidencia entre distintas respuestas geofísicas es uno de los argumentos técnicos utilizados para priorizar las perforaciones en esta zona.

Un proyecto de 7.430 hectáreas cerca de Copiapó

Cordillera Cobre se emplaza aproximadamente 43 kilómetros al este-noreste de Copiapó y comprende una superficie cercana a 7.430 hectáreas. Su ubicación inserta al proyecto dentro de uno de los principales corredores cupríferos del norte de Chile, con acceso relativamente cercano a infraestructura y servicios vinculados a la actividad minera de Atacama.

La propiedad presenta objetivos de exploración asociados a mineralización de cobre y oro, incluidos estilos vinculados a sistemas de óxidos de hierro-cobre-oro —IOCG— y vetas carbonatadas con cobre y oro. Sin embargo, Cordillera Cobre todavía se encuentra en etapa de exploración y no cuenta con un recurso mineral definido, por lo que los resultados de esta primera perforación serán necesarios para establecer el potencial real de los blancos estudiados.

Los antecedentes superficiales entregaron previamente concentraciones elevadas de cobre en sectores de la propiedad. Muestreos anteriores registraron valores puntuales de hasta 10,3% de cobre y 296 gramos por tonelada de plata, aunque este tipo de muestras no representa por sí solo el contenido promedio de un eventual depósito. Su relevancia está en haber ayudado a reconocer sectores mineralizados y orientar las campañas geofísicas posteriores.

La exploración también incorporó antecedentes de sondajes históricos. Uno de ellos, DVP-01, registró una intersección de 14 metros con 0,508% de cobre, incluyendo dos metros con 1,605% de cobre. Los mayores valores se ubicaron en la aproximación hacia la anomalía geofísica, un antecedente que contribuyó a reforzar la decisión de probar directamente el núcleo de los blancos con nuevas perforaciones.

La perforación deberá validar la escala del sistema

El desafío de esta campaña no consiste únicamente en encontrar cobre. Super Copper deberá establecer si la mineralización presenta suficiente continuidad lateral y vertical y si existe una relación consistente entre los distintos objetivos identificados en Cordillera Cobre.

La extensión del corredor magnético y las anomalías de cargabilidad permiten construir blancos de exploración, pero son los sondajes los que entregarán información para evaluar geometría, espesores y leyes. En proyectos en etapas tempranas, esa diferencia es clave: una anomalía geofísica puede reflejar cambios relevantes en las propiedades de las rocas sin necesariamente representar una concentración económicamente explotable de mineral.

Por ello, el programa de aproximadamente 5.000 metros tendrá un peso superior a su tamaño relativo. Los resultados podrían determinar si Super Copper amplía la perforación sobre El Alto, desplaza parte del trabajo hacia Calcite Hill u otros sectores, o reformula su interpretación geológica.

La compañía había completado previamente las plataformas y caminos de acceso necesarios para movilizar el equipo, mientras que su planificación financiera para 2026 contempla recursos para ejecutar los programas inmediatos de exploración en Chile.

Atacama suma otra campaña enfocada en cobre

El inicio de perforaciones en Cordillera Cobre se produce en un escenario en que la reposición de recursos cupríferos continúa siendo uno de los principales desafíos de largo plazo para la minería. Para Chile, mantener una cartera activa de exploración es particularmente relevante debido a la madurez de varios distritos productores y a la necesidad de identificar depósitos capaces de sostener producción futura.

Atacama mantiene ventajas para este tipo de campañas por la concentración de actividad minera, proveedores especializados, infraestructura y experiencia acumulada en exploración y desarrollo de proyectos de cobre y oro.

En ese contexto, Cordillera Cobre pasa ahora desde una etapa dominada por la generación de blancos hacia una fase de validación mediante sondajes. Los análisis de testigos y ensayos posteriores serán los que permitan determinar si el corredor geofísico de El Alto refleja un sistema mineralizado con continuidad suficiente para sostener una campaña de mayor escala.

Los primeros pozos serán especialmente relevantes para calibrar los modelos construidos hasta ahora. Si existe una correlación clara entre magnetismo, cargabilidad y mineralización de cobre, Super Copper dispondrá de una base técnica más robusta para ordenar los siguientes blancos dentro de las 7.430 hectáreas de Cordillera Cobre. Si esa relación no se confirma, la compañía deberá ajustar la interpretación antes de comprometer nuevas fases de perforación.

Con el primer sondaje ya en ejecución, la atención pasa ahora desde las anomalías superficiales y geofísicas hacia las leyes, espesores y continuidad que entregue el subsuelo, variables que definirán el próximo paso exploratorio del proyecto en Atacama.