Industria Minera

Codelco y Antofagasta Minerals refuerzan gestión de material particulado con foco en control operacional y calidad del aire

Codelco y Antofagasta Minerals implementan estrategias conjuntas para controlar el material particulado en minería, abordando un desafío crítico para la salud ocupacional y el medio ambiente en sus operaciones.

Codelco y Antofagasta Minerals refuerzan gestión de material particulado con foco en control operacional y calidad del aire
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Las compañías abordaron medidas de monitoreo, mitigación y control de polvo, uno de los principales desafíos ambientales y de salud ocupacional en faenas mineras a rajo abierto y procesos de manejo de mineral.

Codelco y Antofagasta Minerals compartieron estrategias para fortalecer la gestión del material particulado en minería, en una instancia técnica orientada a revisar aprendizajes, buenas prácticas y oportunidades de colaboración frente a un riesgo operacional que cruza a gran parte de la industria: la generación de polvo en tronaduras, perforación, caminos mina, chancado, transferencia de mineral, acopios y transporte.

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Miguel Eduardo Vargas Correa (@miguelvargascorrea)

El encuentro fue descrito por participantes como un taller entre ambas compañías enfocado en la gestión y control del material particulado y la calidad del aire, con énfasis en seguridad, salud ocupacional, excelencia operacional y sostenibilidad. La información fue difundida a través de una publicación profesional en LinkedIn, donde se destacó el intercambio de aprendizajes y casos de éxito.

Por qué el material particulado es un tema crítico para la minería

El material particulado, especialmente MP10, corresponde a partículas respirables suspendidas en el aire. En minería, su control es relevante por tres razones: impacto en la salud de trabajadores y comunidades, cumplimiento ambiental y continuidad operacional.

En operaciones de cobre de gran escala, las emisiones fugitivas pueden originarse en actividades tan diversas como tránsito de camiones de extracción, carguío y descarga de mineral, correas transportadoras, chancadores, botaderos, acopios y acción del viento sobre superficies expuestas. Por eso, la gestión del polvo dejó de ser una medida aislada de humectación y pasó a formar parte de una estrategia operacional, ambiental y tecnológica.

Codelco reconoce este desafío dentro de sus compromisos públicos de sustentabilidad. La estatal establece como meta reducir en 25% sus emisiones de MP10 a 2030 y, para el Distrito Norte, bajar en 20% las emisiones a 2027, incorporando nuevas tecnologías de supresión de polvo y sistemas de detección de condiciones meteorológicas adversas. Así lo detalla en sus compromisos de desarrollo sustentable 2030.

Estrategias compartidas entre compañías

Aunque no se informaron proyectos conjuntos específicos ni montos de inversión asociados al taller, la instancia apunta a una tendencia creciente en la gran minería chilena: compartir criterios técnicos para abordar desafíos comunes que no dependen solo de una faena o una compañía.

En la práctica, las estrategias de control de material particulado suelen combinar monitoreo ambiental, modelación de emisiones, control en fuentes críticas, encapsulamiento de equipos, colectores de polvo, supresores químicos o biotecnológicos, humectación inteligente de caminos, sistemas de alerta meteorológica y gestión de tránsito interno.

La colaboración entre compañías permite acelerar el aprendizaje en terreno, especialmente cuando las operaciones enfrentan condiciones similares: zonas áridas, alta radiación, escasez hídrica, grandes distancias de acarreo y presencia de comunidades cercanas a distritos mineros.

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Codelco: meta de reducción de MP10 y presión en el Distrito Norte

Para Codelco, el control de material particulado tiene un peso particular en el Distrito Norte, donde se ubican operaciones relevantes en torno a Calama y la Región de Antofagasta. La compañía ha señalado que su meta de reducción de MP10 considera nuevas tecnologías de supresión de polvo, mejoras en detección meteorológica y estaciones de medición de calidad del aire bajo determinados umbrales.

La estatal también identifica como fuentes relevantes del MP10 actividades propias de la operación minera, entre ellas el tránsito de vehículos pesados, carga y descarga de material, tronaduras y perforación. En sus resultados al tercer trimestre de 2022, Codelco ya había vinculado la reducción de material particulado con estas fuentes operacionales.

El desafío es doble: reducir emisiones sin comprometer productividad y hacerlo en faenas que procesan grandes volúmenes de mineral en condiciones climáticas complejas. En ese contexto, las soluciones tecnológicas deben ser robustas, escalables y compatibles con la continuidad operacional.

Antofagasta Minerals: el caso Antucoya y el control de polvo en chancado

Antofagasta Minerals también ha desarrollado iniciativas específicas para reducir polvo en sus operaciones. Un caso relevante es Minera Antucoya, que puso en marcha un sistema de colectores de polvo en el chancado secundario y torre de transferencia.

Según información corporativa de la compañía, la iniciativa reduce en 40% las emisiones de polvo en la zona del chancador secundario y alcanza una eficiencia de filtrado de 99%. Además, las mediciones operacionales superaron la estimación inicial de captura: de 5,5 toneladas por hora proyectadas a 9 toneladas por hora efectivas. El proyecto fue informado por Antofagasta Minerals en la nota Antucoya pone en marcha Sistema de Colectores de Polvo del Chancado Secundario.

En su Reporte de Sustentabilidad 2024, Antofagasta Minerals también identifica el sistema de recolección de material particulado en Antucoya como una iniciativa asociada al control de emisiones en áreas de procesamiento y transferencia.

Datos clave

  • Empresas involucradas: Codelco y Antofagasta Minerals.

  • Tema central: gestión, monitoreo y control de material particulado en minería.

  • Riesgo abordado: polvo en procesos mineros y su impacto en calidad del aire y salud ocupacional.

  • Meta pública de Codelco: reducción de 25% de emisiones MP10 a 2030.

  • Meta Codelco Distrito Norte: reducción de 20% de MP10 a 2027.

  • Caso operativo destacado: sistema de control de polvo de Antucoya.

  • Resultado informado por Antofagasta Minerals en Antucoya: 40% menos emisiones de polvo y 99% de eficiencia de filtrado en el área intervenida.

Qué implica para la industria minera chilena

El intercambio entre Codelco y Antofagasta Minerals refleja una señal relevante para la minería chilena: los desafíos ambientales y de salud ocupacional están entrando con más fuerza en la agenda de productividad. Ya no se trata solo de cumplir exigencias regulatorias, sino de diseñar operaciones capaces de reducir emisiones fugitivas, mejorar condiciones laborales y disminuir riesgos de conflicto con comunidades.

La gestión del material particulado también se cruza con otros temas estratégicos: uso eficiente del agua, automatización, sensores ambientales, inteligencia operacional y mantenimiento de activos críticos. En zonas áridas como el norte de Chile, depender únicamente de humectación puede ser insuficiente o costoso, por lo que las compañías están mirando soluciones más sofisticadas y de menor consumo hídrico.

El punto clave será pasar del intercambio técnico a la adopción medible de tecnologías en terreno, con indicadores comparables de reducción de emisiones, eficiencia de captura, costos de operación, consumo de agua y desempeño en condiciones reales de faena.

Qué observará la industria

La atención estará puesta en si este tipo de colaboración se traduce en estándares compartidos, pilotos tecnológicos o mecanismos de innovación abierta para proveedores. En una industria presionada por permisos ambientales, exigencias comunitarias y metas de producción, el control del polvo puede convertirse en un espacio de ventaja operacional.

Para Chile, principal productor mundial de cobre, avanzar en reducción de material particulado no solo tiene impacto ambiental. También incide en la licencia social de los distritos mineros, en la salud ocupacional y en la capacidad de sostener operaciones de alta escala en territorios cada vez más exigentes.